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Fiestas Fundacionales Hijo Predilecto

Totoyo Millares: "El folclore se ha prostituido, como la sociedad enferma en la que vivimos"

"Los luthiers de hoy en día no tienen ni pajolera idea del timple, construyen otro instrumento", asevera el maestro del timple

Totoyo Millares, el pasado viernes, en la playa de Las Canteras.

Totoyo Millares, el pasado viernes, en la playa de Las Canteras. JUAN CARLOS CASTRO

Acaba de ser nombrado Premio de Canarias de Cultura Popular y, en breve, recibirá el título de Hijo Predilecto de la ciudad. ¿Se esperaba todo esto?

Es una cosa normal. Siento alegría, es un reconocimiento más de los muchos que he recibido. No han sido solo los premios oficiales, también los no oficiales que me ha hecho la gente. José Antonio Ramos, mi alumno predilecto, me hizo uno en el teatro Cuyás ya hace nueve años. En otro, un centenar de músicos fueron al auditorio Alfredo Kraus y me hicieron uno grandioso, pero el que más me motivó fue el de mi querido José Antonio, al que quería como un hijo. Después me han hecho otros homenajes en Uruguay, Argentina, Brasil, que fueron muy entrañables. De todas formas, los oficiales también emocionan mucho que te los hagan en vida, porque después de muerto para qué. Aunque si lo reciben tus hijos también es bonito porque es por ellos y por todos esos alumnos, 48.000, no solo de aquí, también de otros países e incluso gente famosa como Maria Callas, Ava Gardner, Gregory Peck o Paul Newman.

Usted ejercía como embajador del timple y les daba alguna clase, ¿no?

Claro, porque venían a la Isla a hacer películas como Gregory Peck y otros que venían de vacaciones o de paso porque iban al sur de África y descansaban aquí unos días como Ava Gardner o Paul Newman, que era un tío simpatiquísimo y tocaba el ukelele muy bien y tenía facultades. Pero había casos, como el de Gregory Peck, que eran más torpones.

De todos ellos, ¿quién fue su alumno más aventajado?

Yo les explicaba lo que era el instrumento que les regalaba el Cabildo en aquel momento y a mí me pedían que fuese a enseñarles la historia y la técnica para tocarlo y ellos se ponían a intentarlo. Les enseñaba alguna tonalidad para que tuvieran conocimiento de lo que era el rasgueo, que es lo primero que se le enseña a un alumno cuando empieza a tocar. Era emotivo todo eso y, francamente, todo esos recuerdos, toda esa difusión del timple me correspondía a mí.

Entonces, ¿quién fue el mejor?

De todo un poco, unos más y otros menos. Pero en el que más facultades especiales noté yo fue en Paul Newman, además era muy simpático. Luego he tenido alumnos de todo el mundo, pero el más aventajado fue José Antonio Ramos.

Fundó la primera Academia del timple y la primera Orquesta popular de timple...

Sí, y toqué en la Orquesta Sinfónica, en el año 1979, y era la primera vez que el timple se tocaba en una orquesta. Después lo hicieron otros, de hecho, José Antonio hizo un concierto que se creó para timple y orquesta, obra de un compositor valenciano. También lo hicieron otros como Benito Cabrera o Domingo el Colorao, es decir, todos los grandes timplistas.

Se marchó joven a buscar las raíces canarias por el Archipiélago. ¿Qué es lo más interesante que halló durante ese viaje?

Dicen que me fui en los años 60, pero no es cierto. Me fui con 14 años a Tenerife, buscando cosas, y después a La Gomera. Se trataba de encontrar las raíces, como son los romances del siglo XV y XVI que descubrí en La Palma, como grabar para la antología de García Matos y mi nombre ni figura, cuando hice un solo y no se había hecho nunca con el timple punteado. Descubrí el auténtico tanganillo, que tienen la primacía los chicharreros. Y, sobre todo, descubrí voces como la de Sebastián Ramos, el Puntero, con el que hice buenas amistad como con otros cantaores. Iba buscando un poco eso, las auténticas voces, los auténticos instrumentistas, la música popular de la Isla.

¿Cuáles han sido sus mayo-res aportaciones al folclore canario?

Yo logré con mi trabajo y mi estudio que otros se metieran de lleno en esto, como es el caso de Nanino Díaz, a quien yo empujé a todo eso. También la idea que tenía, muchos años antes de que existieran Los Sabandeños, de formar grupos. Después fui con mi hermano Manolo a La Laguna y hablamos con Elfidio Alonso para decirle por qué no se formaban como grupo oficial, porque sonaban muy bien. Y así fue, se consolidaron por el empuje nuestro. No obstante, se dice siempre que Elfidio es el creador de Los Sabandeños y de eso nada, fue Kike Martín, el Peta, a quien no comprendo por qué se le ignora y él ha sido y es el alma. Los Sabandeños de hoy para mí no existen, no son ni la sombra de lo que eran, hay grupos por ahí que suenan mejor que ellos. Eso sí, no hay ninguno que suene mejor que Los Gofiones, y no es porque sea el grupo que yo fundé, sino porque han seguido luchando con un director que tienen ahora, Víctor Batista, que es el mejor que ha tenido un grupo en Canarias y sin eso no sonarían como lo hacen. No existe un grupo como Los Gofiones.

¿Qué futuro le ve al folclore de la tierra?

Hay mucha degeneración en el folclore. Hay mucha influencia de otros sitios que han acabado con nuestra raíz. En algunos municipios se mantiene algo, pero se ha perdido mucho, casi ha desaparecido, lo que se ve es pura pachanga, como dice Domingo Rodríguez, el Colorao. El folclore se ha prostituido mucho, algo propio de la sociedad enferma en la que vivimos, que afecta a todo. La esencia está abocada a desaparecer.

¿Se perderá también la música del timple o hay buena cantera de timplistas?

No se va a perder nada. El timple está en un momento muy álgido. En la cumbre hay gente muy buena, no todos son grandes timplistas, muchos no llegan ni siquiera a la categoría de salvadores del timple. Hay gente joven buenísima. Están Beselch Rodríguez, Germán López, alumno de José Antonio Ramos, y otros muchos. Y de la época de José Antonio está Domingo Rodríguez, el Colorao. Ellos dos eran los grandes timplistas.

¿Qué puede decir de los actuales constructores de timples, los luthiers? ¿Hay menos?

Ahí es donde sí está cayendo el timple porque los luthiers de hoy en día no tienen ni pajolera idea del timple, se han salido y están construyendo un instrumento distinto, con un brazo con diapasón de guitarra, una caja que no tiene nada que ver con la del timple. El timple de Simón Morales Tavío, de la villa de Teguise, es el timple por excelencia y ha habido después muchos constructores, como Negrín, Pepe Alemán, Francisco Franco, Fructuoso, Rafael Morales.

Es músico y ha compuesto numerosos temas. Pero tendrá alguna canción que le guste especialmente, ¿no?

He compuesto muchas cosas y no las he publicado. Tengo muchas cosas que me gustan, no hay solo una canción. Aunque hay una que no es mía, la que compuso un miembro de Los Gofiones, que es un tema muy bonito que está por encima de muchos de los que figuran como compuestos por Néstor Álamo, y digo figuran porque no son compuestas por él porque no tiene canción alguna, son todas compradas y registradas con su nombre en Madrid. Ese tema que me gusta es Gran Canaria, que la creó este chico, un tal Melián, que es uno de los más bonitos que se han hecho en Canarias.

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