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Un Castillo en la palma de la mano

El ingeniero Andrés Alcántara realiza una copia en 3D de la fortaleza de San Cristóbal - El proyecto aporta las características exactas del monumento para favorecer su conservación

Andrés Alcántara mostrando la maqueta del Castillo de San Cristóbal, junto a Fernando Toscano, tutor del proyecto de modelado en 3D.

Andrés Alcántara mostrando la maqueta del Castillo de San Cristóbal, junto a Fernando Toscano, tutor del proyecto de modelado en 3D. ANDRÉS CRUZ

"Gracias a la geomática y al estudio que he realizado, sé exactamente en qué centímetro se encuentra cada piedra del Castillo de San Cristóbal", expone Andrés Alcántara, recién graduado en Ingeniería Geomática y Topografía en la ULPGC. En su trabajo final decidió desarrollar un proyecto de modulado tridimensional, bajo la tutorización de Fernando Toscano, subdirector del grado que cursaba. En este caso, el Torreón de San Pedro Mártir, popularmente conocido por el Castillo de San Cristóbal, fue el monumento escogido para su modelaje en 3D. Afirma que siempre le llamó la atención, pues se sitúa en un emplazamiento curioso, sobre las rocas de la costa litoral del sur de la ciudad, de ahí su interés por llevar a cabo esta iniciativa.

Un estudio previo le ayudó a determinar que con tan sólo un dron y un GPS podía extraer la información necesaria para, posteriormente, procesarla a través de un programa informático. "Me desplacé al lugar con Fernando, un día lo dedicamos a obtener las fotos con el dron y otro día a establecer las coordenadas con los aparatos topográficos. Gracias a eso descubrimos que hay un neumático en la parte superior del Castillo, a saber cómo llegó ahí", comenta Alcántara.

Las coordenadas son las que permiten realizar un análisis exacto a la hora de determinar la escala y la verdadera posición del espacio. La finalidad estriba en la conveniencia de tener sobre la mesa este proyecto para futuras remodelaciones, pues se trata del único castillo de la ciudad que se ve afectado por las olas y la consiguiente erosión por el viento y la salinidad, ahí radica la importancia de que esté representado tridimensionalmente, pues se trata de una réplica exacta . Además, con la ayuda de una impresora en 3D, se pueden realizar maquetas reales bajo un complejo mecanismo, cuyo resultado es la representación precisa del monumento histórico.

El método de trabajo se puede resumir en tres pasos: captura, proceso y resultado. Una vez elegidas las 75 fotografías capturadas que se usarían para el modelado, se comenzó el proceso a través del Photoscan el cual se basó en la orientación de fotos, la creación de una nube de puntos densa, y la creación de una malla. Por último, la textura, como la piel final con el aspecto de la roca que se extrae de la propia foto, "una fiel reproducción sin duda". La visualización se encuentra alojada en la plataforma web sketchfab, un servicio que sirve para publicar, compartir e integrar modelos tridimensionales interactivos, con una línea de tiempo real, sin necesidad de plugin.

"Como dato histórico interesaba bastante, así que empecé a investigar y encontré hechos curiosos como que desde ahí se defendía la ciudad de los piratas; que realmente dentro no hay nada, ya que se construyó la fortificación a raíz de la consistencia de una gran roca que estaba previamente, por lo que el interior es totalmente macizo; y que la escalera exterior permitía subir para llegar a los tres cañones y poder manejarlos. Actualmente el único que queda se guarda en la Casa Museo de Colón y data de 1578", explica Alcántara. Estas curiosidades acompañan a la visión digital del Castillo, pues se integra de manera interactiva.

Una infinidad de utilidades se pueden extraer para dar cabida a estos trabajos. Desde la ya mencionada posible remodelación, tanto del Castillo de San Cristóbal si lo necesitase, como de cualquier otro monumento histórico, pasando por confección de maquetas, hasta fomentar la historia o el turismo alternativo al de sol y playa, "tan arraigado en el Archipiélago". Con una aplicación en el móvil, y gracias a un código QR, el visitante podría conocer más acerca del monumento. "Es el punto de inicio para que el Cabildo o instituciones públicas, e incluso privadas, decidan, por ejemplo, hacer esto para todos los castillos de la isla. Si el Dedo de Dios hubiera tenido un modelado en 3D, un grupo de ingenieros podría reconstruir el roque a escala real. Y si no fuera rentable económicamente lo que sí se puede hacer es una reproducción digital e impedir que estos monumentos caigan en el olvido con las generaciones. Es lo que pasa con la memoria histórica cuando se pierde el punto de referencia, y es una pena", añade Fernando Toscano.

Tanto alumno como profesor denuncian la poca difusión de las salidas profesionales de estas carreras que, con ayuda de otras disciplinas, están convencidos que puede ser de gran ayuda para la sociedad, para resolver distintos problemas y que el ciudadano será el principal beneficiado. Para ello se necesita compromiso y una inversión real. Denuncian que a nivel internacional tiene una gran demanda y que otros alumnos se han ido fuera de la isla para poder desarrollar estos proyectos: "Tengo a jóvenes recién titulados que ahora trabajan en Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y en Irlanda. No puede permitirse esta fuga de talentos cuando aquí en la isla tenemos una mina por desarrollar", agregó Toscano. Por este motivo el viernes pasado tuvieron la primera reunión para confeccionar una asociación que dé voz a esta iniciativa, el primer paso para darse a conocer fuera de la Universidad y captar la atención de las entidades. También estarán presentes con un stand informativo en la próxima edición de Fimar.

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