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Apuntes

La realidad se desploma sobre Podemos

El recurso a la maldad intrínseca de la casta -mera transposición de un invento simplista, por decirlo así, de los italianos- ha hecho rápida fortuna en los círculos de Podemos, que cada día parecen ampliarse ante la mera enunciación nubosa de este escurridizo fantasma, simplón y engañoso holograma. En el fondo es una adecuación tramposa de una de las palabras mágicas del marketing político: el cambio. Lo nuevo frente a lo antiguo. La sustitución de unos intereses creados, que se han ido formando por la simple ocupación del poder, por una nueva generación sin más ambición que el interés general, y nimbada por un aura de espiritualidad y altruismo solidario. El cambio le dio la victoria a Kennedy, a Felipe González, a Obama, a Mitterrand, a Toni Blair... Estos aires siempre despiertan, sea un giro a la izquierda, a la derecha o el timón a la vía, una euforia colectiva, y cuya dosis de incertidumbre y esperanzas dispara la adrenalina. Podemos funde la iconoclasta -su símbolo máximo es la coleta del líder carismático fabricado en las tertulias de televisión y en una eficiente maquinaria de propaganda mediática y en las redes sociales- con una apariencia de absoluta novedad. Jóvenes de talla 36 que no forman parte del establishment, sea este establecimiento -en español suena menos solemne que en inglés- conservador, reformista o radical.

No es así. La tribu -es decir, una casta del activismo profesionalizado- fundadora tiene una dilatada experiencia en las organizaciones políticas. Casi todos han bebido en las fuentes del marxismo leninismo, del narcisismo salvador y en los múltiples procesos de partenogénesis. El catalizador del principio activo fueron las movilizaciones del 15-M. Un grupo de politólogos y sociólogos pluriempleados con el asesoramiento al universo marxista tropical, utilizaron la indignación de la calle para meter los componentes del cabreo colectivo en un tubo de ensayo. El sector que optó por redirigir el movimiento hacia una organización canónica encontró que todas las circunstancias les fueron favorables. La experiencia bolivariana de los mentores -el núcleo duro que se adueñó del proceso- ayudó a diseñar unos círculos que, en realidad, tienen su antecedente en los sóviets, en las células comunistas o en los comités de la dictadura cubana. En los momentos iniciales de la existencia, todos los hombres son bebés. El bautizo les borra el pecado original. La primera comunión y la confirmación le conceden un cheque en blanco; y el arrepentimiento actúa como un poderoso Don Limpio. Pero esto se aplica a lo ignoto, lo invisible, lo fantasmagórico. En el mundo imperfecto de los pies en la tierra todos los que llegan a la política con una prisa que delata la ambición de poder, tienen una historia detrás. Es la imperecedera admonición de que quien tira una piedra a lo alto encima le cae, que escribieron aquellos filósofos y narradores que hicieron los libros del Antiguo Testamento. Del trío promotor, Errejón ha tenido que responder a las dudas sobre el cumplimiento, o no, de una beca de la Universidad de Málaga para realizar un estudio que requería estar allí; Monedero se ha visto pillado por su historial de consejero del chavismo y de la maquinaria bolivariana: unos 500.000 euros cobrados por su asesoría a través de una sociedad instrumental -en principio para crear una moneda única, pero esto a muchos les parece un camuflaje- que no fueron declarados como debiera, y cuyos pormenores oculta por una presunta cláusula de confidencialidad con los gobiernos contratantes, siembra dudas acerca de la fiabilidad de sus proyectos políticos en España; Pablo Iglesias también ha tenido que aclarar muchos aspectos de sus trabajos para el régimen venezolano fundado por el exgolpista Chávez o para el ecuatoriano Correa, demócrata de aquella manera, así como el camuflaje, o algo así, de su productora como asociación sin ánimo de lucro. Sus apoyos en IU -que viene a ser como el hormiguero de un ejército de termitas- tienen, igualmente, problemas de imagen. Tania Sánchez ha propinado un mazazo a la ética de Cayo Lara: no ha esclarecido la sospecha sobre un presunto familiaje municipal en Rivas Vaciamadrid con algunos contratos públicos. El buen rollito se quiebra con el recurso al palo y tente tieso con los críticos, a los que se arrincona, como le sucedió a Pablo Echenique. Vimos a Pablo Iglesias con coleta de colega pero con mirada glacial y puño de hierro. ¿Estamos ante un cambio novedoso, con ciudadanos desprendidos, demócratas sinceros... o ante un grupo organizado montado en un mágico caballo de Troya?

Poco a poco Podemos se aleja de la ingenuidad y se asemeja al PCE, a IU, y en fin, a una parte de la casta. La tierra que parece llana en la distancia se llena de montañas y riscos. De ahora a las elecciones de mayo, igual se infla más el globo que estalla o se desinfla.

(tristan@epi.es)

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