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Aquí la tierra

Anclar la naturaleza

Manuel Vidal Iglesias, uno de los pioneros del paisajismo en Canarias, hizo de La Luz uno de los puertos más ajardinados de España

Postal antigua con vista de los jardines del Muelle Grande, en el Puerto de La Luz.

Postal antigua con vista de los jardines del Muelle Grande, en el Puerto de La Luz.

Una de las acepciones que del verbo anclar da el Diccionario de la Lengua Española es "sujetar algo firmemente al suelo o a otro lugar". Plantar, por tanto, debe ser un modo de anclar y más si se hace, esto ya es lexicografía-ficción, en un lugar donde abundan las anclas. Puede decirse entonces que Manuel Vidal Iglesias, uno de los pioneros del paisajismo en Canarias, ancló la naturaleza en el Puerto de La Luz, pues a partir de la segunda mitad de los años cincuenta del siglo XX, en su calidad de jardinero mayor de la Junta de Obras del Puerto, convirtió a este recinto idiosincrático de Las Palmas en uno de los puertos más ajardinados de España, si es que no del mundo.

La postal antigua que ilustra este reportaje es un índice del orgullo que sentía la ciudad por los jardines de su Puerto diseñados y ejecutados por Vidal, que alcanzaron una superficie de 43.000 metros cuadrados. La fotografía panorámica, tomada desde un punto elevado, muestra la antigua entrada del Muelle Grande ornamentada a la manera francesa con una topografía plana de parterres que componen figuras geométricas, setos que forman volúmenes regulares y una fuente que centra el conjunto. Al fondo, el aspecto agreste de las montañas de La Isleta contrasta con esta naturaleza ajardinada, tan regular como el antiguo depósito de combustible de la Shell, el trazado de los muelles y la estampa de los barcos.

Entre las generaciones que vivían en Las Palmas entre los cincuenta y setenta era costumbre ir los domingos por la mañana a ver el espectáculo del Puerto de La Luz, en el que la delicadeza de los jardines hacía un contrapunto embelesante con la contundencia de las naves, los almacenes, las grúas y el trasiego de marinos y operarios. Cuando la Autoridad Portuaria cedió esta parte de la entrada del Muelle Grande al Ayuntamiento capitalino, los jardines de la postal desaparecieron en una operación que, cuanto menos resulta llamativa: en principio son las ciudades las que han de propender a crear y cuidar jardines que las hagan más habitables, en tanto que los puertos, espacios grasientos por excelencia, son como máquinas sin resortes para los asuntos del espíritu.

Unos años después de que desaparecieran estos parterres diseñados por Manuel Vidal Iglesias, el Ayuntamiento arrasaba también la jardinería de la vecina Plaza Manuel Becerra, creada por Nicolau Maria Rubió i Tudurí, introductor del jardín moderno en España, con quien Vidal colaboró en otras partes de Las Palmas.

Afortunadamente, aún se conserva la mayor parte de la jardinería que Vidal hizo en el Puerto hasta su jubilación en 1992, como las palmeras canarias alineadas en la Avenida de las Petrolíferas, las de los alrededores del Muelle Pesquero o las de la plaza de Mr. Jolly. Según explica un informante que prefiere mantenerse en un segundo plano, Vidal, que había nacido en Galicia en 1926 y se había titulado como ingeniero técnico agrónomo en la Misión Biológica de Galicia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, prefería dejar las palmeras sin podar, con sus hojas secas caídas, no solo porque entendía que así se preservan mejor, sino, igualmente, porque encontraba que así también son hermosas.

No son buenos tiempos para la jardinería pública en Las Palmas, no paran de erradicarse árboles de gran porte y hasta, con la aquiescencia municipal, se mutilan jardines en la mejor lengua ajardinada de Las Palmas, la que abarca desde los jardines Rubió a los del hotel Santa Catalina, de los que han desaparecido parte de los jardines de las piscinas del Julio Navarro.

Pero, siempre es buen momento para reencontrarse con lo mejor de la historia de esta ciudad y, con permiso de la Autoridad Portuaria, darse, por tanto, una vuelta por los jardines realizados por Manuel Vidal Iglesias en el Puerto.

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