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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Crónica histórica

El primer avión que sobrevoló la Isla

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria conmemora el 109 aniversario del vuelo realizado por Léonce Garnier Motheré

Foto histórica en el aeropuerto de Gando. La Provincia

Y eso sucedió, el miércoles 30 de abril de 1913, al despegar una pequeña aeronave del campo de aviación habilitado en Guanarteme… Una vez que el artefacto más pesado que el aire alcanzó un determinado nivel, dirigió su morro a la playa de Las Canteras y tras evolucionar en círculo, en altura aproximada de 300 metros, puso proa al campo en descenso, situándose casi horizontal a la pista de tierra, a fin de conseguir un cómodo deslizamiento por ella, no pudiendo evitar que algunos cantos se desprendieran del suelo como peligrosos proyectiles hacia un imprevisto y, acaso, fatal destino.

El vuelo del Bleriot XI, del aviador Léonce Garnier Motheré, duró poco más de ocho minutos…, tiempo en el que los miles de curiosos, llegados de todos los rincones de Gran Canaria, se dedicaron a festejar el espectacular vuelo, nunca visto en estas tierras, con palmas, gritos, agitar de pañuelos y vivas al “as de la aviación”. Gran Canaria y la provincia de Las Palmas, se habían unido al resto de provincias españolas que ya festejaron sus primeros vuelos…, en España había comenzado una nueva era y Canarias, aquel 30 de abril, quizás sin saber muy bien todavía lo que significaría aquel vuelo en el transcurrir del tiempo, de alguna manera, quiso participar de esos aires nuevos.

Este vuelo citado y los que seguirían (un total de ocho ese día y sucesivos), se enmarcaban en el Programa de Fiestas conmemorativas del 29 de abril, en recuerdo y celebración de la incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla. El Ayuntamiento capitalino, por tanto, fue pieza clave en este comienzo de nuestra aviación aunque, una vez esta historia se fue consolidando, sería el Cabildo grancanario, el soporte fundamental del desarrollo efectivo de la aeronáutica en la Isla.

Durante los días 27 y 28 de abril, miércoles y jueves pasados, se desarrollaron los actos programados en las XI Jornadas Aeroespaciales de Gran Canaria que, desde el año 2003, organiza la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. Afortunadamente, este año no se suprimieron, como ocurriera en el 2020, con todo ya dispuesto…, como consecuencia de la pandemia.

Este año, las Jornadas han estado dedicadas, a todos los hombres y mujeres que hicieron y hacen posible, el desarrollo de la Aeronáutica en Gran Canaria y como cabeza visible y en representación de ese conjunto, se eligió al comandante de Aviación don Manuel López Ramírez, recientemente fallecido, persona que también dedicó su tiempo a la cultura, especializándose en arte flamenco y proyectando su saber en textos que nos hablan de arte o historia o su último libro, que nos refleja aquel Sahara español a través de Los halcones del desierto.

Llegado a este punto, situémonos en los principios de la segunda década del siglo XX, cuando miembros de la sociedad civil palmense, representados por los ilustrados de la Real Sociedad Económica (246 años la contemplan), se reunieron en el Gabinete Literario para hablar de la posibilidad de que en la Ciudad se celebrara una fiesta del aire, a semejanza de lo que estaba ocurriendo en las principales plazas españolas. Era preciso nombrar una comisión que se encargara de contratar a un experto piloto y ejecutara ese primer vuelo en esta provincia. Esta comisión estuvo formada por los siguientes miembros: don Domingo Navarro Navarro, periodista y gran impulsor de la aviación, tanto a nivel local como nacional; don Jaime Company Escandell, aerostero y pionero de la aeronáutica canaria, profesor de gimnasia y persona muy conocida en la Ciudad de entonces y don Julio Rodríguez Vázquez, militar y empresario, el cual aportó ayuda económica para esta aventura.

