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Puerto | Entrevista a Germán Suárez Calvo

Germán Suárez Calvo: “La Luz es un puerto competitivo hasta en circunstancias de crisis”

Germán Suárez Calvo en las instalaciones de Astican, esta semana.

Germán Suárez Calvo en las instalaciones de Astican, esta semana.

Tras unos meses de incertidumbre que redujeron considerablemente el ritmo de trabajo en Astican, el astillero ha recuperado la actividad al 100% en septiembre con una cartera de encargos estable para los próximos meses. Su presidente, Germán Suárez Calvo, señala que el sector de reparaciones navales podrá mejorar su aporte a la economía local en los próximos años gracias a nuevos nichos de mercado, como las adaptaciones de las flotas para cumplir con los últimos requerimientos ambientales, y a sectores consolidados como las inspecciones reglamentarias o el ‘offshore’.

¿Cómo ha influido la pandemia en las reparaciones navales?

La primera reacción fue sobre todo de miedo psicológico a viajar. Más del 90% de nuestros clientes son extranjeros y eso implica que se tienen que desplazar equipos que normalmente vienen de fuera de España. En la segunda quincena de marzo, abril y mayo se nos cancelaron más de 16 millones de euros de proyectos, principalmente por esa sensación de desconcierto que se generó en todo el mundo.

¿El acceso de las tripulaciones y técnicos supuso una complicación en ese primer momento?

Sí, pero es cierto que luego trabajaron muy bien tanto las autoridades regionales como el Ministerio de Fomento. Se establecieron carriles verdes dentro de una iniciativa de la Unión Europea y se designó al Puerto de Las Palmas y al Aeropuerto como hubs seguros que permitieron el tráfico, entre otros, de los trabajadores del mar. Se notó positivamente que no quedara paralizada una industria esencial como la marítima. Hubo otros puertos en el mundo que cerraron y creo que para ellos fue un error, una reacción de descontrol. Eso supuso que se desviara todavía más tráfico al Puerto de Las Palmas, que en esta época se ha puesto en valor como puerto seguro en esta zona de África por la calidad y disponibilidad de sus suministros y servicios, no solo reparaciones navales. También por la seguridad sanitaria, que ha funcionado bien, y por la coordinación, tanto de Sanidad Exterior como la Autoridad Portuaria o las consignatarias.

¿Se ha logrado transmitir ese mensaje a los armadores?

Sí. Se ha dado una imagen hacia el exterior de que en el Puerto de Las Palmas y en su comunidad portuaria lo tenemos controlado, y eso da confianza. No es casualidad que en los últimos meses haya días que te asomas a la Avenida Marítima y ves la bahía llena de barcos. Algunos son siempre los mismos, pero hay multitud de barcos que están aquí haciendo cambios de tripulación o para aprovisionarse. Nosotros mismos, que tenemos una doble condición como dueños de astilleros en España pero también de una flota de más de 80 barcos que se gestionan desde Grecia, utilizamos el Puerto de Las Palmas entre el 28 de mayo y el 11 de junio realizando nueve cambios de tripulación en barcos que estaban en el Atlántico, con 151 tripulantes entrando y saliendo de Las Palmas. El gasto en hoteles en esos días fue de 16.250 euros y en transportes y traslados, de 12.250. Esto supone un gasto medio de 185 euros por personas que están en la Isla una o dos noches.

“Las reparaciones navales van a tener capacidad para aportar más a la economía local”

Germán Suárez Calvo - Presidente de Astican

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¿Se ha resentido el tejido productivo en estos meses?

A mí no me consta que haya una sola empresa del sector naval de Las Palmas que trabaje usualmente en Astican y que haya tenido que cerrar. Durante esta época, que ha sido dura, no hemos perdido tejido productivo, y seguimos dando el mismo nivel que antes de la crisis. Primero, porque de partida había buen nivel, y segundo, en mi opinión, porque los ERTE han funcionado. Si se utilizan como corresponde son una buena herramienta para que el tejido productivo no se pierda, y eso es clave para luego recuperarse lo antes posible cuando la actividad empieza otra vez a funcionar.

¿Ese fue el caso de Astican?

