Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Opinión

Volver a empezar

El recuerdo es algo que se alarga al final, y cuando los comienzos fueron gratos, constituyen una tabla flotante sobre la que navegarán siempre parabienes, y hasta poesía, aunque se refiera sólo al fútbol, deporte tan vulgar para unos, y tan emocionante para otros.

Hoy, desde Málaga flotan hasta el espacio canario, a Gran Canaria en sí, y a cuantos viven y sienten a Canarias, un hálito brillante en su recuerdo.

Porque hoy dos equipos (Málaga y UD Las Palmas) que un día lucharon en el campo canario por ser de la élite, pusieron sobre él, ese "ser o no ser" durante noventa minutos.

Han pasado sesenta y seis años y su esfuerzo por permanecer en una categoría que nunca fue fácil, se baten el cobre en un campo distinto, en La Rosaleda de Málaga. Casi volver a empezar. Y es el momento en que uno vive aquellas pasadas emociones mientras recuerda cómo un hombre famoso del fútbol español como era Ricardo Zamora, izado antes mil veces por la admiración del público de pasados años, salía al final del partido llorando y conducido por sus auxiliares camino del vestuario por haber perdido la oportunidad de continuar en Primera división que se traspasaba por primera vez en la historia a la joven Unión Deportiva Las Palmas, que entraba así al salón de los grandes españoles del fútbol.

Fue en un Estadio Insular donde, en contra de lo que le sucedía a Zamora, entrenador malagueño, se izaba en pavés a don Luis Valle, cimiento de lo que es ahora la historia de la Primera división canaria, que aunque ya desaparecido tendrá por siempre como solar futbolístico sagrado el Estadio Insular, testigo de glorias y pesares deportivos, junto a los que viajan, suben o bajan los deseos de perfección de los cada vez más numerosos seguidores canarios, que esta vez a dos mil kilómetros de distancia, están deseando que se produzca de nuevo un refuerzo más, para mantener no sólo esa categoría que lucen, sino llegar a la pretensión de otras conquistas. ¿Será posible?

Compartir el artículo

stats