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La reconfiguración de las políticas públicas | Tesis doctoral

Por un espacio cultural más justo

Tony Murphy analiza las características de los diferentes teatros, salas o bibliotecas de las capitales canarias y ofrece soluciones en una tesis calificada con Cum Laude

El experto en políticas culturales, Tony Murphy, ayer, en su domiciio en Las Palmas de Gran Canaria. | LP/DLP

El experto en políticas culturales, Tony Murphy, ayer, en su domiciio en Las Palmas de Gran Canaria. | LP/DLP Juan Carlos Castro

El experto en políticas culturales, Tony Murphy, ha obtenido la calificación de sobresaliente Cum Laude de la Universidad de Valencia por un estudio sobre los equipamientos culturales de las áreas metropolitanas de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife-La Laguna. Murphy considera que los espacios culturales deberían desplegar de manera más eficaz sus recursos para beneficio de una mayoría.

«Es necesario reformular un nuevo modelo de política cultural. Un modelo orientado a la transformación de la realidad en la que se sitúa el ecosistema cultural local, con la intencionalidad de satisfacer la realización efectiva de los derechos culturales de ciudadanía en sentido amplio». Son las palabras del experto en políticas culturales, Tony Murphy, cuyo análisis de los equipamientos culturales de las áreas metropolitanas de Las Palmas de Gran Canaria y de Santa Cruz de Tenerife-La Laguna, ha recibido la calificación de sobresaliente mención Cum Laude por la Universidad de Valencia.

«En términos fiscales, la política cultural quizás sea una de las más regresivas»

Tony Murphy - Gestor cultural

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Desde su punto de vista «la redefinición del rol y los modelos de uso y gestión de los espacios culturales públicos, incluyendo de manera preferente su relación con el espacio público, deviene en uno de los elementos más importantes en la reconfiguración de las políticas culturales urbanas». Para el experto, «sus características delimitan en gran medida la frontera de posibilidades de actuación, impacto y articulación de las políticas culturales». Tony Murphy señala que «los espacios culturales han de desplegar de manera eficaz y eficiente el conjunto de sus funciones tanto como proveedores de recursos», ya sea capital físico, capital financiero, capital relacional, capital formativo o capital simbólico, «como de funciones semióticas», donde se incluyen storytelling, identificación y certificación y generación de valor, «o como de funciones operacionales», donde se encuentra la usabilidad, comunicación y notoriedad, eficiencia, porosidad e imbricación o impacto transformador.

Perspectiva

Desde esta perspectiva funcional, en general, los espacios culturales han cubierto, sobre todo, la función de provisión de recursos para las políticas de difusión de las obras de alta cultura, lo que ha conllevado a su especialización en las fases de exhibición, distribución, conservación y consumo. En el caso concreto de Canarias esto es especialmente notorio.

Para Murphy todo parte de que «el modelo de la democratización cultural es», desde finales de la década de los cincuenta del pasado siglo, «el principio rector de las políticas culturales y el componente cultural del ensamblaje de los distintos regímenes de bienestar europeos» y se basa en la convicción de que el mercado no puede constituir el único principio de organización de la vida cultural y de sus prácticas sociales.

«Estos lugares han cubierto sobre todo la provisión de recursos para las políticas de obras de ‘alta cultura’»

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«Al delimitar un campo lo suficientemente genérico, las nociones de democratización e igualdad en el acceso a la cultura han facilitado el acuerdo entre políticos, administradores y agentes culturales, reforzando así su función central en la legitimación de las políticas culturales públicas en la mayoría de los países de nuestro entorno». De este modo, el modelo de democratización cultural, a través de la orientación selectiva de su apoyo a determinadas formas culturales -especialmente las acreedoras de la consideración de alta cultura- y «la activación de determinados mecanismos de mediación» –dominadas por determinadas élites y burocracias culturales-, «contribuye a la reproducción de la distinción social al preservar y realzar la desigualdad entre grupos sociales en la acumulación e intercambio de capital cultural». Son numerosos los estudios y trabajos empíricos que confirman que las grandes fracturas entre grupos sociales persisten y que la alta cultura no ha ensanchado significativamente su base. La brecha cultural se mantiene.