De entrada pensábamos que íbamos a funcionar como en otras crisis que no nos afectaron tanto. Pero no fue así. Esta vez el golpe fue duro y a finales de mayo tuvimos que sentarnos con los sindicatos y el comité. Acordamos que por primera vez desde que este astillero se privatizó en 1989 que teníamos que ir a una medida tan drástica como un ERTE por causas productivas con reducción de jornada del 50% para toda la plantilla, con el Consejo de Administración incluido y a la cabeza.

¿Funcionó la medida?

Gracias al ERTE pudimos parar la sangría desde el punto de vista financiero y de tesorería. A principios de agosto ya intuíamos que a partir de septiembre la cosa iba a funcionar mucho mejor y desde el día uno de este mes hemos tenido que poner todo el mundo a trabajar al 100% otra vez. Me gustaría dar gracias profundas a los trabajadores de esta casa, que han arrimado el hombro. Fue una satisfacción ver las caras de felicidad de todos cuando se confirmaba que volvíamos al 100%.

¿A qué se debe este resurgir?

Ahora está viniendo todo lo que se debería haber hecho en verano más la parte recurrente que siempre ha habido, porque hasta en los momentos más duros del confinamiento la carga de trabajo en el peor de los casos estuvo en el 30%. Todo eso seguirá hasta final de año a menos que pase algo totalmente imprevisto con la pandemia: si cayera otra ‘bomba atómica’ no deseada la actividad se resentiría mucho otra vez. Por eso hay que ser prudentes y seguir manteniendo determinados mecanismos de ahorro y costes en todo lo que se pueda siempre que no afecte a los clientes. Aun estando en una crisis económica global, porque estamos en crisis, hay una carga de trabajo que permite tener rentabilidad para compensar esos meses duros. Haremos todo lo posible para no volver a la reducción de jornada y entre el final de 2020 y el arranque de 2021 compensaremos el impacto que tuvimos en verano y antes.

¿Cómo ve el mercado petrolero ‘offshore’?

Va a ser un mercado maduro más en las reparaciones navales, pero aun así es igualmente muy importante, porque las reparaciones medias que hacen son superiores a las de un barco que puedas poner en seco. En términos generales sobra el 30% o 40% de la flota mundial, pero eso no es un desastre: el 60% seguirá trabajando y necesitando reparaciones. Las Palmas, en lugar de ser cortoplacista, ha sabido reinvertir y atraer a fabricantes y proveedores para que se instalen aquí. Ahí está el ejemplo de Kongsberg, que desde septiembre ha elegido a Las Palmas como una de las tres únicas localizaciones en todo el mundo en las que va a transformar barcos a tecnologías híbridas con batería. Esto es indicativo de que Las Palmas es un sitio que es competitivo hasta en las circunstancias de una crisis.

Más allá de esta coyuntura, ¿qué perspectivas hay a medio plazo?

Nos podemos equivocar, pero en términos generales creemos que va a haber una combinación de crisis económica y una tendencia emergente en el mercado, la obligación y la responsabilidad por parte de los armadores y de reducir su huella ambiental en sintonía con el Pacto Verde de la Unión Europea. A eso se suma el riesgo tecnológico, porque la UE quiere emisiones neutrales de dióxido de carbono de cara a 2050 y los armadores aún no saben cuál es la mejor opción. Durante estos próximos 10 años, que en nuestra opinión van a ser los más disruptivos en estos aspectos del transporte marítimo, no van a construir muchos barcos. Durante unos años va a haber una flota vieja, o que envejecerá, pero que estará mejor mantenida y con todas aquellas mejoras posibles en cuanto a eficiencia energética y medioambiental hasta que la solución tecnológica definitiva esté sobre la mesa y se puedan construir nuevos barcos. La década de 2020 a 2030 puede ser buena en términos generales.

¿Qué certezas tienen en ese sentido?

Nuestra doble posición en Astican y Astander y como armadores, me da una atalaya para ver posibles tendencias que los clientes de astilleros van a necesitar. Hay muchas variables que nos dicen que esta va a ser una tendencia que beneficiará a las reparaciones navales en Las Palmas. Y no solo en Astican, sino en la industria auxiliar, en Zamakona… Somos líderes en reparaciones navales en España porque nos especializamos hace muchos años. Siendo prudentes, aun en el clima de crisis económica, sí creo que en los próximos años va a haber capacidad para aportar más a la economía local.

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