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El patio

El tren en Gran Canaria

Este es un país del despilfarro con políticos de todos los signos que al margen de sus vecinos están dispuestos a pasar a la historia mediante la construcción de infraestructuras y equipamientos, innecesarios o sobredimensionados: aeropuertos que no reciben aviones, demasiadas autopistas no rentables de las que el Estado se hace cargo de sus déficits, lo mismo ocurre con tantos AVE, parques temáticos cerrados por falta de visitantes, recintos culturales infrautilizados, etc. Los políticos responsables tiran con pólvora ajena (dinero nuestro como contribuyentes) y no se les exigen responsabilidades, al contrario, siguen presentándose a las elecciones y obtienen gran respaldo popular.

En la línea expuesta podríamos incluir la instalación del tren en Gran Canaria. ¿Por qué nos tenemos que tragar semejante despropósito? ¿Por el capricho de un/os ególatra/s e inepto/s político/s? ¿Qué debate se ha fomentado en la cociedad canaria y más concretamente en la grancanaria, acerca de la conveniencia de este macroproyecto, que no tendrá prácticamente repercusiones positivas en el transporte ni mejoras sociales?

¿Por qué el gran presupuesto a ser destinado para su ejecución (se estima en 1.500 millones de euros) no se emplea para dotarnos de energías limpias y alternativas y/o en mejorar servicios esenciales: educativo-culturales, sanitarios, sociales, fomentar la agricultura, rehabilitar y poner en funcionamien-to infraestructuras y edificios (incluyendo los públicos, algunos vergonzosamente desde hace mucho tiempo abandonados y en zonas deprimidas de Las Palmas de Gran Canaria, como la antigua Casa del Niño, Internado San Antonio, el semiabandonado Hospital Militar... que podrían reunir buenas condiciones para prestar con los mismos servicios sociosa-nitarios, etc.)?

Me siento doblemente impotente: como ciudadano grancanario por no haber sido consultado acerca de su necesidad y como socialista debido a que mi partido, el PSOE, (ninguno) al respecto no ha abierto debate entre la militancia, ni tampoco en sus órganos de dirección (demostrándose una vez más que son los dirigentes -unos cuantos-, quienes toman las decisiones y nosotros somos meros ceros a la izquierda).

Para más argumentos: la candidata de Podemos a la presidencia del Gobierno de Canarias, persona engreída y rebotada de otro partido político (Nueva Canarias), que lo más probable con el tiempo el tér-mino casta se le quedará corto, está enchufada en el Cabildo de Gran Canaria en un departamento llamado ferrocarriles de Gran Canaria, es de suponer que sí está de acuerdo con el dichoso tren. Por cierto, el candidato de Podemos a esta institución, Juan Manuel Brito, sensatamente, se ha manifestado en contra de este absurdo proyecto y en una entrevista radiofónica, muy razonablemente expuso que precisamente el presupuesto de esa obra era suficiente para dotar a Gran Canaria al cien por cien de energía alternativa.

A todo esto debemos sumar patrimonios muy valiosos públicos en manos privadas, co-mo los del Cabildo de Gran Canaria: Campo de Golf de Ban-dama, que en pleno franquis-mo (1956) la oligarquía isleña se hizo con su concesión por 50 años, que finalizaron en 2006 pero José Manuel Soria, en aquel entonces presidente del Cabildo, con la pasividad de la oposición les prorrogó a los de su estirpe la concesión y sin prácticamente contrapres-taciones.

Lo mismo ocurre con el Muelle Deportivo de Pasito Blanco, la Escuela de Vela de Puerto Rico, etc.

Tengo claro que, al margen de cualquier consideración o siglas, votaré en cada elección con arreglo a mis convicciones democráticas y socialistas.

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