Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Gabinete Literario | Aniversario de la institución

Juan José Benítez de Lugo: "Me preocupa que la institución sea vetusta y por eso tengo una política de apertura"

"Junto a Martín Chirino íbamos a crear bienales de pintura y escultura con artistas de toda la Macaronesia", afirma el presidente del Gabiente Literario

Juan José Benítez de Lugo y Massieu, actual presidente del Gabinete Literario, entidad de la capital grancanaria que cumple su 175 aniversario. Tony Hernández

Lleva 20 años al frente de una institución emblemática en Gran Canaria como lo es el Gabinete Literario, la cual cumple ahora su 175 aniversario. ¿Qué valoración hace de su labor?

Toda mi primera etapa se centró en convocar concursos de méritos e ideas a los que se presentaron seis equipos de arquitectos. Resultó ganador el de Pepe Sosa y Magüi González con la idea de rehabilitar el edificio. Estaba entonces en unas condiciones normales conforme con el paso del tiempo. Nunca se había hecho una reforma en profundidad, solo algunos parches ¡Los cables eran de tela cuando llegué aquí! Los bajantes eran de lajas, las vigas de madera solo soportaban 150 kilogramos de carga por metro cuadrado y las hemos sustituido por otras de hierro que aguantan más 350, ajustándonos a la normativa. Reformar las tripas del edificio era un trabajo muy necesario, algo que a veces no se aprecia desde fuera.

¿Han culminado ya esos trabajos de reforma?

Todavía queda pendiente cambiar parte de la cornisa que da a la calle Malteses, que es de uralita. Magüi ha dado una visión diferente de lo que es ahora, tratamos de acomodarnos a los tiempos e innovar. Hemos tenido un proceso largo de conversaciones con la comisión de Vegueta Triana. En general estos años ha sido una etapa dedicada al edificio y a sanear desde el punto de vista económico la entidad.

Habla de una primera etapa. ¿Cuál ha sido la segunda?

Luego ya hemos cogido velocidad de crucero. El objetivo era recuperar el espíritu de los fundadores allá por 1844; una serie de gente joven que apostaron en aquel periodo de mitad del siglo XIX, en el que Gran Canaria estaba muy deprimida, por sacar adelante el progreso cultural, social y económico. Al llegar me preocupaba que la institución fuera vetusta. Llegué con una política de apertura a la sociedad. Sobretodo a las nuevas generaciones de pintores, escultores, vanguardias en general. Los artistas jóvenes siempre han entendido que el Gabinete Literario era un punto de partida para poder desarrollar su carrera.

¿Va a haber una tercera?

Ahora queremos hacer el Gabinete del siglo XXI. Es un poco el salto y seña de este 175 aniversario. Tengo clarísimo que tenemos que ser líderes en dos materias. Cuando hay un problema, hay que ponerle nombre: Cambio climático. Luchar por las energías renovables, el medio ambiente. Estamos viendolo ya, estoy totalmente convencido de la importancia de esto. Estamos llegando a un momento en el que esto va a ser un desastre. El planeta nos lo vamos a cargar nosotros solitos, no un marciano. Y por otro lado, el tema de la Revolución Industrial 4.0: robótica, big data e inteligencia artificial. Son los campos en los que vamos a centrar nuestro esfuerzo desde la sociedad civil. No queremos suplantar a la administración pero queremos ser un revulsivo para concienciar a la gente con estos dos bloques, junto con la cultura y el conocimiento.

¿Cómo va a impulsar estos bloques desde el Gabinete?

Por ejemplo, conseguí en su momento un centro Unesco para Gran Canaria. A través de ahí tenemos una pata importante para la difusión a través de aulas, coloquios, charlas, convenios con la Universidad. La unión entre ambas instituciones de cara a la difusión es importante. El actual rector colabora con nosotros desde antes de llegar a su cargo. Además, la universidad necesita salir fuera, a la calle, para que la gente conozca su labor.

¿Qué significa para usted el Gabinete Literario?

El Gabinete es, para empezar, una sociedad sin ánimo de lucro. Es un reto. Es la satisfacción de contribuir a un proyecto cultural, algo que a veces nadie lo agradece. Los colaboradores dedican aquí su tiempo libre; para promover la cultura de nuestra tierra. La proyección de Gran Canaria desde el punto de vista cultural, social y económico.

Han sido una seña de identidad para la ciudad.

Hubo una época en la que los presidentes del Gabinete eran al mismo tiempo alcaldes de la ciudad. Incluso durante un año entero se celebraron aquí los plenos del Ayuntamiento cuando se incendió en el siglo XIX. Camilo Saint Saëns tenía costumbre de dar aquí sus conciertos de piano. Muchos artistas que iban camino de Argentina, para hacer las Américas, daban audiciones aquí. La Filarmónica de Gran Canaria se fundó aquí, el Club Naútico también, en la salón rojo concretamente. Contribuyeron entonces con 500 pesetas. Hay una anécdota, Juan Marrero Portugués tuvo un gesto en el centenario del club de buscar una billete de 500 pesetas y devolvernos aquel donativo.

Esa labor de defender la cultura, no se ha perdido entonces.

Hay más instituciones. Pero también hay que hacer un llamamiento en apoyo de aquellas que están de capa caída. Tenemos que concienciarnos los ciudadanos y la administración de que hay que defender lo nuestro. Todo eso hay que combinarlo y llevarlo como una empresa en el sentido de ser autosuficientes. Pero sí, fuimos los primeros en recuperar las óperas de cámara en España, con Davinia Rodríguez. La sociedad de escritores tiene su sede aquí. Apoyamos a lo que haga falta. Leopoldo Emperador también está aquí. Siempre seremos defensores de la cultura, las vanguardias y de artistas de cualquier tipo.

¿Llegará el relevo?

Estamos haciendo lo posible para que el Gabinete al menos dure otros 175 años. Y sobretodo que el que venga detrás se encuentre con una institución pujante, saneada y no como nos la encontramos nosotros. Había una situación económica muy mala al llegar. Teníamos hasta cuadros embargados. Debían no sé cuantos años a la Seguridad Social.

Hay grandes obras de arte en las estancias del edificio.

Si claro. Necesariamente, todo el mundo cultural pasaba por aquí en el pasado. Una de mis asignaturas pendientes es recuperar las bienales de pintura y escultura que se realizaban en su momento. Me da mucha pena, porque quedó pendiente también para Martín Chirino. Cuando abandonó el CAAM le pedí que me echara una mano y tenía una idea estupenda: una bienal de la Macaronesia. Con artistas de Madeira, Azores, Canarias, Cabo Verde. Un proyecto muy ambicioso, necesitaríamos al menos 300.000 euros. Y bueno, se murió y no llegamos a materializar el tema.

¿Tiene algún lugar preferido dentro del edificio?

La biblioteca, ahí es donde me siento cómodo. Tenemos unos 12.000 ejemplares. Me gusta tener un libro entre las manos, sobretodo uno antiguo, no sé si soy la reencarnación de alguien. Me declaro muy bibliófilo.

Compartir el artículo

stats