Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Instinto básico

Lo relevante de la Televisión Canaria, pagada a escote por los isleños, debería ser su contribución a indagar en las carencias que nos afectan, y de paso aportar propuestas y debates para paliarlas. Está claro que un mensaje público necesita ser escrupuloso con sus contenidos y atender no sólo a los principios de legalidad, sino también no escatimar esfuerzos en promover la atención de los derechos de las minorías en todas sus variantes. Lo que no debería tener relevancia es el triangulito de la locutora Eloísa González en el programa de Fin de Año, gracias a la apertura infinita de su traje. Cada uno es libre de trabajarse la libido con las especies que le venga en gana, pero el pedrochismo (por la Pedroche) no tendría que proceder en la cadena pública, a la que le vendría bien alejarse de las calamidades de la televisión comercial y de sus espasmódicas parrillas. La Tele Canaria marca tendencia desde el pasado día 31 no por su quehacer en el fomento de los contenidos culturales o educativos, sino por iluminar la entrada del año con un morbo que se aceleraba o desaceleraba según la fuerza del viento gomero. Por cierto, la isla colombina pasó a un segundo plano por culpa de la cara semioculta del muslo. Una consejera de la autonómica, del PSOE, Marisa Lorenzo, ha resumido con una frase muy gráfica cuál ha sido su impresión desde el lado de la mujer: "Un mero trozo de carne que debe mostrar cacho". La rotundidad áspera de la afirmación expresa la agitación que se produce junto al árbol de Navidad y el belén en el momento en que el aire sube por el escenario, se arremolina bajo la piernas de Eloísa y se empeña en separar el corte de su vestido rojo. En el punto clave se produce un jolgorio, el placer de la mirada a lo prohibido, más bien lo oculto que se hace común, destinado ya a ser despiezado en las redes. Ella intenta una y otra vez luchar contra la brisa, pero no hay enemigo suficiente que la domine. Es un juego, el aparecer y el desaparecer. Un instinto básico. Una fantasía con Sharon Stone, pero en la tele de por aquí.

Compartir el artículo

stats