Pero… ¿quiénes eran, en realidad estas personas que, en comisión, llevaron a cabo tan singular cometido? Permítanme, muy brevemente, que les cuente algunas cosas de estos personajes, convencido de que se merecen sean mejor conocidos. En este sentido, les sugiero consulten el libro Crónicas olvidadas o inéditas de nuestra Aviación y referencias aeronáuticas de Canarias (2013), en el que se relatan las biografías de estos personajes, los cuales, por derecho propio, son protagonistas de estas Jornadas.

Maqueta del avión que sobrevoló la bahía de Las Canteras en 1913 por Léonce Garnier Motheré en la rotonda de El Rincón. | | LP/DLP

Don Jaime Company Escandell, oriundo de Cataluña, llega a Canarias en los años de la última década del XIX, formando parte del circo Totti. En 1894 se eleva en globo en Tenerife y dos años más tarde en Arucas. Cuando la empresa circense decidió que su dilatada estancia en Canarias había finalizado, Company se queda en Las Palmas y emprende una nueva vida. Se dedicó a la enseñanza, como profesor de gimnasia, en distintos colegios de la Ciudad. Asimismo, sería instructor del Comité de Exploradores de España. En 1907, funda el Club Gimnástico de Las Palmas; organiza las primeras carreras a pie y excursiones. El aerostero Company es conocido en la Ciudad y él se integra plenamente en la sociedad grancanaria, participando de sus problemas y sugiriendo normas de vida sana y actividades nuevas que transmite a través de sus colaboraciones periodísticas. En uno de esos artículos, El tabaco perjudica (El Escolar, 13 de mayo de 1911), desarrolla este tema, sobre todo, para que la sociedad se dé cuenta de lo perjudicial que es para los niños.

Nuestro aerostero vivía en la Isleta, en el nº 15 de la calle de Vicente Hernández Vera. Al parecer, ya en 1911, Company tenía a parte de su familia en Las Palmas. Su hermana Ana, casada con don Enrique Miró, había llegado acompañada de sus hijos Adelina y Jaime. Contrajo matrimonio Company con doña Aurora Febles Fajardo, viuda, con la que tuvo un hijo, Jaime, que sería médico y residente en Barcelona. Company fue la primera persona que voló en Canarias, aquella primera tarde de miércoles, 30 de abril de 1913, cuando Garnier despegó de Guanarteme: Company le acompañó de pasajero. El 19 de septiembre de 1933, Jaime Company Escandell, a los 64 años de edad, dio su último suspiro, según la partida de defunción, como consecuencia de una miocarditis.

Durante la celebración de Centenario de la Aviación de Canarias (1913), don Jaime Company Escandell, fue homenajeado, recogiendo, su sobrino nieto, don Jaime de León Miró, la medalla del Centenario. Estaría bien que nuestra Ciudad lo recordara en el callejero: el primer aerostero de Canarias.

El periodista don Domingo Navarro Navarro, dedicó su tiempo y gran parte de su vida, a impulsar y propagar la aeronáutica y a dar a conocer, a todo el mundo, la isla de Gran Canaria. De distinguida y antigua familia canaria, nació en Las Palmas el 10 de marzo de 1890. De aguda inteligencia y de pluma fácil y brillante, poseía un carácter abierto que lo ponía al servicio de la Ciudad y de la Isla. Formó parte de la Redacción de La Provincia y colaboró en los periódicos Falange y El Eco de Canarias. Desde muy joven se interesó por las cosas del aire; decía “desde 1910, mi vocación por la aviación fue manifiesta”. Funda el semanario Gran Canaria y lo distribuye, gratuitamente, por toda España, dando información sobre sus proyectos referidos a la aviación. Escribiría una serie dedicada a la aeronáutica y en su pensamiento siempre tuvo presente sus tres grandes ideas: distintos proyectos de líneas aéreas, el nacimiento de un Real Aeroclub, que se denominaría Gran Canaria y que su querida Isla fuera escala de los dirigibles que viajaban a América.

El 15 de marzo de 1923, este divulgador y entusiasta de la aviación, es recibido por el rey Don Alfonso XIII, al que le expone todos sus proyectos, aceptando S. M., muy complacido, la presidencia de Honor del futuro aeroclub.

