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Costa Teguise | Mejoras en la planta hotelera

Arqueología en el jardín de Manrique

El hotel Salinas lleva a cabo la rehabilitación de las zonas ajardinadas y las piscinas que diseñó el artista l Más de 550 plantas se han trasplantado en tres invernaderos

Vista del jardín interior.

Vista del jardín interior. A. F.

El gran jardín interior que a modo de oasis diseñó el artista César Manrique en el hotel de lujo de Costa Teguise Meliá Salinas en el año 1977 debajo de la gran cúpula del edificio, abierta en su parte superior, ha cambiado de lugar desde hace mes y medio.

Las obras de rehabilitación que por primera vez, desde la inauguración del establecimiento en 1978, se llevan a cabo en esa zona verde y en las seis charcas existentes, han obligado a identificar, clasificar, inventariar y trasladar, una a una, 547 plantas de pequeño y mediano porte hasta los tres invernaderos que ha creado el servicio de jardinería del hotel en esas mismas instalaciones.

Además, parte del centenar de ejemplares de gran tamaño también se ha reubicado en los citados invernaderos, aseguró Fernando Guadalupe, jefe de mantenimiento del Salinas. Los de mayor altura, como las palmeras reales, siguen en su lugar original desde hace cuatro décadas, por la imposibilidad de su traslado, al que regresarán el resto de vegetales tras finalizar los trabajos de impermeabilización de las charcas, acondicionamiento de los sistemas de riego, cascadas, muros y pasarelas y reposición de piedras.

Todos y cada uno de los elementos, incluidas las piedras, que serán sometidas a un proceso de limpieza, también han sido identificados y catalogados para conocer su ubicación exacta y devolverlos a su sitio inicial. Ante la inexistencia de planos de las intervenciones de Manrique en el hotel se ha tenido que realizar un levantamiento de los jardines con un dron para recoger información visual detallada de los mismos con el objetivo de volver a colocar en su posición original cada una de las piezas.

Un minucioso trabajo que llevan a cabo arqueólogos de la empresa Tibicena. Arqueología y Patrimonio con la supervisión del Área de Patrimonio del Cabildo, que ha autorizado la intervención, al igual que el acondicionamiento de las piscinas, los puentecillos de piedra y los jardines exteriores, cuya autoría es también de Manrique, señaló el director del hotel, Ernesto Guerra.

Kentias, orejas de elefante, distintos tipos de ficus, helechos, rompepiedras, hiedras, costillas de Adán, agapantos y dracaenas son algunos de los vegetales que han sido trasplantados en los invernaderos, donde se aprovecha para sacar esquejes de algunos de ellos y, de ese modo, disponer de nuevas unidades, indicaron los jardineros Emilio Elvira y José David Pérez.

Este último explicó que el trabajo de sacar las plantas y reubicarlas en los invernaderos "no ha sido complicado, pero sí lo hemos tenido que realizar con mucho cuidado para sacar bien las raíces y que no se dañaran".

El arqueólogo de Tibicena Saúl Rodríguez detalló el pasado viernes en el Salinas que la tarea encomendada a su equipo consiste en "realizar una restitución de cómo nos encontramos los jardines interiores y exteriores antes de los trabajos que se están llevando a cabo. Preguntamos en la Fundación César Manrique por si existiera el proyecto original, pero no hemos dado con él".

"Todo en su lugar exacto"

Cada una de las seis charcas se han enumerado y a su vez sectorizado en otras más pequeñas para facilitar las tareas de nomenclaturas para todas las piedras que hay que sacar y volver a restituir.

Ya se han quitado todos los montículos que sostenían las macetas con la vegetación, los cantos rodados del fondo de las charcas y ahora la labor se centra en el levantamiento de las fuentes con metodología arqueológica, apoyada por la técnica de fotogrametría, "porque todo tiene que volver exactamente al lugar en el que estaba", apuntó Rodríguez. A continuación, se moverán cada una de las piedras de los perímetros de las charcas, enumerando cada una de ellas y llevándolas hasta una zona de acopio y poniéndoles una etiqueta específica para su identificación antes de volver a ubicarlas en el sitio y orientación exactos en el que se las encontraron los arqueólogos.

De momento, se desconoce el número de piedras existentes. Las del fondo de las charcas son cantos rodados y las perimetrales son rocas volcánicas.

Además de los jardines interiores y exteriores y la piscina, la rehabilitación se extiende al bar y el restaurante del hotel, los cuales recuperarán detalles del proyecto original del arquitecto Fernando Higueras, como una de las barras que se modificó con las diferentes reformas.

Las obras de construcción del hotel se desarrollaron entre los años 1973 y 1977 tras el encargo a Higueras por parte de Unión Explosivos Río Tinto, promotor del plan de ordenación de Costa Teguise. Es la obra más importante de Higueras en Lanzarote y referente turístico de arquitectura en primera línea de mar, con gran repercusión mediática e influencia en la plástica arquitectónica del momento. El conjunto de la obra arquitectónica y las obras artísticas que alberga, supuso para el Salinas su reconocimiento como Patrimonio Artístico y Cultural de la Isla en 1998.

El hotel cerró a finales del pasado enero y su reapertura está prevista para el próximo 1 de junio. También se actuará en la fachada interior para devolverle al hormigón blanco el aspecto de acabado que tenía. La inversión a realizar por la cadena Meliá en esta nueva intervención ronda los 2,5 millones de euros.

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