«En las Islas hay una ausencia de espacios para la promoción de la creación o la innovación»

Tony Murphy

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«En última instancia», sostiene Murphy. «El modelo de la democratización cultural no cumple los fines de igualdad y participación. Y cuando logra algún objetivo, lo hace con un aprovechamiento inadecuado de los recursos». A esto se suma que redistribuye los recursos de toda la población hacia los grupos de renta media-alta y alta. «Es más, probablemente la política cultural sea, en términos fiscales, una de las políticas públicas más regresivas». Pero esto es un fenómeno que se extiende a toda Europa, donde hay un paradigma socialdemócrata dominante más o menos compartido organizado en torno a la idea de que la cultura debe ser democratizada y el acceso y la participación de la ciudadanía garantizada.

La eclosión de equipamientos culturales surge en paralelo a la implementación de las políticas de democratización cultural de las décadas de los 50 y 60. Este afán constructor, a pesar de las restricciones presupuestarias, continúa en las primeras dos décadas del siglo XXI y sigue orientando a las políticas culturales hacia la creación de infraestructuras culturales. «La priorización de la creación de espacios culturales es la expresión física de la voluntad de democratizar el acceso a la cultura», señala. La lógica que subyace a la hipótesis es que el incremento de la oferta, apoyada en la existencia de un amplio parque de equipamientos que la hace posible, «favorecerá la ampliación de la demanda cultural y, por consiguiente, la extensión del derecho de igualdad de acceso y participación a la mayoría de la población».

«El modelo de la democratización cultural no cumple los fines de igualdad y participación»

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La realidad, lamentablemente, no avala este supuesto. Si nos centramos en Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife-La Laguna, el modelo de política y espacio cultural dominante en las dos áreas metropolitanas es sustancialmente el mismo. Ambas son el resultado, con distintos ritmos y acentos, de la particular realización histórica del modelo de democratización cultural en las Islas. Salvo alguna excepción afortunada, destaca la ausencia de espacios centrados en la promoción de la creación, la producción, la innovación, el emprendimiento, la incubación o el acompañamiento de proyectos culturales y creativos. «La red de equipamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife-La Laguna representa un ejemplo inequívoco de un modelo, algo desorientado, de política de espacios culturales especializado en la difusión y exhibición.

«En términos fiscales, la política cultural quizás sea una de las más regresivas»

Tony Murphy

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Más concretamente, Murphy cita tres casos concretos en Canarias. Uno es el edificio Fyffes, en la calle Eduardo Benot de la capital grancanaria «donde el Ayuntamiento ha decidido que iba a darle una función cultural distinta a la retahíla de espacios tradicionales como bibliotecas, auditorios o teatros, limitadas a la exhibición y la difusión». Otro es el auditorio de Tenerife que, con una interpretación generosa, «se ha centrado más en la producción propia que ha intentado comercializar en el mercado chino». Y un tercero que nunca dio el objetivo fue el Gran Canaria Espacio Digital que se ha vuelto a redefinir. Originariamente pretendía ser de otro tipo de centro, pero tenía que haber sido una nave en El Sebadal, y no estar en tierra de nadie en Schamann».

Fachada del Auditorio de Tenerife Adán Martín

Fachada del Auditorio de Tenerife Adán Martín en el que la política de apostar por la producción local, con vistas a venderla en el extranjero, ha resultado ser eficaz en algunos aspectos. Desde el centro han logrado penetrar en el inmenso mercado chino. |

Gran Canaria Centro de Cultura Audiovisual (GCCCA)

Tras la conclusión de las obras en septiembre, el centro reabrirá nuevamente, pero como Gran Canaria Centro de Cultura Audiovisual (GCCCA). Sin embargo, en el pasado, el Gran Canaria Espacio Digital no cumplió la función de centro diferente en la ciudad. |

Fachada del edificio Fyffes. La Provincia

Fachada del edificio Fyffes en la calle Eduardo Benot que el Ayuntamiento quiere destinar a un espacio cultural ambivalente en el que se puedan dar vida a otros aspectos de la cultura que vayan más lejos que la simple creación y representación de obras. |

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