En el segundo vuelo de Garnier, en la tarde del 30 de abril, llevó de acompañante a Julio Rodríguez, militar de artillería, que fue la segunda persona que voló en Canarias

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El gran periodista que fue Navarro Navarro, miembro de honor de distintos aeroclubes y socio de mérito del Gabinete Literario, posee cruces al mérito militar y aeronáutico, siendo distinguido repetidamente. Este gran impulsor de nuestra aeronáutica, fallece en Madrid el 1 de abril de 1973, a los 83 años de edad. Toda la prensa de la época se hizo eco de esta desaparición terrenal, pues su espíritu volador emprendió el gran camino de las alturas… A título póstumo, el Real Aeroclub de Gran Canaria, le nombró socio de honor, título que su sobrina, doña Elsa Navarro Román, recogió el 9 de noviembre de 2013, en el aeródromo de El Berriel. ¿No se merece este periodista formar parte de nuestro callejero?

Finalmente, el tercer miembro de la comisión, quizás el menos conocido a nivel popular, el militar y empresario don Julio Rodríguez Vázquez. Natural de Monforte de Lemos (Lugo), vio luz primera en 1877. Militar de artillería, llegó a Las Palmas para incorporarse a su nuevo destino. Matrimonió con la grancanaria doña Luisa Inés Sosa Cabrera, naciendo de esta unión Armando, Sergio y Cristina y, como ocurriera con tanta gente que llegó a Canarias por vicisitudes de destino, incluso de paso, decidió quedarse en esta Isla y emprender el camino de los negocios. Fue un gran emprendedor: abrió una dulcería en la calle de Perdomo, un despacho de pertrechos y vestimentas militares, una chacinería en la calle de Cano y en sociedad con su amigo Jaime Company, adquiría terrenos y viviendas que ofrecían posteriormente, en definitiva, lo más parecido a una inmobiliaria. En relación a la comisión de la que formó parte para contratar a un piloto de aviación, aportó capital para el proyecto. En el segundo vuelo que llevó a cabo Garnier, aquella tarde del 30 de abril, llevó de acompañante a don Julio Rodríguez; por tanto, fue la segunda persona que voló en Canarias. Falleció el 22 de agosto de 1942, como consecuencia de un derrame cerebral. Quizás, también, este personaje merecería un recuerdo en el callejero de nuestra Ciudad.

En este aniversario, aunque en otras ocasiones también lo he recordado, no estaría de más que pusiera otra vez sobre el tapete, aun a sabiendas de las dificultades que España pasa en este tiempo y Canarias sobre todo, el monumento a la Aviación civil, militar y deportiva que nuestra sociedad tiene pendiente, en homenaje a esa historia que ha hecho de esta isla de Gran Canaria un lugar más cercano, un territorio más conocido, un espacio más rico en lo social y en lo cultural y, en definitiva, una Gran Canaria más próspera. En Guanarteme, en esa rotonda que se bautizó de la Aviación, disponemos de ese lugar que se eligió para ese gran monumento a la Aviación, espacio próximo a aquella pista habilitada que permitió a Garnier deslizarse y subir a los aires canarios… El primer vuelo se hizo y Canarias se sumó a la gran aventura del aire.

Felicidades a todos los profesionales de la Aviación, civil, militar y deportiva y a los que, de alguna manera, intervienen en su desarrollo y a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria que, no solo, año tras año, recuerda estas fechas; también, incrementa sus acciones en pro de la Aviación en perfecta armonía con las necesidades de Gran Canaria y ejemplo de ello es el Observatorio Canario del Transporte Aéreo (ObTAC)… La Aviación en Canarias, es soporte fundamental de su economía y bienestar.

Finalmente, nos queda alzar nuestras plegarias por aquellos que han fallecido y nos dejaron su labor y espíritu, sin olvidarnos de los que, viajando en avión por distintas razones, encontraron el infortunio, dejándonos huérfanos de su presencia y la tristeza en sus deudos. La Virgen de Loreto, a unos y otros, los tiene bajo su protección en las alturas del más allá.

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