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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La Isleta reivindica otro modelo de ciudad

Los isleteros mantienen un cara a cara con el Ayuntamiento y el Puerto

La Isleta reivindica otro modelo de ciudad

Desde hace años, se viene produciendo en La Isleta un creciente debate sobre el estado del barrio y su relación con la ciudad. Aglutinados en torno a un renovado Foro por La Isleta, diversos colectivos y representantes vecinales promueven iniciativas lúdicas y reivindicativas con las que persiguen, por encima de sus diferencias, un objetivo común: que se tengan en cuenta sus opiniones en la toma de decisiones.

En primer lugar, con aquellas decisiones que tienen que ver directamente con el barrio, como la insoportable congestión del tráfico y las carencias de infraestructuras culturales y sociales, por citar solo dos. Pero también con esas otras actuaciones institucionales que les afectan por producirse en su entorno inmediato, desde el Confital y el paraje natural de La Isleta hasta el istmo y el Puerto.

Los isleteros cuestionan, en definitiva, el actual modelo de desarrollo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y reivindican uno alternativo. Y sin llegar a alcanzar un nivel de consenso suficiente para elaborar una propuesta conjunta, coinciden en una opinión: que los problemas de la capital grancanaria requieren soluciones distintas a las que se les está dando. Pero, ¿cuáles?

"Todos y cada uno de nosotros tenemos una idea clara de lo que queremos, pero todos queremos imponer la propia", resumió un histórico líder vecinal. La batalla por recuperar la unidad de acción se produce en paralelo a la acción en sí. De modo que en un ambiente a ratos de franca camaradería y a ratos de crispación, han abierto un frente común desde el que a veces dialogan con las administraciones y en ocasiones simplemente descalifican a sus representantes o les niegan valor alguno como interlocutores.

Desafecto institucional

Las tensiones entre las instituciones y los ciudadanos, entre gobernantes y gobernados, son habitualmente altas, tal y como se ha puesto de manifiesto en relación a la puesta en marcha de determinados proyectos en la capital grancanaria. Y se han puesto de nuevo en evidencia en los diferentes debates que los isleteros han mantenido estos días, con motivo de las actividades organizadas para celebrar

el Día de La Isleta: "El desafecto responde a una realidad: las instituciones se saltan las leyes y las normas y actúan a nuestra espalda", explicó una participante tras la conferencia que tuvo lugar el viernes en el Castillo de La Luz sobre el papel de La Isleta en la construcción de un nuevo modelo de ciudad.

En el acto, los isleteros mantuvieron un cara a cara con dos de las instituciones de las que más directamente depende su futuro: el Ayuntamiento y el Puerto, representados en ese momento por el concejal del distrito, Sergio Millares, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra.

El máximo responsable del Puerto cerró el acto asegurando que "el Puerto ya no necesita comer más espacio a La Isleta para su expansión", que es precisamente el principal factor de crispación de los isleteros con la Autoridad Portuaria. La desaparición del cono volcánico de la Esfinge, utilizado como material de construcción del dique que lleva su nombre, ha significado un punto de inflexión en las relaciones entre esta institución y el barrio. Hasta el punto que varios colectivos han recurrido a la vía legal para parar algunos de los desarrollos previstos tanto en el Puerto como en El Confital. Los diversos contenciosos abiertos contra varios planes de ordenación, pendientes de resolución, tratan de "frenar un planeamiento especulativo, a través del cual las instituciones están definiendo y ordenando suelo sin tener en cuenta la realidad económica". El colectivo sostiene que este proceso se inició a partir de 1995, coincidiendo con "el inicio del declive del Puerto al llegar a su límite de desarrollo", y llama la atención sobre la escasa actividad de la ZEC y la zona franca, como ejemplos de actuaciones no ajustadas a la realidad económica de la ciudad.

La posible reubicación de la Base Naval en el Puerto es otra de las posibilidades que plantea dudas a los representantes vecinales de La Isleta sobre el proceso de desmilitarización de Las Palmas de Gran Canaria, una de las pocas ciudades en cuyo corazón sigue presente el Ejército. Ocupadas en 1956 y en 1898, la Base Naval y La Isleta han sido objeto de diversos intentos de recuperación para uso civil en las últimas décadas, todos ellos frustrados.

Pero el resultado de las elecciones municipales de 2015 dio paso a un equipo de gobierno que ha mostrado su voluntad de iniciar el proceso de reclamación de ambos enclaves, desde la convicción de que la presencia militar en ellos constriñe el desarrollo de la ciudad para los retos de futuro. Sergio Millares ha reiterado estos días la intención del Ayuntamiento de "dar los primeros pasos necesarios para alcanzar este sueño", con el respaldo ciudadano a través de diversas iniciativas provenientes del propio Foro por la Isleta y desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El concejal de Unidos Podemos augura que "la batalla por la desmilitarización de la ciudad será larga". Y añadió: "Vamos a hacer todo lo posible. No sé si lo veremos en este mandato, pero al menos podemos sentar las bases para recuperar de una vez por todas esos espacios para la ciudad".

La presentación este verano de la propuesta de un promotor para instalar un teleférico desde la montaña más alta de La Isleta hasta el puerto ha sentado, además, un mal precedente. El apoyo institucional del propio alcalde y del presidente de la Autoridad Portuaria al proyecto, sin estudios previos de impacto, alimenta los argumentos de quienes sostienen que el paraje natural no está suficientemente protegido. El papel que pudiera darse a Canarias en la lucha contra el fenómeno yihadista, por su cercanía con África y en un momento en que Estados Unidos y Europa se replantean sus estrategias defensivas, introduce otro elemento más de presión sobre el enclave. Pudiera ser que el Paraje Natural de La Isleta viva en este tiempo histórico en la encrucijada de transformarse en un espacio ciudadano, tras 120 años de ocupación militar, o se siga prohibiendo el paso y disfrute de sus riquezas a las generaciones venideras durante otras largas décadas.

El ayer y el mañana

Los isleteros llevan desde el 22 de febrero, y hasta el 19 de marzo, conmemorando la fecha en que se inició la construcción del Puerto de la Luz, en 1883, que dio nacimiento al barrio de La Isleta. Gente sufrida y luchadora, arrastra una historia de la que sus 26.000 vecinos actuales se sienten orgullosos. Soportó también "duros episodios de represión que le han dejado una huella profunda". En los numerosos encuentros que vienen manteniendo, han reclamado que "la historia de La Isleta salga del barrio". Pero también han opinado que "ya es hora de que los isleteros hablemos no de cómo éramos, sino de cómo queremos ser".

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