Los primeros habitantes de Jinámar

El yacimiento de Los Barros sobrevive escondido junto al centro comercial El Mirador

Fue datado inicialmente en el siglo V, pero pruebas posteriores lo sitúan en el siglo XII

Los primeros habitantes de Jinámarllegaron del norte de África, igual que ahora arriban a nuestras costas miles de africanos en pateras, en su inmensa mayoría con rumbo al continente europeo. Los primeros no tuvieron tantos problemas para establecerse en esta tierra, salvo las dificultades propias de la dura supervivencia en el siglo XII. Se afincaron en Los Barros, justo encima del barranco de la desembocadura del barranco de Las Goteras, al lado de lo que hoy es el centro comercial El Mirador, en Las Palmas de Gran Canaria, aunque la mayoría de sus usuarios que transitan por encima para salir de la zona lo ignoran.

Los restos de una casa de piedra, otras dos estructuras, también de piedra y una cueva excavada en la roca componen el yacimiento de Los Barros. Situado en lo alto de la ladera del Mirador, sus moradores divisaban desde este enclave la desembocadura del barranco de Las Goteras, que pierde ese nombre y pasa a llamarse como el pueblo cuando llega a Jinámar.

Entonces se divisaba seguramente a los lados del fondo del barranco un magnífico palmeral, hoy apenas una sombra de lo que fue, tras la construcción de decenas de bloques de viviendas, que se desató a mediados de los setenta del siglo pasado en las tierras de cultivo propiedad de la condesa de la Vega Grande, tras su venta al Estado.

 Fue la presencia de agua y de tierras fértiles y la abundancia de pastos lo que llevó a los primeros pobladores a elegir el lugar, que forma parte de un importante asentamiento costero prehispánico que creció en la zona costera que se extiende entre la desembocadura del barranco deJinámar y el de Telde, con poblados como La Restinga, Llano de Las Brujas o Risco Medio Mundo.

«Los Barros», destaca el arqueólogo Marco Moreno Benítez, «forma parte del importante asentamiento» prehispánico que «existió en esa franja costera. Es una parte intensamente ocupada, que luego se une con el interior de Telde en zonas como Tara».

La cercanía del mar, que les permitía pescar y coger moluscos, fue otra poderosa razón que favoreció los asentamientos en esta zona. De producirse el asentamiento según llegaron del norte de África, sus moradores formaron parte de una de las últimas llegadas a Canarias de población bereber. La colonización de Canarias por pueblos del norte de África tuvo lugar en sucesivas arribadas, que se produjeron a partir del siglo III de nuestra era.

Aunque Los Barros fue datado inicialmente entre el siglo V y VI de nuestra era, una investigación posterior situó la época de este yacimiento en el siglo XII. «La primera datación se hizo sobre madera, que entonces no teníamos tan claro que da error y tras una segunda datación con huesos, sabemos que es del siglo XII. De hecho, las casas llegan a Canarias en el siglo XII», Marco Moreno, administrador de la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio, que se encargó de dirigir las excavaciones arqueológicas en los restos del asentamiento a partir del año 2006.

Tras los sondeos iniciales de 2006, se llevaron a cabo otras excavaciones en 2011. En total, los sondeos y la adecuación del sitio, implicaron una inversión de 220.000 euros, que se encargó de pagar la promotora del centro comercial.

En 1976 ya se sabía de la existencia del poblado. En esa época fue excavado por el arqueólogo Juan Francisco Navarro Mederos, tras las prospecciones efectuadas para la construcción del polígono de Jinámar, en el que se descubrió el denominado Ídolo de Jinámar y restos de viviendas. De hecho, el yacimiento ya formaba parte de la Carta Arqueológica de Las Palmas de Gran Canaria cuando se proyectó el centro comercial El Mirador a principios de este siglo.

El poblado está formado por una casa de piedra, otras dos estructuras y una cueva excavada

La siguiente actuación en el enclave tuvo lugar en 2006, con motivo de la construcción del centro comercial El Mirador, que dejó al descubierto restos del asentamiento prehispánico, cuando se estaba construyendo una de las carreteras de acceso a la zona, que estuvo a punto de pasarle por encima.

Promociones Horneras encargó, como establece la ley, la excavación del asentamiento y la adecuación del mismo. Inicialmente, recuerda Moreno, sólo se encontraron con una cueva en muy mal estado que era usada por algunas personas para pincharse. «Cuando iniciamos los sondeos, aquello estaba lleno de jeringuillas y de tuneras», señala el arqueólogo.

