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El biplaza que nació del confinamiento

Un chapista de Los Giles transforma un Volkswagen accidentado en un prototipo único

El biplaza que nació del confinamiento

El biplaza que nació del confinamiento

Juan Alemán, dueño del taller Chapauto de Los Giles, acaba de materializar su sueño de crear con sus propias manos y su ingenio un nuevo modelo de auto. Se trata de un biplaza con cuatro puertas que ha surgido tras partir por la mitad un Volkswagen Polo negro que llegó a su taller tras un grave accidente que destrozó toda su parte delantera.

Se trata de un prototipo extraño, diferente, que llama atención de todo aquel que lo ve y Alemán ha tenido que esconderlo para evitar los corrillos de gente que se formaban delante de su taller. Llegó a un acuerdo para exponerlo en el centro comercial Alisios, pero finalmente se ha suspendido la exposición, debido a las medidas de seguridad por la Covid-19 y por temor a que se produzca mucha aglomeración de personas delante.

Juan Alemán, que se muestra satisfecho de su creación, ha dedicado su criatura metálica, que recuerda a un antiguo bólido pero más alto, a las víctimas de la Covid-19. En su parte delantera ha grabado una frase en recuerdo de todos los fallecidos y afectados por la pandemia.

A Alemán le crecieron los dientes en un taller y a partir de los doce años dejó el colegio y se puso a trabajar en uno. Lleva 32 como autónomo. "Los coches son mi vida, llevo desde pequeño en esto", explica Alemán, que no es la primera vez que ha transformado un coche viejo. En su taller se pueden contemplar varios coches cortados, colgados de las paredes.

Esta vez la idea le bullía en la cabeza desde hacía tiempo, a raíz de una broma que le gastó a su mujer, y se animó a materializarla cuando vio el Volkswagen Polo con la parte delantera destrozada. "El cliente me lo dejó para repararlo pero, como los gastos eran muchos, iba a llevarlo a un desguace. Le dije: déjamelo, que le voy a hacer una transformación que te va a gustar", explicó.

"Lo corté por la mitad a lo largo y sólo le dejé dos plazas. Se cortó y se vació todo el centro y se soldó otra vez. Lo monté, después de cortar sillones y el tablero. Se cortó todo y se transformó en un coche expositor. El coche camina, funciona y todo pero no puede circular porque no está homologado". Alemán cambió el antiguo motor del vehículo por otro de un carro de golf. "Ahora es eléctrico", aclara.

Sin embargo, advierte, "el coche no tiene utilidad ninguna, aunque es una pieza única. La gente no se imagina nunca un coche con cuatro plazas y dos asientos. Era un coche muy bien cuidado y está tal cual me lo trajo el dueño. Se quedó con el mismo color, las mismas llantas y el mismo tapizado", pero partido por la mitad.

Juan Alemán perdió la cuenta de las horas que estuvo alrededor del vehículo, pero empleó un mes en la transformación, en plena etapa de confinamiento, aprovechando que tuvo que cerrar el taller porque la gente no podía moverse.

Calcula que se ha gastado unos 1.500 euros en comprar repuestos en el desguace, como los guardabarros y los parachoques de delante y el motor del carro de golf, que le costó 300 euros. "Un amigo de un desguace me regaló los repuestos y la mayoría de lo gastado ha sido en los materiales", dijo.

El chapista, que tiene entre manos otro proyecto del que no quiere hablar, busca ahora un sitio donde poder exponer el biplaza. Esa al menos es su ilusión. "He tenido que guardarlo en un garaje porque la gente pasa y vuelve otra vez para atrás y se baja y me pregunta y me vuelve loco, que si es un modelo nuevo, que si cuanto cuesta, qué marca es. Cuando lo saco a la calle, es una locura", relata muerto de risa, pero satisfecho de que su artefacto no deje a nadie indiferente.

Aunque es chapista, él mismo se ha encargado de todo lo relativo a la mecánica y la electricidad de su prototipo. "Al cabo de los años uno se hace mañoso, he hecho la mecánica, la electricidad, pero a base de estar toda la vida metido en un taller, pero lo mío es la chapa, arreglar los golpes de carrocería", sostiene.

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