El último adiós al primer presidente de Canarias

«Gracias Momo por tu vida»

Emotivas palabras de la sobrina Marta Saavedra en la ceremonia de despedida al político socialista. La familia y las máximas autoridades despiden al expresidente

«Gracias Momo por tu vida, por vivirla así de esta manera». Las entrañables palabras de la senadora socialista, Marta Saavedra, sobrina de Jerónimo Saavedra, emocionaron a los asistentes durante su intervención en nombre de la familia, al final de la ceremonia religiosa celebrada este jueves en la Catedral de Santa Ana para despedir al histórico político socialista, que murió el pasado 21 de noviembre a los 87 años en Las Palmas de Gran Canaria.

Sus familiares y amigos, así como las principales autoridades políticas y representantes de la vida social y cultural de Las Palmas de Gran Canaria dieron su último adiós al que fuera primer presidente del Gobierno de Canarias, en un encuentro, en el que también destacó el llamamiento al diálogo que realizó el obispo de la Diócesis de Canarias José Mazuelos.

Minutos antes de comenzar el funeral, comenzó a caer una fina lluvia que parecía unirse al dolor de sus amigos y familiares. Media hora antes del inicio del funeral ya se formaban pequeños grupos de personas que querían mostrar sus respetos al político, profesor, hombre de cultura y masón, al hombre amable de la eterna sonrisa.

Varios centenares de personas se presentaron fieles a la última cita pese a la tarde lluviosa, entre ellas el presidente del Gobierno, Fernando Clavijo; el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres; la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias y el vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo.

Fue una ceremonia llena de emociones, presidida por la música de Mozart, Bach y Schubert, que tanto amaba el que fuera fundador del Festival de Música de Canarias, y que fue cuidadosamente elegida por su sobrina Silvia Saavedra. Por parte de la familia acudieron sus sobrinas y sobrinos, primos y primas y su cuñado. La última hermana que le quedaba viva, Isabel Saavedra, murió en 2013 a la edad de 81 años.

 El prelado apeló al talante dialogante y conciliador que siempre caracterizó a Saavedra para instar a seguir su ejemplo en un momento presidido por los ataques y enfrentamientos. Mazuelos, que llegó ayer de Roma justo a tiempo de oficiar el funeral, recordó sus encuentros con el político socialista, en los que descubrió «una persona singular, única», de la que destacó su gran cultura. «Esa mano siempre tendida al diálogo» de Saavedra, subrayó, «nos tiene que enseñar a tender puentes».

Además de su talante dialogante, el obispo resaltó su «amor a la verdad» y su concepción de la justicia, que le llevó a luchar por el «bien común» de Canarias. «Era un hombre inquieto y buscaba la verdad, de ahí su amor a la cultura y a la trascendencia, manifestada en ese amor a la música, a la belleza y a la estética. Tenía, como los artistas, una ventana abierta al misterio».

A su juicio, «tiene sentido» haber escogido la Catedral de Santa Ana para «celebrar el misterio de la vida de Jerónimo», porque no en vano fue un lugar al que acudió muchas veces acompañando a su madre, cuando esta acudía a visitar al Cristo de la Sala Capitular, del que la familia Saavedra es patrona. Seguramente, imaginó, «también pasaría por aquí cuando estudiaba en el colegio de Los Jesuitas».

En parecidos términos se pronunció, minutos antes del inicio de la ceremonia, el presidente del Gobierno Canarias, Fernando Clavijo, quien expresó su pesar por la «pérdida de un gran hombre», al tiempo que planteó la necesidad de «tener en cuenta el ejemplo que nos dio siempre. Mientras lo tengamos presente y sigamos su ejemplo y consigamos buscar esa cordialidad y esa generosidad, Jerónimo estará presente con nosotros».

Por su parte, el ministro de Política Territorial y expresidente del Gobierno canario, recién llegado de Madrid, aclaró, porque «no podía faltar en este funeral. Saavedra fue una figura fundamental que transcendió la política de nuestra tierra y que ayer mismo cuando empezaba una nueva legislatura en el Congreso, mis compañeros socialistas y de otras fuerzas políticas reconocían su figura y me daban el pésame». «Fue», añadió, «una figura imborrable y me cuesta pensar que ya no esté con nosotros».

