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La Casa de Galicia renace de sus cenizas con nuevas instalaciones y proyectos

Los obreros culminan la rehabilitación del edificio, que reabrirá sus puertas el 14 de julio

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La Casa Galicia renace de sus cenizas

Salas diáfanas, ascensor, despachos y accesos totalmente nuevos y sin barreras y un amplio salón de actos. La nueva Casa de Galicia apenas recuerda a la que se tuvo que cerrar hace cuatro años, tras el devastador incendio que se desató en el restaurante, calcinó la primera planta y ahumó el resto del inmueble. La histórica entidad gallega, que fue creada hace 67 años, ultima los trabajos de rehabilitación del edificio para poder reabrir sus puertas el próximo 14 de julio. La próxima campaña de Reyes se preparará en las renovadas instalaciones y arrancará a partir de septiembre, sostiene Maruchi García, responsable de medios de la entidad, quien indica que la rehabilitación ha constituido un "esfuerzo titánico", tanto para sacar adelante las obras como para conseguir la financiación.

"Lo más importante", considera, "es que hemos logrado formar una nueva junta directiva, joven moderna y con ganas de trabajar", que pretende relanzar la Casa de Galicia e incrementar las labores de formación y de voluntariado que realizaba antes del obligado cierre.

Albino Aneiros, el presidente, asegura que el objetivo es relanzar la institución, "adaptándola a los tiempos, de forma que además de su labor solidaria se convierta en un auténtico centro cultural que potencie la cultura gallega y fomente el encuentro entre los gallegos y los canarios. También queremos captar voluntariado joven y formarlo".

Queda pendiente hasta septiembre la reapertura del restaurante, del que se encargará un reconocido restaurador gallego, indica el vicepresidente Braulio Míguez, que hará que la casa de comidas "vuelva a ser el referente que fue cuando lo gestionaba el desaparecido Rafael Pulido, el concesionario que le dio al restaurante el prestigio que tenía y que se dejó el local cuatro años antes de que se produjera el incendio".

"Cuando empiece a funcionar el restaurante", sostiene, "respiraremos. Es nuestro sustento y con ese dinero podremos realizar actividades" y terminar de pagar el préstamo que han tenido que solicitar al banco para financiar parte de las obras de rehabilitación. Y es que, además del obligado cierre del edificio donde se almacenaban los juguetes y estaban los talleres, lo que ha puesto contra las cuerdas a la entidad ha sido la pérdida de la renta que percibía por el alquiler del local del restaurante. La rehabilitación costará en torno a los 900.000 euros y la institución ha tenido que suscribir un préstamo de 200.000 euros porque las cantidades aportadas por las instituciones y el seguro no han sido suficientes.

La Xunta de Galicia ha colaborado con 100.000 euros; el Cabildo de Gran Canaria, con 180.000 euros y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está terminando de gestionar la concesión de una subvención de 90.000 euros. El seguro ha aportado otros 234.00 euros.

"Entre lo que calcinó el fuego y lo que estropeó el humo y la necesidad de adaptar el edificio a la normativa, porque había partes que estaban ilegales, la obra", explica Míguez, "ha alcanzado ese coste".

Así las cosas, ha sido necesario adaptar las cuatro plantas del edificio a las personas con movilidad reducida y se ha instalado de nuevo toda la instalación eléctrica, la fontanería, el sistema contraincendios y el ascensor. Las obras se iniciaron hace año y medio, pero a partir del pasado febrero se aceleraron con la dirección de Míguez, que ha coordinado el trabajo de más de diez empresas. Los trabajos están prácticamente terminados, a falta de los remates, como la limpieza de la fachada, cuya parte alta mantendrá el granito gallego y en la parte baja se pondrá la piedra de cantería. El salón de actos seguirá en la primera planta y ha sido acondicionado para acoger cualquier evento, incluidas celebraciones de bodas y bautizos.

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