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Comunicación
Marisol Ayala Periodista y presentadora de 'Vidas cruzadas’

Marisol Ayala: «Me conmueve la generosidad de los entrevistados ante la cámara»

La periodista Marisol Ayala en el hotel Suites 1478 de Las Palmas de Gran Canaria. | |

Tras 30 años de profesión en los periódicos más importantes de Canarias, la veterana periodista se enfrenta a su primer programa de televisión en solitario, Vidas Cruzadas, un espacio de entrevistas producido por Videre que se estrena mañana lunes en Televisión Canaria. Cuarenta personas relatan a los largo de trece semanas sus historias de superación. «El programa no dejará indiferente a nadie», dice la periodista.

¿Cómo nace el programa Vidas Cruzadas?

Era un viejo sueño. Hace tiempo que tenía la curiosidad por saber el recorrido de algunos personajes cuyas historias conté en su momento, principalmente en las páginas de los periódicos Diario de Las Palmas, La Provincia y La Opinión de Tenerife [hoy El Día/La Opinión de Tenerife]. Eran historias de superación y de lucha, cercanas al periodismo humano y social por el cual siento debilidad y que, preferentemente, he practicado y centrado a lo largo de mi trayectoria como periodista. Siempre dejé la idea de llevar a la televisión esos personajes en un compás de espera para cuando bajara la vorágine del trabajo diario que marca la prensa y encontrara un hueco, unos meses, para dedicarme a ellos. Sin embargo, nunca encontré el momento. Detrás de mi compromiso laboral y familiar venía otro y otro trabajo pero opté entonces por asegurar aquella idea para que no cayese en saco roto o, lo que es peor, se me extraviaran los contactos (teléfonos y direcciones) que impidieran encontrar años más tarde a aquellos personajes que en su momento me cautivaron.

Pues finalmente se puso en marcha el programa, pero ¿cómo llegó la idea a Radio Televisión Canaria?

Cuando me jubilé seguí colaborando con La Provincia y El Día pero un día, en una etapa de menos trabajo y compromisos, le comenté a la directora de la productora Videre esa idea a la que hacía tiempo llevaba dando vueltas en mi cabeza de recuperar aquellos reportajes de supervivencia que había publicado durante más de 30 años. Creo que dos o tres meses después, la periodista responsable de la productora me llamó diciendo que Francisco Moreno, administrador único de RTVC, que ya conocía el proyecto, estaba interesado en Vidas Cruzadas y entonces nos pusimos en marcha.

Hasta el momento, hemos grabado un total de trece programas con casi cuarenta entrevistas que comienzan a emitirse mañana lunes con una periodicidad semanal. Y ya ve, aquí estamos embarcados en su estreno conmigo muy ilusionada por ello. Sin duda, con buen criterio, la tragedia del volcán de La Palma retrasó la emisión de Vidas Cruzadas. El espacio lleva terminado desde el mes de septiembre, pero lo primero es lo primero.

¿Con qué se va a encontrar el espectador?

Con hombres y mujeres de Canarias que han superado lo que para muchos y muchas personas sería insuperable; personas que cuentan sus historias de una forma descarnada, con dolor pero sin drama. El espectador se encontrará con testimonios conmovedores contados con verdad, entereza y valentía. Y, tengo que decirlo, con naturalidad, alejándose del sensacionalismo. Hemos recuperado personajes de todas las Islas cuyos relatos harán reír pero, también, harán llorar. Seguro que cuando muchos espectadores vean sus caras recordarán sus historias.

¿Se ha emocionado reencontrándose con algunos de ellos?

Lo que más me ha sorprendido a la hora de volverme a enfrentar a estas historias de supervivencia ha sido la generosidad que han demostrado ante las cámaras quienes la vivieron. Contestando a su pregunta, claro que me he emocionado al volverme a ver con muchas y muchos de ellos. Le diré que con todos o casi todos los personajes entrevistados en Vidas Cruzadas tengo una relación de amistad de muchos años. Los he visto luchar por sus hijos, por sus vidas, por sus padres; las he visto pelear contra las decisiones injustas que, sólo por sus limitaciones, tomaban tanto las autoridades como parte de la sociedad y cuyo objetivo era, simplemente, arrinconarlas... Una cosa sí tenemos claro quienes hemos trabajado en Vidas Cruzadas: el programa no dejará indiferente a nadie.

También conocerán, por ejemplo, la historia de dos mujeres, Pino y Reyes, cuyo relato nos emocionó. Con ellas me reencontré en un hotel de Las Palmas de Gran Canaria. Tras contraer matrimonio, decidieron adoptar a un niño pero ambas, sin pararse a pensarlo demasiado, toman la decisión más generosa y comprometida de sus vidas y se deciden a adoptar a cinco niños más, de los cuales dos eran hermanos. No querían separarlos y batallaron para llevárselos a casa. Los testimonios de estas dos mujeres de gran corazón nos conmovieron especialmente.