En palabras de la regidora de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, «parecía que este día nunca iba a llegar, pero Jerónimo Saavedra siempre va a estar con nosotros. Ha sido una figura fundamental en la vida, en la política nacional y también en la política local, en la que dejó una impronta muy importante durante su mandato como alcalde de Las Palmas de Gran Canaria. Me gustaría recordarlo como el gran humanista que fue, ese hombre que siempre buscaba consenso y diálogo y, sobre todo, promovió espacios de encuentro incluso para quienes pensaban de forma diferente».

iLa exconcejala y exlíder de Compromiso Nardy Barrios tampoco faltó a la despedida de su viejo compañero al frente del Ayuntamiento capitalino, con el que gobernó casi cuatro años, hasta que las diferencias con el Canódromo los separó. «Los dos fuimos cabezas de lista, yo del Partido Popular y él del Partido Socialista; estuvimos en dos legislaturas juntos cuando él fue ministro y yo en la oposición y posteriormente en el Ayuntamiento, donde firmamos un pacto que todo el mundo recordará porque trabajamos mucho por la ciudad con los fondos Feile. Tengo un magnífico recuerdo de aquel momento», afirmó.

«Nos queda su legado»

Entre los familiares de Saavedra estaba su sobrino Alejandro Peñafiel, quien se mostraba, al igual, que su prima Marta, abrumado por la cantidad de personas que han mostrado su pesar por el fallecimiento del político socialista. «La sociedad», resaltó, «ha reaccionado muy bien. Nos quedará su legado y a partir de ahora, nos tendremos que acostumbrar a vivir sin él, algo que será muy difícil para todos».

Especialmente conmovedoras fueron las palabras de Marta Saavedra, que puso el broche final a la ceremonia con unas palabras en las que rememoraban al Jerónimo Saavedra más íntimo, al hombre familiar, al que le gustaba salir al balcón de su casa de Vegueta «a ver pasar la vida», desde el que siempre devolvía el saludo a los vecinos que pasaban «con una sonrisa»

«Para nosotros, sus sobrinas, sus sobrinos, sus sobrinas nietas, sus sobrinos nietos, sus sobrinas biznietas, sobrinos biznietos, para todos nosotros Jerónimo siempre fue Momo. Él fue uno más entre nosotros», apuntó.

«Estoy segura», añadió, «de que en algún momento, todos nosotros hemos aspirado a poder contar con una milésima de su capacidad intelectual», añadió la política socialista, quien resaltó que además de la música, La Palma constituyó «otra de sus grandes pasiones». «Momo nos regaló un viaje vital de aprendizaje y nuestra labor es preservar la defensa de una sociedad libre, igualitaria y fraternal». Saavedra terminó su intervención con una frase de la escritora y amiga de Jerónimo, Elsa López: «Gracias Momo por tu vida y por vivirla de esta manera. Y todos en silencio nos quedaremos quietos en su abrazo, como si fuera cierto que va a volver mañana».

Entre los asistentes al funeral, que recibieron con un caluroso aplauso las palabras de la sobrina de Saavedra, estuvieron el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, el expresidente del Gobierno canario, Lorenzo Olarte; gran parte de los concejales del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; la consejera insular de Bienestar Social, Isabel Mena; el alcalde de Arucas, Juan Jesús Facundo; los políticos socialistas Teresa Morales, Alfonso Campoamor, Roberto Moreno, entre otros.

También estuvieron el cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Laforet,   el director del Museo Néstor, Daniel Montesdeoca; el presidente de la Fundación Auditorio-Teatro Pérez Galdós, Kunter Kuttenkeuler y Ángel Tristán Pimienta, presidente del Consejo Social de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El Coro Schola Cantorum de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Cuarterto Onati, formado por solistas de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria se encargaron de interpretar las composiciones de Schubert, Mozart y Bach, unos acordes que tanto amaba Jerónimo Saavedra.