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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Mayte Carrasco, contar la guerra sin ‘amarillismo’

Mayte en la masacre de Homs (Siria, 2012).

Hay un sistema, una fórmula, muy antigua, para conseguir sacar audiencia a costa de una guerra: el ‘amarillismo’. Es ese método que consiste en especular de manera tremendista sobre lo que podría ser, lo que podría suceder, lo que pasaría si... O sea, hacer volar la imaginación para provocar un impacto colectivo.

En el tabloide inglés ‘News of the world’, de Rupert Murdoch, se hacían este tipo de portadas de impacto especulativo. Por ejemplo: "¡Pánico en Londres! ¡Si el mar sigue subiendo, la ciudad quedará sumergida!". Y con simulaciones infográficas mostraban el Big Ben y todo Westminster cubiertos por el agua y muchos cadáveres flotando. He recordado estas malas praxis periodísticas viendo ayer el ‘Todo es verdad’ (Cuatro), con el trabajo que lanzaron bajo el título: "¡Pánico nuclear!".

¡Ahh! Usando la guerra de Ucrania como cebo televisivo se dedicaron a llenar la pantalla de explosiones nucleares, hongos radiactivos, imágenes todas de archivo, sin señalar fecha ni lugar, pero que puestas así, en cascada, nos dejaron aterrorizados y temblando como juncos. Y para rematar añadieron una pieza a base de conjeturas sobre cómo quedaría Madrid o Barcelona si cayese una bomba nuclear en la Puerta del Sol o en la plaza de Catalunya. ¡Todos achicharrados! ¡Nos evaporaríamos! ¡No quedaría de nosotros ni las cenizas!. 

Ha coincidido este ejercicio de impacto nuclear especulativo con el documental de Mayte Carrasco que acaba de colgar Movistar Plus+ #0, titulado ‘El Guernica sirio’. ¡Ah! Ahí no se practica el ‘amarillismo’. Ahí nos cuentan la guerra de verdad, la guerra vivida, no la especulación ni la simulación ni la conjetura. Ahora que se cumplen exactamente 10 años de la masacre que el dictador Bashar Al Assad perpetró contra la ciudad de Homs, preludio de los crímenes que luego extendió por todo Siria –por cierto, con la imprescindible ayuda de Putin–, la reportera de guerra Mayte Carrasco nos ha enseñado lo que aquello significó, y significa. Ella estuvo allí. En aquella espeluznante ratonera. Testigo directo, codo a codo con el cámara Roberto Fraile, asesinado posteriormente por Al Qaeda en Burkina Fasso en 2021. Mayte es la mirada honesta, la memoria, el poner en riesgo su vida, y sobre todo la denuncia de los crímenes de lesa humanidad que la propaganda oficial soviética y siria han pretendido silenciar durante dos lustros.

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