Muros de piedra

Pero tras retirar la basura comienzan a aparecer unos muros de piedra hasta dejar al descubierto una casa enorme y dos estructuras cruciformes casi enteras.

Una de ellas, la que está debajo del puente tiene todavía espacios por excavar. En la casa grande se encontró una viga de madera de unos 2,20 metros , que se llevó al Museo Canario junto a otros restos de cerámicas, utensilios líticos y huesos de animales. La casa tiene un suelo preparado, se cree que con excrementos, y en una esquina hay una losa de piedra, que podría ser una zona de trabajo.

Destaca el buen estado de conservación de la vivienda y la existencia de paredes pintadas con almagre, así como un tronco de madera con un orificio para encajar la puerta de entrada de una de las casas a modo de bisagra. «La casa estaba bastante entera, incluso con partes de la techumbre en el suelo», recuerda el arqueólogo. También llama la atención el uso de sillares labrados en arenisca compacta.

También se encontraron los restos quemados de lo que parece ser un tejado hecho de troncos de palmera. Y poco más, porque el asentamiento no se terminó de excavar y todavía queda una tercera estructura, como mínimo, por sacar a la luz. Moreno calcula que quedan un par de años de trabajos para concluir la excavación del yacimiento de Los Barros.

Se desconoce hasta cuando estuvo en uso el asentamiento aunque se supone que hasta el final de la conquista por la corona de Castilla.

 «El poblado que conocemos ahora es una sombra de lo que fue. Posiblemente tendría más casas y cuando se conquista la isla , esas casas pasan a ser materia prima para los colonizadores. Se llevaban las vigas porque estas casas se convirtieron en una especie de cantera», de la que extraían los materiales, sostiene.

El Cabildo de Gran Canaria exigió que se respetara el yacimiento a la promotora, que tuvo que modificar el trazado de la carretera de salida del centro comercial y construir un pequeño puente, que pasa justo encima de una parte del asentamiento, para evitar su destrucción.

Aún quedan por excavar parte del enclave, unos trabajos que se calcula durarán dos años como mínimo

Es el centro comercial el que se encarga del mantenimiento del yacimiento, que está vallado, y aunque inicialmente se hicieron visitas guiadas, el poblado de los primeros habitantes de Jinámar ha quedado sumido en el olvido. Además de las vallas de madera que delimitan todo el enclave, se instalaron papeleras y paneles informativos, en los que aún no han corregido la datación errónea del siglo V. Se hicieron también obras de drenaje para impedir que el agua de lluvia arruine los restos y se acondicionó el suelo de la entrada con picón. Además de las cercas de madera, se ha colocado otra valla de alambre para impedir la entrada. 

Visitas guiadas

Marco Moreno no ve necesario crear un centro de interpretación en el yacimiento, pero sí incluirlo en el circuito de visitas guiadas. «No se pueden montar centros de interpretación en todos los yacimientos. Primero, que no hay dinero para todo y, en segundo lugar, no todos los yacimientos tienen la posibilidad de ser un museo, algunos por la falta de accesibilidad, por su contenido o porque no conocemos su historia. Es un error pedir centros de interpretación a cascoporro para todos los yacimientos. No se puede ni se debe», indica.

Escondido

En el caso de Los Barros, el experto es partidario de organizar visitas para escolares o para el conjunto de la ciudadanía. «Hay que usarlo», subraya, «pero con cabeza, sin construir una infraestructura al lado. Sólo hace falta arreglar la cartelería e incorporarlo a las visitas guiadas. Antes se hacía».

El enclave forma parte del asentamiento costero que creció, entre los barrancos de Jinámar y Telde

En la actualidad, el yacimiento permanece escondido detrás de una montaña de palés cargados con mercancías y algunas de las vallas de madera han sido rotas, seguramente por las mismas personas que han dejado restos de envoltorios de hamburguesas y latas de bebidas en la entrada. 

Moreno recuerda que durante las excavaciones se organizó una visita con la asociación de vecinos de Jinámar para que conocieran el yacimiento. «Se prepararon visitas con los vecinos para explicarles lo que estábamos haciendo y el valor del enclave. Es necesario llevar a cavo una tarea de concienciación de la gente», para que aprecie el patrimonio, opina.