Entrevista | David Molina Socorrista

David Molina: «El sentido común es el mejor salvavidas posible»

El socorrista y representante sindical en Las Palmas de Gran Canaria David Molina explica que la figura del socorrista está infravalorada en Canarias

El socorrista David Molina en Las Canteras.

El socorrista David Molina en Las Canteras. / José Carlos Guerra

Cuando todo el mundo está descansando y disfrutando de sus vacaciones, hay trabajadores que siguen con sus oficios a pesar del calor y el bochorno. Son las profesiones imprescindibles del verano, aquellas que si no estuvieran el resto de personas no podría disfrutar de las maravillosas vacaciones que tanto esperan durante todo el año. David Molina es socorrista en la ciudad y vela para que los días de playa sean tranquilos.

¿Por qué decidió dedicarse al socorrismo?

Tuve una situación bastante complicada y estaba haciendo un poco el cafre con mi vida. Entonces dije, mira, para desperdiciar mi vida haciendo el tonto, intento hacer algo más provechoso como salvar a los demás. Me metí en un ciclo medio e hice socorrismo. Luego me he ido formando, tengo el Técnico de Emergencia Sanitaria, he ido haciendo formaciones complementarias para poder hacer mejor mi trabajo y ahora voy a ser docente, por ejemplo. O sea, es como una evolución en base al socorrismo porque cuando tú entras en esta profesión es totalmente vocacional porque, vamos a ser sinceros, yo no conozco ningún niño que diga que quiere ser socorrista, dicen que quieren ser bombero o policía, pero socorrista se descubre. Es una profesión que se descubre y cuando salvas una vida, que las salvamos y bastantes, aunque no suele salir mucho en medios, pero cuando lo hacemos es súper bonito. 

¿Tiene algún recuerdo de una vida que haya salvado?

Me acuerdo de un rescate un poco complicado que tuve y es verdad que la señora me dejó aquí la mano clavada [mientras señala al brazo], la tragó la corriente y era complicado porque había bastantes olas. Y estaba llorando y diciendo que pensaba que iba a morir, así constantemente. Normalmente, cuando ya empiezan a tragar agua y empiezan a verse agobiados, y que no van a salir de ahí, es cuando ya te lo agradecen más. Entonces normalmente cuando sueltan toda esa adrenalina, suelen llorar, y eso se me queda bastante marcado. 

¿Cómo es tener que trabajar cuando todo el mundo está descansando en sus vacaciones y disfrutando de la playa?

A ver, siempre tiene que haber alguien que vigile. Suele ser duro, la verdad, nosotros, por ejemplo, en verano aquí en Las Palmas de Gran Canaria, cada empresa tiene su cuadrante, pero nosotros trabajamos 40 horas semanales, pero en diez horas al día. Entonces, trabajamos cuatro días, libramos otros cuatro. Entonces claro, eso te permite desconectar un poco porque libras cuatro días. Sí es verdad que cuando te toca trabajar satura mucho, porque son diez horas seguidas al sol, con mucha gente, muchas tensiones porque realmente la gente cuando va a la playa no ve todo lo que vemos nosotros. Al final nosotros somos profesionales de la prevención y yo veo una corriente, veo que está el niño con la madre mirando el móvil que no le está haciendo ni caso y te agobia mucho, realmente. Se lleva de alguna manera, al final nosotros vivimos de esto todo el año. Entonces solemos acostumbrarnos. 

¿Cuesta trabajar con el calor?  

El cuerpo se te va haciendo, pero sí es verdad que nosotros estamos en unas torretas y esas sillas son ilegales. Mira a mi compañero, ves que está tapado con el nórdico, eso es porque se las está achicharrando ahora mismo, literalmente se las está quemando. De hecho, el melanoma, problemas en la piel y demás están a la orden del día porque por mucha crema solar que te eches, estamos ahí constantemente. En la situación en la que estamos ahora, trabajar al sol es mortal.

¿En el tiempo que ha trabajado como socorrista ha notado que han aumentado las olas de calor? 

Sí, de hecho antes del Covid-19, las playas estaban llenas, en la torreta no veíamos la arena. Es verdad que yo por lo menos a nivel personal sí noto el cambio climático.

¿Y qué consejos le daría a una persona que va a empezar a trabajar en verano? 

Normalmente cuando nosotros tenemos a los chicos en práctica, intentamos que estén con nosotros aprendiendo lo máximo posible. El consejo que les doy siempre es que gracias a ellos, gracias a nosotros no pasan más cosas, entonces cuando pasa algo, que no se machaquen, porque realmente hay compañeros que han sufrido pérdidas y se han tenido que ir de baja por depresiones, por salud mental y es lógico, pero es que al final si nosotros no llegamos a estar, se multiplicarían las muertes bastante, y los accidentes y demás. Nosotros a lo mejor en un mes tenemos 70 rescates y es un mes tranquilo ahora en verano, si no estamos, imagínate. Entonces el consejo que le doy a la gente que empiece en verano es paciencia, es estar preparado y no tomárselo como un trabajo de verano. 

El socorrismo suele pensarse como un trabajo exclusivamente veraniego...

En Canarias, es el problema que tenemos mucho, el tema social. El soncorrimos se piensa que es el pibito que tiene el trabajo de verano. Y no, es un trabajo del que nosotros vivimos todo el año y es muy importante. Así que les diría que no les perjudique eso, que no tengan ese pensamiento y que se lo tomen con seriedad. Normalmente cuando salen de los ciclos salen formados. A lo mejor falta algo de primeros auxilios, pero por lo general salen con bastante nivel. 

¿Falta educación para los bañistas?

Falta sentido común que es peor aún y si la selección natural estuviera hoy en día como hace años, ya te digo yo, que sería brutal. No hay mayor salvavidas que el sentido común. Nosotros solemos tener la broma de que si ponemos la bandera roja se te mete por ahí la gente, porque es que es así, tú pon la bandera roja y todo el mundo venga para allá. No tiene sentido. A la gente le falta o cultura o pegarse más sustitos. Porque realmente cuando aprenden es cuando ya les pasa. La figura del socorrista la infravaloran muchísimo.

La primera vez que toca hacer un rescate, ¿impone?

En mi primer rescate me temblaban las piernas, parecía un pollo. Los rescates no suelen tener mucha complicación realmente, pero es verdad que hay algunos en concreto que sí, que pasa que cuando eres nuevo pues esa complicación como todo vas con el ansia, vas con el ímpetu, de que quiero un rescate, quiero moverme, y sueles cometer cagadas, sueles cometer fallos. Mucha gente nos dice no me viste que estaba apurado, pero tengo cientos de personas aquí es complicado, si hay tres corrientes yo voy a mirar estas tres corrientes si estás en el medio y estás seguro te voy a mirar menos, mucho menos. Entonces qué pasa, que si tú estás apurada o tú te estás acercando a una corriente yo ya te estoy viendo entonces no es un rescate improvisado, improvisado es que estés en el agua y te me desmayas ahí. Pero por ejemplo normalmente los rescates se ven y se pueden prever por eso nos acercamos, tocamos el silbato, damos una advertencia.