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Crisis del coronavirus La solidaridad vecinal

Los barrios cuidan a sus vecinos

Las asociaciones se movilizan en San José, Las Mesas y Guanarteme para hacer la compra de comida y medicinas a las personas mayores

Parte de la donación de alimentos frescos que la asociación de San José recibió el pasado miércoles para repartir entre los vecinos más vulnerables.

Parte de la donación de alimentos frescos que la asociación de San José recibió el pasado miércoles para repartir entre los vecinos más vulnerables.

La pandemia está golpeando duro a la población pero también está haciendo aflorar la solidaridad entre los vecinos de algunos barrios, que se están organizando para ayudar a los más mayores y a los que tienen problemas de movilidad para llevarles a sus casas la compra y las medicinas. El primer barrio que se movilizó para resolver los problemas de intendencia que sufren las personas más viejas, doblemente aisladas en sus casas porque a veces están solas y no tienen quien les eche una mano, fue el de San José, pero no ha sido el único. También se están poniendo en marcha equipos de personas en los barrios de Guanarteme y en Las Mesas. Y es que en los peores momentos, cuando parece que no hay salida, florece lo mejor de la gente, la solidaridad con los que más lo necesitan.

En San José ha sido la asociación de vecinos del barrio la que ha impulsado el operativo de ayuda. Empezaron a trabajar el mismo día que se estableció el estado de alarma, con un comunicado en el facebook de la asociación y, más de doce días después, buena parte del vecindario se ha volcado con la iniciativa. El presidente de la asociación José Alemán explica que hasta el momento se han hecho repartos de compras a unas 57 familias y 22 recados de medicinas, a los que se añaden unas 18 entregas de alimentos, de manera gratuita, a familias vulnerables.

"Lo primero que hicimos", recuerda Alemán, "fue ponernos de acuerdo con las tres farmacias que hay en el barrio para llevar los pedidos a los domicilios de las personas más vulnerables o que no pueden moverse. A raíz de eso, empezamos a hacer los mandados, los recados solidarios. Los vecinos nos llaman, nos dicen lo que necesitan, vamos a las tiendas a comprarlo y se lo alcanzamos".

La iniciativa arrancó con los repartos solidarios, pero conforme se difundió el proyecto, se dieron cuenta de que muchas familias no tienen para comer. Al proyecto le creció a finales de la semana pasada una tercera pata: la entrega de alimentos de manera totalmente gratuita a las familias más vulnerables, un plan en el que se han volcado muchísimas pequeñas empresas y alguna que otra grande. "Y ahí estamos", señala Alemán, quien aclara que todos los repartos que se han hecho hasta ahora han ido a parar a familias diferentes. "Procuramos servir a los que nos llaman para dos semanas, para no estar continuamente haciendo recados con la misma persona". Resalta que el proyecto está funcionando tan bien que están recibiendo peticiones de ayuda de otros barrios como la Vega de San José, el barrio marinero de San Cristóbal, Zárate y el vecino Risco de San Juan para llevar medicinas y comidas a los vecinos.

"A nivel de recados, estamos funcionando bien, pero a nivel de alimentos no perecederos y gratuitos para las familias vulnerables, la situación es un poco más complicada porque es muy difícil adquirir comida", ya que el Banco de Alimentos exige una serie de requisitos. Para sortear ese problema hicieron un llamamiento en las redes sociales pidiendo la colaboración de los vecinos. Y la gente y las empresas, en su mayoría pequeñas, se están volcando. "Para este miércoles hemos conseguido un buen reparto de una cadena hotelera, el grupo Dunas, que ha cerrado. Nos ha donado un furgón con fruta, verdura, yogur y muchísima comida", resalta entusiasmado. La labor de la asociación de este barrio, con un gran porcentaje de población envejecida, no acaba en el reparto. En el facebook, aparte de los cambios en los horarios de los comercios se cuelgan juegos para que se entretengan los vecinos, así como intervenciones de algunos de ellos que hablan de la importancia de quedarse en casa y de que todos estén unidos como una piña en la distancia.

Las Mesas

En el otro extremo de la ciudad, en el distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, otro grupo de vecinos se ha organizado en el barrio de Las Mesas para ayudar a los más débiles. Se trata de la asociación de vecinos Finca del Bachicao, que ha formado un equipo de 14 personas para hacer los recados de alimentos y medicinas a los vecinos que lo soliciten y también brindan asesoramiento para los trámites administrativos y de otro tipo que necesiten realizar a través de internet. Esta labor solidaria forma parte de una iniciativa comunitaria que se puso en marcha en enero pasado, denominada Un barrio contigo, recuperando Las Mesas.

Tomás Galván, responsable de comunicación de la asociación, que nació en noviembre de 2018, indica que se trata de un "proyecto de cuidados, de que los vecinos se cuiden unos a otros, en un barrio dormitorio en el que apenas hay nada más.

Aunque el proyecto comenzó a andar antes de la crisis con iniciativas para que la gente se conociera y empezara a utilizar el local social, con talleres y charlas y recursos culturales dirigidos sobre todo a la gente mayor y los más pequeños, la intervención se ha centrado ahora en la asistencia a los vecinos que lo necesitan. "El proyecto contemplaba una parte de cuidados que nunca llegamos a desarrollar, pero con la crisis del coronavirus, dos jóvenes del barrio plantearon la creación de una red de asistencia o de apoyo, en la medida de nuestras posibilidades, a la gente mayor que no puede salir de casa". Arrancaron al domingo siguiente de la promulgación de la cuarentena y por ahora sólo han recibido cinco peticiones. Galván asegura que trabajadores sociales y otros profesionales se han ofrecido a colaborar como voluntarios. La reacción de la gente ha sido muy positiva".

En Guanarteme, también se ha formado un equipo de asistencia, conformado por cuatro personas para hacer los recados, según informa la presidenta de la asociación de vecinos Barriada de Chile y Guanarteme, Pepi González.

Por ahora, relata, no ha llegado ninguna petición, una circunstancia que atribuye al carácter familiar del barrio, en el que sobreviven todavía casas terreras. Los vecinos se ayudan mucho entre ellos y más ahora. Añade que muchas tienditas y supermercados ya se dedican a hacer los pedidos a domicilio. "Los vecinos mayores utilizan esos servicios y los de algún pequeño bazar también. La gente no está tan desprotegida por esa zona, aunque ya tenemos este equipo organizado", aclara.

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