La trama económica del petróleo ruso que pasa por Canarias y acaba en Panamá

La empresa Totisa, que extrae crudo de dos campos petrolíferos con Lukoil cerca de los Urales, se muda de Las Palmas de Gran Canaria al país centroamericano, en el que ya estuvo radicada entre 2006 y 2011

Promueve sendas plantas de gas en los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, proyectos millonarios que no han pasado del papel

Pozo petrolífero en el campo Garyushkinskoye, explotado por la sociedad Permtotineft, participada al 50% por Totisa.

Pozo petrolífero en el campo Garyushkinskoye, explotado por la sociedad Permtotineft, participada al 50% por Totisa. / Lukoil / Permneft

Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Mientras la URSS se tambaleaba, una compañía que actualmente tiene su sede en Las Palmas de Gran Canaria comenzó a explotar campos petrolíferos cerca de los Urales con un socio local. Totisa Holdings, presidida por el empresario José Alejandro Peñafiel Salgado, lleva más de una década domiciliada en la capital grancanaria y en este tiempo ha promovido sendas plantas de generación de energía con gas natural en los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, dos proyectos millonarios que aún no han pasado del papel. Ahora, en un contexto global de sanciones contra los negocios con Rusia tras la invasión de Ucrania, ha decidido trasladar su domicilio a Panamá. Se trata, en realidad, del viaje de retorno de una travesía atlántica que comenzó hace más de una década: la empresa ya estuvo radicada en el país centroamericano entre 2006 y 2011, representada por Mossack Fonseca.

Totisa Holdings presentó el proyecto de traslado de domicilio de Las Palmas de Gran Canaria a Panamá ante el Registro Mercantil a comienzos de junio. La mudanza, suscrita por Peñafiel Salgado junto a José David Peñafiel Minton y José David Peñafiel Escalante, tiene lugar en un contexto en el que la geopolítica se ha vuelto contra este empresario nacido en Ecuador, aunque nacionalizado español a comienzos de la pasada década, que mantiene intereses económicos en diversos países.  

El más consolidado de todos es el que estableció en Rusia a comienzos de la década de 1990. Con el estado soviético en un ‘sálvese quien pueda’, Totisa acordó una participación al 50% en una sociedad que explota dos campos petrolíferos en la región de Perm, cerca de los Urales. Las infraestructuras, denominadas Garyushkinskoye y Turkinskoye, extrajeron 194.000 toneladas de crudo en 2021 y tienen reservas estimadas en unos cinco millones de toneladas, de acuerdo con una nota de la agencia rusa Interfax citando fuentes del gigante petrolero Lukoil, que ostenta la titularidad del otro 50% de las acciones. 

Estados financieros

Los estados financieros de Permtotineft correspondientes a 2022 señalan que la compañía ingresó 7.100 millones de rublos (en torno a 80 millones de euros), un 19% más que el ejercicio anterior, aunque los costes subieron un 37% hasta 1.200 millones de rublos (unos trece millones y medio de euros). El beneficio neto, que cayó un 39%, fue de 713 millones de rublos (ocho millones de euros). De aquí a una década, la compañía prevé perforar 30 nuevos pozos. 

Las empresa ya tuvo su sede en Panamá entre 2006 y 2011, representada por Mossack Fonseca

Los negocios en Rusia –que ya habían causado problemas a Totisa tras el derribo en 2014 del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en el contexto de la guerra del Dombás– han generado tantos beneficios como complicaciones a Peñafiel Salgado. La más grave de todas fue la que, tras algunas carambolas del destino, acabaría vinculándolo con Canarias. Ocurrió en agosto de 1998, cuando el ecuatoriano Banco de Préstamos, que presidía hasta ese momento, fue intervenido por las autoridades del país, alarmadas ante su falta de liquidez.

Meses antes, la entidad había recibido una inyección de capital público tras una retirada masiva de 140 millones de dólares en depósitos. El estímulo no fue suficiente ante su alta exposición a la economía rusa, azotada aquel verano por una severa crisis –la enésima de la era Yeltsin– que devaluó el rublo y a la postre allanaría el camino para que Vladimir Putin iniciara su escalada hacia el poder. 

Detención, extradición y condena

Peñafiel siempre ha defendido su labor en el Banco de Préstamos y denunció la actuación de las autoridades ecuatorianas como una persecución política ante la Organización de Estados Americanos. Los meses que sucedieron a su detención por la Interpol en Líbano en 2000 fueron un tira y afloja entre varios países –durante el vuelo de extradición a Ecuador comunicó, en una escala en París, su intención de solicitar asilo político y fijar su residencia en España– además de un pleito en la Audiencia Nacional con magistrados y letrados habituales en la información judicial y política del momento.

Instalaciones de Permtotineft.

Instalaciones de Permtotineft. / Lukoil

En marzo de 2001 tuvo lugar su extradición a Ecuador, donde fue condenado por un delito de peculado bancario, similar a una apropiación indebida en la legislación española. Tras ver su condena reducida a la mitad, Peñafiel se domicilió en Canarias. Fue en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad a la que ha seguido vinculado a través de sus parejas sentimentales, donde acabó instalando una serie de sociedades constituidas en Panamá en 2006. Las mismas que, según detalló a este periódico en 2019, «se migraron de Argentina y Rusia a través de Panamá a España; las mismas compañías, con los mismos balances, con los mismos accionistas, fundadas en 1992».

Con Mossack Fonseca

En el país centroamericano, Peñafiel formó parte de al menos dos sociedades –Totisa Holdings y Triperm, rebautizada primero como Petrolera La Serrana mientras aún estaba en Panamá, y después como Hispania Petroleum una vez en España– representadas por el bufete Mossack Fonseca. Figuraron, de hecho, en los Papeles de Panamá, una investigación coordinada en 2016 por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que arrojó luz sobre las prácticas de personas y empresas de todo el mundo para mover grandes flujos de capital a través de estados opacos.

Permtotineft, suya al 50%, tuvo un beneficio neto de ocho millones de euros el año pasado

Durante su paso por Panamá, las compañías experimentaron ampliaciones de capital y tuvieron como directores a varios testaferros habituales del bufete, aunque Peñafiel Salgado ha desvinculado en todo momento aquella domiciliación en el país centroamericano de las prácticas ilícitas del entramado establecido por Jürgen Mossack y Ramón Fonseca. «Además de hacer cosas reales, hacían también cosas que no eran muy ortodoxas, pero en las que nosotros no tenemos que ver», afirmó cuatro años atrás. 

Para Peñafiel Salgado, que en 2019 cuantificaba en más de 500 millones de dólares la factura fiscal abonada en la última década por un entramado de empresas que «siempre han estado on shore» (en los mismos países en los que tiene lugar su actividad económica), aquella mudanza de Panamá a Canarias fue un acto de responsabilidad: «Traer tus compañías a España en vez de que estén en Rusia, Argentina o Ecuador porque estás recibiendo de España es lo que moralmente y legalmente debes hacer». Ahora, más de una década después de aquella inscripción inicial en el Registro Mercantil, emprende el viaje de regreso al país centroamericano. 

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