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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Puerto

Los buques escuela regresan a La Luz tras el parón forzoso por la pandemia

Siete veleros que ofrecen formación marítima a bordo pasan por el Puerto esta temporada

El ‘Sorlandet’, atracado en el Puerto de Las Palmas. | | JUAN CARLOS CASTRO

Las joyas de la navegación tradicional regresan al Puerto de Las Palmas. Entre yates y grandes cruceros, estas semanas descansan en Santa Catalina goletas y fragatas que mantienen vivo el espíritu de la navegación clásica en pleno siglo XXI. Su presencia vuelve a llamar la atención en los muelles La Luz donde pasaban cada invierno antes del arranque de la pandemia. Tras el parón forzoso de 2020 por la emergencia del coronavirus, la flotilla de veleros escuela regresa este año a sus cuarteles de invierno.

El ‘HMS Gladan’, atracado en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria esta semana. | | ANDRÉS CRUZ

En el Puerto se encuentran estos días dos habituales de La Luz que, como suele ocurrir con estas naves, proceden de países escandinavos o del mar Báltico. En el Santa Catalina norte, atracado junto al elegante Sea Cloud II, permanece el Sorlandet. A diferencia del crucero a vela que tiene como vecino, esta fragata no tiene pasajeros, sino tripulantes. A bordo solo viajan cadetes de la Armada Real noruega que llevan a cabo sus prácticas a bordo, o bien personas que buscan para sus vacaciones una aventura marítima más completa.

El Sorlandet, habitual de las regatas de tall ships, es uno de los grandes orgullos de Noruega. Construido en el año 1927, ha tenido una larga vida marinera durante la que no solo ha servido como buque escuela militar. Durante la Segunda Guerra Mundial fue confiscado por los nazis mientras funcionaba como depósito para el ejército noruego y también ha hecho las funciones de escuela en alta mar.

El Muelle Deportivo de la capital grancanaria se ha convertido estos días en el hogar de otro clásico de los inviernos en La Luz, el Gladan. Los más de tres siglos de vínculo marítimo entre Suecia y Canarias -por las Islas pasaron a mediados del siglo XVII los barcos de emigrantes que fundaron la colonia de Nueva Suecia, en la costa este de Estados Unidos- cristalizan en las visitas que este velero realiza con mayor o menor frecuencia desde la década de 1950. El barco ha sido sometido a varias restauraciones desde su construcción, aunque mantiene el mismo espíritu de antaño.

El Gladan, que viaja con siete oficiales, cinco marineros y 26 estudiantes, es la escuela en alta mar de la Armada Real sueca. Durante su formación a bordo, los cadetes reciben formación sobre los básicos de la navegación a vela, pero también aprenden trabajos prácticos y habilidades como el liderazgo o el trabajo en equipo, fundamentales en un barco de estas características.

Por los amarres del Puerto de Las Palmas también han pasado a lo largo de la última semana otros dos buques escuela que este año retoman sus travesías invernales en el Archipiélago. Uno de ellos, el Alva, tiene la peculiaridad de haber tenido una primera vida como buque de carga antes de servir como centro de enseñanzas medias. Este velero sueco sirve como escuela flotante para un instituto cuyos estudiantes se embarcan durante dos meses.

A bordo, los estudiantes tienen que participar en clases sobre cuestiones marítimas, aunque también reciben formación en tierra. En otras visitas a Canarias -su presencia resultaba muy habitual hasta 2020- no resultaban extrañas, por ejemplo, sus recorridos por las instalaciones de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan). Tras el parón de la pandemia, regresó al Archipiélago en octubre y desde entonces ha visitado varias islas con retornos frecuentes a Las Palmas de Gran Canaria para realizar operativas de puerto base.

El otro barco de la semana fue el Fryderyk Chopyn, que atracó en los muelles interiores de Santa Catalina. Pese a su apariencia de corte clásico, este barco polaco fue construido en la última década del siglo XX y desde entonces se ha convertido en una nave imprescindible en todas las regatas de grandes veleros, las conocidas como tall ship races. Su paso por Canarias este año ha sido fugaz: llegó al Puerto de Las Palmas en una escala técnica durante el viaje de reposicionamiento hacia los archipiélagos del mar Caribe.

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Veleros escuela 'Sorlandet' y 'Gladan' atracados en Las Palmas de Gran Canaria Andrés Cruz

Alrededor del mundo

Uno de los primeros veleros escuela en llegar a Canarias este otoño fue el Statsraad Lehmkuhl, que recaló en el muelle Sanapú a finales de septiembre. El velero noruego, que efectuó parada en Gran Canaria como parte de su viaje multianual alrededor del mundo, es una auténtica embajada científica del país escandinavo. Durante sus travesías recopila datos sobre el estado de los océanos, pero también transporta a grupos de cadetes que reciben su formación a bordo.

El Puerto de Las Palmas también recibirá otros pequeños veleros clásicos durante el invierno, aunque con una actividad algo distinta a la que mantienen los buques escuela. Entre estos otros barcos se encuentra el Eendracht, una nave holandesa que acoge a distintas tripulaciones a bordo, ya sean estudiantes o turistas con ganas de aventura, o el Alexander Von Humboldt II, que combina viajes de formación con cruceros de placer para sus pasajeros.

Los que de momento no regresan a Canarias son los grandes veleros británicos. El Lord Nelson y el Tenacious se habían hecho un hueco en el Archipiélago antes de la pandemia, sobre todo a raíz de que el segundo, que está adaptado para personas con diversidad funcional, suscribió un acuerdo con la ONCE para embarcar a sus miembros y darles formación marítima. Su presencia en La Luz no está prevista este invierno, según señalan fuentes portuarias.

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