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Andrés Morey Abogado miembro de Juristas Contra el Ruido

Andrés Morey: “Muchos Ayuntamientos no hacen nada con el ruido hasta que no les demandan”

El abogado valenciano Andrés Morey, miembro de Juristas Contra el Ruido.  | | LP/DLP

El abogado valenciano Andrés Morey, miembro de Juristas Contra el Ruido. | | LP/DLP

El abogado Andrés Morey es conocido por llevar ante el Tribunal de Estrasburgo un caso de vulneración de derechos humanos de un vecino de Valencia por los ruidos en su barrio. Ayer participó en unas jornadas online promovidas por JCR por el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. 

En 2004, el Tribunal de Estrasburgo dictaba una importante sentencia en la que daba la razón a una vecina en su demanda porque los ruidos de las zonas de ocio cercanas a su domicilio no le dejaban descansar, ¿qué supone este fallo?

Efectivamente, esa sentencia fue muy importante. Si es abundante la doctrina y jurisprudencia que hay hoy a nivel nacional, es gracias a esta sentencia, fundamento de la mayoría de las que se dictan hoy en día en nuestro país, porque el Tribunal Supremo estableció también que la doctrina que sentara el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se acogería como propia en cuanto se fuera produciendo. Ese fallo fue trascendental porque procedía de una sentencia del pleno del Tribunal Constitucional que, respecto al mismo caso, no estimó que hubiera vulneración del derecho humano a la intimidad, pero el TEDH rebajó el listón que había puesto a su lugar adecuado.

¿Qué pasó en este caso que se llevó a Estrasburgo?

El barrio de San José de Valencia se había convertido en una zona de ocio nocturno al ir perdiendo esos comercios de toda la vida para reconvertirlos en pubs y discotecas. Teníamos más de 200 pubs y unas cinco discotecas, lo que implicaba que la vía pública fuera el aforo de todos esos lugares de ocio y que la gente estuviera ahí desde las 22.00 hasta las 07.00 horas, sobre todo los fines de semana. Hoy en día, la situación ha variado bastante, digamos que esa contaminación acústica que había invertido el ritmo biológico de la vida de los residentes en el barrio ha cambiado y ahora es un lugar más tranquilo.

¿Qué se ha conseguido desde entonces?

El fallo abrió un camino para todos los ciudadanos a nivel nacional. Hay que ponerse en la situación de una persona en cuyo barrio se han puesto más de 200 pubs... ¿Tiene que ir pleiteando uno por uno? No puede, es imposible. Lo que hizo Pilar fue reclamar a la autoridad competente y responsable de esta situación, en este caso fue el Ayuntamiento de Valencia, y demandarle por vulnerar los derechos humanos de las personas y no cumplir sus competencias legales.

¿Qué efectos pueden llegar a tener las terrazas, las salas de ocio, sobre la ciudadanía que convive con ellas?

Una concentración tan excesiva provoca también suciedad, contaminación acústica, delincuencia, escándalos, reyertas, falta de respeto de las normas más básicas. Un solo local no tiene esa capacidad de crear ese problema, normalmente, sino que lo que perjudica sobre todo es el ruido que se produce. La OMS establece que a partir de determinado umbral es pernicioso para la salud de las personas. Si un local, o cientos de locales, provocan que se rebasen periódicamente esos umbrales de ruido que la OMS dice que son perniciosos, generan esos efectos perjudiciales en las personas. Produce trastornos severos, y tiene efectos a nivel cardiovascular, los infartos son más frecuentes a partir el umbral promedio de 55 decibelios de noche.

“Los infartos son más frecuentes a partir del umbral promedio de 55 decibelios por la noche, según la OMS”

¿Conoce el caso del barrio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria? ¿Qué cree que puede hacerse en este particular?

La situación es similar a la que se produjo en Valencia. Los vecinos de Vegueta tendrían que ver los puntos en común con el caso del barrio de San José y tratar de presionar por ahí. El núcleo valenciano fue declarado zona acústicamente saturada porque se ganó una sentencia en la que se reconocía que un vecino había estado soportando esa contaminación responsabilidad del Ayuntamiento, que no hacía cumplir la legalidad. Además de declarar vulnerado el derecho a la intimidad de esta persona, fijó el derecho a una indemnización. Como los abogados municipales temían una lluvia de demandas de vecinos del barrio, crearon una ordenanza de ruidos, y poco antes que se dictara la sentencia, salió a la luz y se inició un procedimiento para declarar al barrio zona acústicamente saturada, trayendo consigo limitaciones horarias y prohibiciones de añadir más licencias. Hay que presionar al Ayuntamiento en este tipo de casos para que prefieren optar por reordenar urbanísticamente el barrio y regular este tipo de eventos en lugar de tener que indemnizar a los vecinos de toda una zona residencial.

¿Siguen los Ayuntamientos haciendo oídos sordos a este tipo de problemáticas ciudadanas?

Supongo que hay de todo. En algunos casos, he solucionado cosas con los Ayuntamientos, pero en general hacen oídos sordos. Hasta que no se ven demandados, muchas veces no hacen nada, y en otros casos es peor, porque lo que hacen es fingir que hacen algo para crear esa apariencia y ver si así les suena la flauta a nivel judicial. Hay unos que sí reaccionan a tiempo y solventan las cosas, y otros que prefieren esperar a ver si el ciudadano que reclama es capaz de gastarse el dinero en demandar a todo un Ayuntamiento.

¿Cómo está la situación actual en España en lo que a contaminación acústica respecta?

Hay casos flagrantes, sangrantes, pero la situación es variable. Dependiendo de quién está al frente del municipio, se puede optar por solventar esa situación o ponerse de perfil y esperar a que les obliguen a ello. La mayoría de casos que llegan al despacho son de aquellos ayuntamientos que no hacen nada. Quizás después de años reclamando y reclamando, vienen desengañados porque la mayoría de nosotros creemos en las instituciones, en que las leyes se van a cumplir, hasta que nos damos cuenta, en una situación como esta, que nos están engañando, desamparando, haciendo perder el tiempo, y amparando a un señor sin escrúpulos que no nos está dejando vivir.

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