Arucas

El paraje de Lomo Riquiánez está en riesgo por el abuso de motos y vecinos

Geógrafos de la Universidad recomiendan delimitar los trazados para evitar que se ‘arrase’ con este espacio natural de Arucas

El lugar sufre niveles «críticos»

Un motorista transita Lomo Riquiánez, en Arucas, por una de las pistas de tierra.

Un motorista transita Lomo Riquiánez, en Arucas, por una de las pistas de tierra. / LP/DLP

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Los valores naturales de Lomo Riquiánez, en Arucas, están en peligro. Un grupo de geógrafos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) alerta del peligro de acabar con buena parte de este espacio natural que está en proceso de catalogación para su protección formal, como consecuencia de la proliferaciones de nuevos caminos ‘colonizadores’, que abren de forma incontrolada por el trasiego de senderistas, motos y bicicletas. Los autores del estudio proponen delimitar las zonas de paso, para evitar que se abran nuevas pistas, sobre todo en las cercanías de las zonas urbanas y tramos de baja pendiente.

El Gobierno de Canarias inició hace más de tres años a instancias del Ayuntamiento de Arucas la declaración de Lomo de Riquiánez como Espacio Natural Protegido, en la categoría de Paisaje Protegido, «con el objeto de preservar los valores naturales, de favorecer y potenciar la regeneración natural de la vegetación, la recuperación de los ecosistemas y la defensa del paisaje existente».

Mientras ese reconocimiento busca concretarse formalmente, investigadores de la Universidad han alertado de la situación crítica en la que se encuentra parte de este espacio natural. El trabajo titulado ‘Efectos ambientales de la actividades recreativas en un área perirurbana propuesta para su protección: Lomo Riquiánez (Gran Canaria)’, en el que han colaborado Emilio Medina, graduado en Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Leví García-Romero y Emma Pérez, ambos del grupo de Geografía Física y Medio Ambiente del Instituto de Oceanografía y Cambio global (Iocag) de la misma universidad, fue presentado recientemente a un congreso de la Asociación Española de Geografía, celebrado en La Rioja.

Una de las estructuras de piedra dañadas. | | LP/DLP

Una de las estructuras de piedra dañadas. / LP/DLP

El objetivo de la investigación ha sido determinar las consecuencias ambientales de las actividades recreativo-deportivas en este espacio, centrado en el estudio de los efectos en la erosión del suelo en los senderos, así como el uso de la tecnología para una gestión sostenible del lugar. Y para ello compararon los datos de dos vuelos realizados en 2009 y 2015 provistos de sensores que generan los rayos láser que rebotan sobre el terreno natural (Lidar) para evaluar su evolución.

La proximidad del Lomo Riquiánez a núcleos urbanos, junto a su alto grado de naturalidad y su fácil accesibilidad, explican que resulte un espacio atractivo para la realización de actividades de tipo recreativo, como paseos y senderismo, carreras y bicicletas de montaña y de motocross. Y esto deriva en que hay dos procesos que caracterizan la dinámica de su paisaje actual, como es la regeneración natural, y el impacto de un uso recreativo-deportivo.

En la zona delimitada como espacio natural protegido que ocupa 311,24 hectáreas existe un total de 50,2 kilómetros de itinerarios, con un total de 1.561 cruces en los senderos. Teniendo en cuenta el ancho, se «se estima que un 4,7% de la superficie total del área de estudio está afectado por senderos», teniendo un mayor incidencia en las cercanías de los núcleos habitados y lo que ofrecen menor pendiente.

El estudio deja a la luz que en más de 77.000 metros cuadrados se produjeron pérdidas de suelo en las áreas coincidentes con los senderos, y con una profundidad que superó los 20 centímetros en seis años. Las muestras tomadas en 26 parcelas también dieron como resultado que todas se encuentran en fases críticas, en distintos niveles. Y, de ellas, 16 con los valores máximos. En más de dos tercios de los caminos en los que se recogieron muestras, el interior de esa zona de pateo se encuentra totalmente exento de vegetación, y en el 31% se notó que la presencia vegetal se limitaba a pequeños rodales protegidos por salientes rocosos o con ejemplares que han quedado aislados.

El elevado número de bifurcaciones supone un mayor número de itinerarios alternativos y una mayor zona de superficie desprovista de cubierta vegetal. De ahí que se recomiende «una delimitación en la mayor medida de lo posible del trazado del itinerario», sobre todo en zonas llanas y moderadas, para evitar que se abran nuevas zonas de paso.

El trabajo concluye que las zonas de uso lúdico-deportivo sufren un mayor impacto ambiental, con un mayor número de bifurcaciones cuanto menor es la pendiente y una mayor concentración en zonas de acceso urbano. Por tanto, pendientes y accesos deben centrar las medidas de gestión para minimizar la proliferación de nuevas sendas alternativas, lo que reduciría su impacto.

Las pistas antiguas aparecen como menos nocivas para su recuperación que las actuales, mientras que existen señales de irreversibilidad en las vías de nueva aparición.

Todos estos factores deben tenerse en cuenta para fijar una gestión sostenible de los itinerarios de la zona, «que deberían formar parte de las buenas prácticas para la ordenación del territorio en los aspectos naturales». Sobre todo, cuando se han detectado en Lomo Riquiánez indicadores relacionados con el alcance de niveles críticos de impacto sobre los suelos. Aunque se limitan a las zonas de senderos, también es cierto que estos caminos están ampliando lo que suponen «señales de alerta» para la toma de medidas de uso y gestión.

Emilio Medina asegura que este tipo de estudios aporta la tecnología moderna para evaluar el impacto del uso de estos espacios de interés medioambiental. El investigador señala que no hay que cerrar estas áreas en su totalidad por un afán excesivamente proteccionista, sino que estos trabajos innovadores con fotos áreas dan una imagen real de cómo debe orientarse el uso controlado de estos espacios, para evitar la erosión y los daños irremediables, sobre todo en las áreas próximas a los núcleos de población.