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Restauración | Vuelta al nivel de alerta 2

La hostelería pide mantener las terrazas exprés para compensar el aforo interior

El Ayuntamiento obliga a los locales a recoger las mesas que permitió en el estado de alarma 3 para apoyar al sector al pasar de fase | La oposición critica la decisión

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Bares y restaurantes ante la nueva normativa J. C. Castro

Los bares y restaurantes que abrieron terraza de forma temporal pedían ayer al Ayuntamiento que mantenga la ‘medida de gracia’ para poder salir de la crisis a la que el coronavirus ha empujado a la hostelería pese a que desde este lunes pueden atender de nuevo en el interior de los locales y en la barra, aunque solo a un 50% del aforo, al pasar la Isla a nivel de alerta 2. La regla se ha establecido hasta el domingo día 28, donde en función de los indicadores sanitarios sobre el estado de la pandemia se ampliará o no a más días.

El gobierno municipal permitió a mediados de enero a los locales ocupar calles y aceras de forma provisional, así como ampliar las terrazas existentes, con un mero trámite administrativo vía online con el fin de apoyar a la hostelería, uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria. Sin embargo, la medida de gracia solo era hasta que finalizase el nivel de alerta 3.

Este mismo lunes, después de que el domingo el Gobierno de Canarias bajase el nivel de alerta en Gran Canaria, el Ayuntamiento recordaba a los hosteleros que con motivo del cambio de fase “los establecimientos de hostelería deberán volver a la situación precedente al recuperarse la actividad en el interior de los locales”. Y que, en caso, de infracción las sanciones podían ir de los 100 euros a los 60.000.

El nivel de alerta 2 permite además el cierre antes de las 23.00 horas y un máximo de seis personas que no sean convivientes en la misma mesa. Además, se deben mantener las medidas de distanciamiento y la mascarilla, salvo en el momento de comer o beber.

Los partidos de la oposición -CC-Unidos por Gran Canaria, PP y Ciudadanos- han criticado la actuación del gobierno municipal por entender que el sector hostelero es uno de los que más apoyo necesita en estos momentos, más si cabe cuando genera empleo en la ciudad. Ayuntamientos como San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucía, Gáldar, Guía o Agüimes, han optado, mientras, por mantener las terrazas exprés.

La experiencia ha sido tan positiva para algunos locales que la han pedido fija

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La Policía Local ya había pasado ayer por la mañana por el bar Dos amigos, en la calle Barcelona, junto al mercado Central, para ver que se cumplía con la normativa. A José Andrés Marrero Santiago, dueño del local, le concedieron cuatro mesas en la calle, lo que le ha permitido tener un respiro; tanto es así que había contratado a una chica por la mañana para que le ayudara durante las horas fuertes en las que despacha desayunos para los trabajadores del mercado y de las obras adyacentes al mismo. “Estoy aquí desde las 6 de la mañana”, dice tras la barra del bar, donde lleva más de 30 años.

El local es pequeño y estrecho, por lo que más de tres personas en el interior del establecimiento es casi imposible si quiere mantener las medidas de distanciamiento en barra dado que no hay posibilidad de instalar mesas. “Si tengo que pagar las cuatro mesas, las pago, no me niego; yo no quiero que me las den gratis, pero es que con el local que tengo me encuentro en las mismas”, comenta en referencia a que el nivel de alerta 2 le ha venido peor dadas las características de su establecimiento.

El Ayuntamiento ya no cobró el pasado año por las terrazas, y este 2021 volvió a dejar exentos a los establecimientos para ayudar a la hostelería. También ha eliminado el cobro de la recogida de basuras.

En Bodega La Central, justo al lado de Dos amigos, también quieren que la terraza se mantenga, aunque “el tiempo no acompañó” cuando instalaron las cuatro mesas. “Hubo lluvia, frío, viento y luego calima; una ruina”, dice Pepe, el encargado del local, que está a nombre de su mujer.

El local lleva abierto siete años y funciona al ritmo del mercado y de los vecinos del barrio. “Es un alivio que podamos atender en el interior y en la barra, aunque guardando las distancias, pero tenemos mucha clientela mayor que le da miedo comer en el interior del local, por lo que la terraza nos vendría bien”, dice este cordobés.

Él también reclama el mantenimiento de la terraza hasta que todo vuelva a la normalidad para compensar la pérdida del aforo, aunque reconoce que la terraza, que tuvo que instalar en la vía pública, no resulta tan beneficiosa como las mesas del interior. “No es lo mismo que el comedor, donde la gente pide una botella de vino para comer y se toma unas copas en la sobremesa”, asegura.

Para solventar la pérdida de aforo el establecimiento ha comenzado a abrir también los lunes, lo que ha supuesto contratar a dos personas más para que funcionaran los turnos de trabajo. La plantilla estuvo en Erte tras decretarse la pandemia pero el 1 de julio volvieron los seis empleados al tajo.

La experiencia de la terraza temporal ha sido tan positiva para el restaurante Pizza Gourmet que han decidido solicitar al Ayuntamiento la instalación de una fija pese a que el negocio funciona en gran parte gracias a la comida a domicilio, un sistema que tenían implantando antes de que incluso llegase la pandemia.

“Las terrazas tienen un atractivo en Canarias; más desde que se peatonalizó la calle. Ahora además hay gente que tiene miedo a comer en el interior de los locales por todo lo que hay alrededor de la covid, aunque no hay ninguna validez de que los contagios se produzcan en los restaurantes”, argumenta Manuela Vagnoli, propietaria del establecimiento.

Municipios como Gáldar, Agüimes o Santa Lucía han optado por seguir con la medida

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El negocio se abrió hace más de 23 años de la mano de su exmarido, ya fallecido, con el objetivo de servir comida a domicilio, por lo que durante los primeros meses del estado de alarma “el trabajo fue brutal”. “En cuanto volvieron a abrir el resto de negocios y terrazas, el negocio disminuyó; el verano fue flojillo, pero nos vamos salvando, aunque ahora hay más negocios que venden comida para llevar, la nuestra estará siempre”, explica esta italiana, que ha solicitado tan solo dos mesas para cuatro y dos comensales porque el local tiene poca fachada y porque quiere dar un buen servicio. “Más mesas en el exterior significa tener que contratar a un camarero más para ofrecer un buen servicio, y yo no quiero estar todo el día en el negocio”, sostiene.

En la cafetería La Sereta, a pocos metros del restaurante italiano, las cuatro mesas de rigor fueron ampliadas a una unidad más gracias a la generosidad de los vecinos, que no les molestó que el local instalara una más pese a la estrechez de la fachada. “En función de la gente que teníamos la poníamos o no”, indica la empleada Estela Ventura.

El local abrió ya con licencia de terraza, y siempre está ocupada. “La clientela ha respondido muy bien durante estos meses y se levanta en cuanto termina el café para dejar sitio a otra persona”, puntualiza la empleada, que atiende a uno de los primeros parroquianos que ha decidido entrar en el interior, ahora que se puede. “En el interior estás más en la intimidad, en la calle pasa mucha gente”, dice Sonia Manzur, amante del buchito de café.

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