CENTENARIO DE LA CASA SALESIANA DE LAS PALMAS | Fernando Miranda Ustero PROVINCIAL DE LA INSPECTORÍA SALESIANA

Fernando Miranda Ustero: "Ni la Iglesia ni la sociedad puede cerrar las puertas a las víctimas de abusos sexuales"

El Provincial de la Inspectoría salesiana María Auxiliadora - una de las dos que tiene la comunidad religiosa en España- Fernando Miranda Ustero (Zaragoza, 1969) visita este viernes Las Palmas de Gran Canaria para clausurar el centenario del centro de Las Palmas.

Fernando Miranda.

Fernando Miranda. / LA PROVINCIA/DLP

Parece que la comunidad salesiana goza de muy buena salud, pese a que la sociedad española es cada vez más laica

Tanto la comunidad salesiana de Las Palmas como la de La Cuesta (Tenerife) gozan de buena salud. Fundamentalmente, porque están entusiasmados con su misión y su trabajo y se sienten acompañados por la familia salesiana. No solo las figuras sacerdotales o los laicos consagrados, sino toda la familia salesiana se identifica con el carisma de Don Bosco. Es una alegría saber que lo viven así. Es verdad que la sociedad es ahora más laica, pero los salesianos estamos llamados a educar. Antes era de una manera y, ahora, de otra. Lo importante es que en todos los modelos de sociedad haya personas abiertas, dispuestas a acompañar a los jóvenes y estén implicados más allá de la educación. Un elemento fundamental de nuestro proyecto educativo es la integración de los jóvenes. Por eso no solo se forman, sino que también les acompañamos en el tiempo libre, en que haya un ambiente juvenil en el centro. Educarlos, por supuesto en la fe, pero desde una mirada abierta para acoger a todos. Desde esa sensibilidad y preocupación social, y que ya lo decía Don Bosco, de atender a los más pobres y a los que están en la exclusión social y en las cunetas de la vida. Nunca debemos dar a nadie por perdido, ni a los jóvenes ni a los adultos.

"La juventud es uno de los tesoros más grandes de una sociedad y todo el mundo quiere hacerse con él"

Lleva un año en el cargo ¿Le ha dado tiempo a empaparse de las necesidades y problemas de la comunidad canaria?

He visitado algunos lugares; algunos ya los conocía, y otros los estoy recorriendo ahora con el nuevo cargo dado que la inspectoría es muy grande. Como comunidad estamos reflexionando en cómo seguir haciéndonos presentes en los lugares en los que ya estamos. Y en esa reflexión está la de reorganizar nuestra inspectoría. En Canarias podemos aportar mucho a la atención de la juventud en riesgo de exclusión a través de nuestras casas y fundación, donde reubicamos a los jóvenes inmigrantes. Desde hace muchos años atendemos esas situaciones ofreciéndoles oportunidades, integración. Ese es uno de nuestros primeros frentes. Luego está el de las familias desestructuradas; que necesitan de nuestro apoyo, palabras de ánimo. La juventud es uno de los tesoros más importantes de una sociedad porque es el futuro. Y todo el mundo quiere hacerse con él. Una de nuestras preocupaciones es hacerlos personas honradas, cristianos y buenos ciudadanos.

Su nombramiento es hasta 2029 ¿Qué retos se ha marcado?

A medida que voy conociendo las casas van apareciendo retos. Algunos coinciden y otros son propios de cada comunidad porque la inspectoría abarca a varias comunidades. Pero lo que voy detectando en la mayoría es cómo Dios nos pide estar en estos momentos. El reto es saber entenderlo y dar una respuesta coral entre todos porque todos los que conformamos la familia salesiana jóvenes, educadores, sacerdotes, laicos consagrados, podemos discernir. El reto es englobar a mucha gente, con miradas muy diversas. Desde Gerona a Canarias, pasando por Extremadura a Menorca. Generar corresponsabilidad y la implicación de todos. Otro gran reto es continuar haciendo una educación integral, sobre todo a los que más lo necesitan, viendo cómo va evolucionando la sociedad, la vida. Ahora con internet, con las redes sociales; que les afecta mucho a sus vidas. Estamos en un momento en el que el índice de suicidio es el mayor entre los jóvenes; la soledad; la violencia de género; el acaso escolar. Estamos en un mundo con distintas realidades y tenemos que hacernos presentes. Nuestra misión es aprovechar las herramientas y recursos que tenemos para educar a entrenadores, a catequistas, maestros, en estas nuevas realidades.

Se licenció en Magisterio y ha dado clase ¿Para qué sirve la escuela en el siglo XXI?

La escuela es educar. La educación es una de las urgencias de la sociedad. No solo es una institución para formar en contenidos académicos para que el día de mañana cada joven pueda encontrar su vocación, su trabajo, sino para formar a personas honestas y honradas para buscar el bien común. En la escuela es donde podemos encontrar a maestros y educadores que, aparte de instruir, ayuden también a transitar a con jóvenes en el camino del aprendizaje. Que no solo sean receptores, sino que se impliquen en su propio aprendizaje. Formándoles también en sensibilidad y compromiso con la sociedad, bien desde el voluntariado o el compromiso con el trabajo que cada uno realice. Educándoles para que sean capaces de relacionarse emocionalmente; algo que hasta ahora no se le había dado importancia, para que sean personas entusiastas y optimistas y que pese a que las noticias sean malas; ahora lo vemos con los conflictos bélicos que hay, pero que siempre han estado ahí, sean capaces de atender esa realidad desde la esperanza. Nosotros estamos presente en Palestina, en Jerusalén, Egipto, Israel. Hay que tener mucha sensibilidad y equilibrio para trabajar ahí pero, estemos en un país u otro, nuestro trabajo con los jóvenes siempre es el mismo: acompañarles a recuperar su dignidad, a que sean optimistas, a que tengan sueños pese a las bombas que caigan a su alrededor y se tengan que enfrentar a situaciones como la muerte.

