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El patio

Pedro Sánchez acorralado

Las pasadas elecciones generales han dejado un panorama político tan fragmentado, que hace muy difícil conformar un gobierno y aun lográndose su configuración éste sería bastante inestable, pues muchas de las pretensiones de las diversas fuerzas políticas, en gran medida son difíciles de encajar.

Por parte del PSOE representado por su secretario general Pedro Sánchez, ha quedado claro su falta de apoyo a Mariano Rajoy y al Partido Popular y que en caso de que éste, como partido político más votado, no pueda formar gobierno, lo intentará él, tratando de hacerlo con organizaciones de izquierda y sobre todo con Podemos, aunque esta organización política ha puesto una condición para ellos irrenunciable: la celebración de un referéndum de autodeterminación del pueblo catalán para decidir su futuro.

Pedro Sánchez está dispuesto a negociar con Podemos todas las medidas que sean necesarias, pero con relación al referéndum de autodeterminación es inflexible y plantea que el PSOE no lo apoyará. Si eso lo ha dejado bastante claro coincidiendo con los jerarcas barones regionales y la gran baronesa Susana Díaz, no se entienden los desacuerdos y fricciones de éstos con el secretario general federal Pedro Sánchez, algo que le menoscaba en las negociaciones y deteriora la imagen del partido.

Pedro Sánchez accedió a la secretaria general mediante primarias celebradas en julio de 2014 y precisamente uno de sus máximos apoyos para lograr más votos de los militantes, ante Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, se produjo en Andalucía, propiciado precisamente por Susana Díaz. Desde ese momento Pedro Sánchez pasó a ser el secretario general de todos los socialistas españoles, incluso claro está, de quienes no le votamos.

¿Qué pretendía y pretende Susana Díaz con su apoyo a Pedro Sánchez? ¿Pasarle posteriormente factura, o que fuera su rehén? Por parte de todos está claro la disconformidad con el referéndum de autodeterminación catalán, entonces? ¿Se está escondiendo algo más que por ahora no se atreven a exponer?

Aparte de los barones y baronesas, en el PSOE sigue siendo el máximo referente y tiene gran poder Felipe González, que no ha dudado junto con otros, en plantear la gran coalición entre el PP y el PSOE. Por lo visto su memoria le falla, y no recuerda qué les pasó con su práctica desaparición por las políticas de pactos desarrolladas, y abandono de sus valores y principios a los partidos políticos: Acción Democrática de su gran amigo venezolano Carlos Andrés Pérez; al Partido Socialista Italiano de Bettino Crazy, que huyendo de la justicia italiana tuvo que refugiarse en Túnez, y al Pasok griego de Andrea Papandreu, que se ha quedado en una organización política testimonial.

Seguro que la gran coalición de gobierno en Alemania del SPD con la CDU de Ángela Merkel, le pasará factura por parte de sus votantes al primero y rentabilidad política y electoral al segundo. Eso mismo pasaría si se llegara a conformar la gran coalición entre el PP y el PSOE, en detrimento de éste.

En este momento tan crucial y cuando más apoyos necesita Pedro Sánchez, es cuando menos tiene. Él ha dejado y se ha comprometido en caso de presidir el gobierno a que adoptaría muchas medidas para conseguir un país con más justicia social, profundamente regenerado y democrático como por ejemplo: hacerle frente al gran desempleo que padecemos, creando más puestos de trabajos estables y de calidad, derogación de la reforma laboral, para que sea más participativa por los agentes sociales, fundamentalmente los sindicatos y sus convenios colectivos, simplificar a tres los contratos laborales: indefinido, temporal y beca, igualmente derogación de la nefasta e injusta Ley Wert de educación, el artículo 135 de la Constitución y que ésta blinde los derechos esenciales: educación, sanidad y servicios sociales, acabar con el copago farmacéutico y la ley de tasas judiciales, derogación del concordato con el Vaticano y los privilegios de la Iglesia, con la consecución de un estado laico y federal.

Combatir con muchos más recursos el fraude fiscal y la corrupción, aplicación de una fiscalidad más justa y progresiva, para que paguen más los que más tienen, subir de forma escalonada hasta 1.125 euros el SMI (salario mínimo interprofesional) y aplicar una renta básica o mínima vital de entre 426 y 708 euros y a familias bajo el umbral de la pobreza entre 50 y 150 euros mensuales por hijo, bajar al 5% el IVA cultural, una ley que contemple que los consejos de administración de las empresas deben estar compuestos como mínimo por el 40% de mujeres, más medidas y medios para combatir eficazmente la violencia de género, luchar contra el cambio climático y la contaminación, propiciando y apoyando a las energías alternativas, etc.

¿Se comprometería y haría Susana Díaz todo esto, o aunque sea la mitad? Lo dudo y es que aparte de Felipe González, tiene a Alfonso Guerra, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y otros, con quienes se identifica y depende mucho de ellos, que no se identifican con algunas de éstas medidas y en consecuencia, no están por la labor.

Lo tiene muy difícil Pedro Sánchez, está siendo desde muchos frentes acosado y se encuentra acorralado. Eso sin ser presidente del gobierno pues si llegara a serlo, le tocaría afrontar las presiones de la troika y de Ángela Merkel.

Lo que no se entiende es el papel del todopoderoso Pablo Iglesias, en sus descalificaciones a Pedro Sánchez y apoyos a Susana Díaz. Lo mismo que con su arrogancia y prepotencia hizo con Izquierda Unida para no ir juntos a las elecciones, evitando que los cerca de un millón de votos obtenidos por IU, debido a la injusta ley electoral, sólo obtuviera dos diputados y se perdiera la oportunidad de haber logrado entre ambas formaciones 13 o 14 diputados más, necesarios para la formación de un gobierno de izquierda y progresista.

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