«En ‘Vidas Cruzadas’ reunimos historias de personas que se han enfrentado a situaciones insuperables»

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¿Con qué relatos de otros personajes se ha vuelto a sorprender tras encontrarse con ellos después de tantos años?

Ya le digo que a casi la inmensa mayoría les conozco desde hace tiempo pero puestos a elegir destacaría a Beatriz López, a quien trato desde que era adolescente. Hoy es madre y su rostro se hizo popular en toda Canarias porque nació sin brazos a consecuencia del consumo por parte de su madre biológica de la píldora abortiva Talidomina, sin saber las graves consecuencias de aquella medicación. Beatriz saltó a los medios cuando políticos del municipio de Firgas, donde vivían la niña y su familia adoptiva, hicieron público el caso. Ella era una bebé abandonada por su madre en el hospital que, finalmente, fue trasladada a la Casa Cuna de Santa Cruz de Tenerife. Cuando Salvadora, una señora que colaboraba en el centro, comenzó a llevar a su casa a la niña los fines de semana para que Bea no se quedara sola, sin sus amigos, en la Casa Cuna. Su madre biológica, a la que tanto buscaron, no apareció jamás, y surge entonces un movimiento social en la isla a favor de Beatriz y su familia de adopción para recaudar fondos con el fin de implantarle unas prótesis que suplieran su falta de brazos. Gracias a la generosidad de muchos y muchas canarias se logró el dinero suficiente que sufragara la intervención pero, por desgracia, el cuerpo de Beatriz rechazó aquellas carísimas extremidades ortopédicas.

Tengo entendido que otra de las entrevistas impactantes a las cuales se enfrentaron fue a Lidia Henríquez, la madre de Yurena López, una joven de 23 años asesinada en 2017 por su novio en Lomo Magullo.

Cierto. Fue brutal escuchar el testimonio de esta madre a cuya hija mata su novio cuando ella le dijo que no quería continuar con la relación. Es un ejemplo de la respuesta cobarde de quienes son valientes ante una joven indefensa. El relato de Lidia fue duro. Su dolor lo invadía todo. Sus ojos claros, bañados en lágrimas, son una de esas imágenes que cuesta olvidar.

Y en ese mismo sentido, ¿a quiénes destacaría de entre los entrevistados que incluye Vidas Cruzadas y que usted no conocía?

Como periodista, como mujer, como madre y como ser humano el testimonio de Mónica Arroyo me impresionó. Preparando una inocente barbacoa en la azotea de una amiga en Telde, Mónica trató de avivar el fuego. Intentó hacerlo con los restos de un líquido que había en una botella pequeña, dos dedos de alcohol. Aquella decisión tuvo como consecuencia una una llamarada que la envolvió completamente y le causó quemaduras en el 85% de su cuerpo.

A Mónica y una de sus amigas que presenció el accidente las paralizó el miedo. Ella recuerda en Vidas Cruzadas el momento en el que llegó la ambulancia y que de camino del Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria sufrió dos paradas cardio respiratorias. Su estado era crítico, de manera que los médicos decidieron trasladar con urgencia a Mónica al hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, donde se sometió a un sinfín de intervenciones quirúrgicas para tratar de mejorar su cuerpo. Sorprende su capacidad de lucha. Y todo eso lo cuenta con una sonrisa.

Esta es su primera experiencia en solitario en televisión tras colaborar en varios formatos. ¿Se sintió cómoda? ¿Está satisfecha con el resultado final?

Por supuesto que estoy satisfecha con el resultado. Creo que hemos hecho un buen trabajo, imposible de realizar sin la colaboración de los protagonistas. Desde luego, el espectador tiene la última palabra. Sinceramente, creo que estamos ante un programa que partió, como periodistas que somos la mayoría de las personas implicadas en Vidas Cruzadas, de nuestras agendas de contactos. En la mía tengo teléfonos de hace más de treinta años de personajes que nos dieron y nos siguen dando lecciones. La audiencia dará su respuesta, sin duda, pero creo sinceramente que Vidas Cruzadas, ante todo, les llegará al corazón y les tocará la fibra más profunda. Eso siempre emociona.

¿Repetiría la experiencia?

Por supuesto. Para mí ha sido una experiencia profesional y humana inolvidable pero tengo muchas otras historias guardadas en mis agendas, mis cajones y los archivos de La Provincia y El Día que también merecen ser recuperadas algún día.

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