"El informe del Defensor del Pueblo 'Los abusos sexuales en la Iglesia Católica y el papel de los poderes públicos' es muy realista"

También ha sido coordinador de la Comisión de Protección de menores de los salesianos ¿qué le parece el informe del Defensor del Pueblo 'Los abusos sexuales en la Iglesia Católica y el papel de los poderes públicos'?

Está muy bien hecho; aún lo estoy leyendo. Es un informe realista. Para mí ha sido enriquecedor poder aportar la documentación, encontrarnos -Confederación Española de religiosos- con el Defensor del Pueblo y atender a las víctimas. Es un informe que con su título da una respuesta; también necesaria para la iglesia. Como coordinador de la comisión he atendido a muchas víctimas. Nos han ofrecido la oportunidad, la experiencia de acompañarles tras reconocer lo sucedido, reconocer que ha estado mal, que no hemos querido reconocerlo y que ahora es el momento de hacerlo. No solo la Iglesia, sino la sociedad; en general, porque los abusos a menores es una lacra que hay que atender, cada uno en lo que nos corresponda. Agradezco que se haya hecho el informe porque nos recuerda que las víctimas tienen que estar en el centro de nuestra atención e interés. Con procesos de reparación o no. Cada víctima es diferente y en los encuentros y proceso de escucha con algunas víctimas la reparación tiene una índole u otra. Todo parte de la atención y la escucha a la víctima. Algunos solo buscan la petición de perdón, el reconocimiento del daño causado. Otros proponen una justicia restaurativa. Hemos atendido el dolor de cada persona que ha sufrido abuso. Todas piden que no se repita más.

¿Cree que hay más víctimas que las señaladas en el informe?

Sí. Hoy por hoy no se puede cerrar esa oficina del defensor. Tiene que seguir abierta porque sigue habiendo víctimas. Nosotros también tenemos que seguir con las puertas abiertas para escuchar a las víctimas que quieran contar lo que les pasó. No podemos cerrar la puerta; ni nosotros, ni la sociedad. No lo dice la Iglesia, sino los estudios sociológicos, el ámbito intrafamiliar es donde más abusos a menores se dan. A todos nos atañe este problema y hay que educar a la juventud y a las familias en ello para detenerlo.

"No sé por qué el Papa no ha hablado de este asunto con los obispos españoles; puede que se haya hecho y no se haya dicho"

¿Por qué el Papa no ha tratado este asunto en la reunión que ha tenido hace unos días con los Obispos españoles?

No lo sé. El Papa ha puesto mucho interés y esfuerzos para que la Iglesia acogiera este tema con seriedad. Cada Diócesis estableció sus ritmos y hay que seguir adelante con ello. El Papa va a seguir atendiendo a las víctimas, buscando la verdad; el derecho canónigo ya ha cambiado tras este asunto. Pero no he tenido ocasión de leer nada sobre esa visita. Sé que está trabajando en ello, aunque de otra manera. No quiero justificarlo. Puede que se haya hablado de ello, pero no se haya dicho.

¿Tan importante era el tema de las vocaciones, de la configuración de los seminarios?

La formación y la educación en los seminarios es también importante para este asunto [abusos sexuales a menores]. Personas que acompañan y cuidan a los menores, a los jóvenes, no pueden abusar de ellos, ni ser sostenidos por el poder. Y se puede abusar de muchas formas: abuso sexual, de conciencia, de autoridad. Por eso es tan importante la educación en el proceso vocacional, igual que en la vida de cualquier otra persona. En cuanto a las vocaciones, nos gustaría tener más. De este modo ofreceríamos más proyectos y contaríamos con más fuerza para llevarlos a cabo. Pero el que no haya vocaciones de sacerdotes consagrados no quiere decir que no contemos con laicos, hombres y mujeres, comprometidos al servicio de los demás con su vida y su palabra. Llevando el Evangelio a la vida de los otros desde la posición de educador, médico, empresario. En mi caso, mi vocación surgió en contacto con los salesianos; siempre alegres, entusiastas. Pero será lo que Dios quiera. Él es el que suscita en el corazón y acoge esa realidad de los jóvenes llamados. ¡Ojalá! quieran ser salesianos y entrar en la vida consagrada, pero ¡ojalá! puedan ser cristianos misericordiosos, compasivos. Y en eso estamos. Ahora mismo hay dos jóvenes en nuestro noviciado de Turín y otros dos en el aspirantazgo con carrera universitaria y experiencia en la vida laboral.

El Rector Mayor de los salesianos Ángel Fernández Artime fue nombrado en julio cardenal. Conociéndole, ¿qué puede aportar a la Iglesia Católica?

Ya ha aportado su generosidad y disponibilidad. Es un paso grande en ese sentido. Como superior nuestro tiene muchos rasgos para ser de utilidad. Tiene una experiencia de pastor en distintas partes del mundo; una fe con una raíz familiar importante y además ha estado muy vinculado a los jóvenes y a los más desfavorecidos. Escucha la realidad, ha vivido situaciones muy complicadas y destaca por su fidelidad. Tiene un gran espíritu de servicio, algo muy necesario hoy en día.

¿Podremos tener en un futuro un Papa salesiano?

¡Ojalá!. Tenemos nueve nuevos cardenales, aunque solo ocho son electores. Cuando llegue el momento de elegir Papa, será el momento de que el Espíritu Santo responda. Nuestro intento es hacer como cuando somos creyentes, que nos ilumine. Así que, cuando llegue ese momento, confiaremos y seguiremos animando al Espíritu Santo, pero será lo que Dios quiera.