Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Rajoy acrecienta su misterio

Entre titular y titular o entre investigado e investigado se produce un rasgón en el PP que refuerza la condición de sobreviviente de Rajoy en medio de una charca donde gran parte de la generación del aznarismo se hunde enredada en la ceba de la corrupción. Ni el hecho de que tenga que declarar como testigo en el marco de la Operación Leza desajusta al presidente del Gobierno: un sacrificio más para acabar de una vez por todas con la generación que mostró su desbarre en la boda de nuevo rico de la hija de Aznar bajo el enfoque imperial (o El ocaso de los dioses) de El Escorial. Entre caída y caída -ahora le ha tocado a Zaplana- la suerte de Rajoy acumula una limpieza de choque contra el grupo de Aguirre, de carrera amputada y exigente liberal al compás de una FAES vocinglera cada vez que su cabeza pensante deja de hacer pectorales. Rajoy siempre es salomónico y le cuesta una barbaridad tener que cortar por lo sano. La hecatombe judicial que se cierne sobre el PP madrileño le viene de un maquiavelismo que ni pintado. Su quehacer remolón está encantado con la criba que le ha mandado la providencia. Es el pasado devorado por la carcoma. El fin de Cameron, la decrepitud de Hollande frente a la erección de Macron, prefabricado para un nuevo liderazgo, acrecientan aún más, si cabe, la leyenda de Rajoy, cuya persistencia electoral al frente de un ejecutivo europeo sólo puede ser comparable a la de Merkel. Y ello sin contar con su etapa como ministro con Aznar. En el debate televisivo o el Cara a Cara entre Sánchez y Rajoy, el primero le hizo una acusación de alto voltaje: "Usted no es decente". No le sirvió para mucho. En estos momentos sigue siendo un valor seguro, un refugio a cuyo alrededor arden conjuras, enriquecimientos, comisionistas, cuentas opacas. ¿Hasta cuándo durara la misteriosa pócima que le ampara contra el derrumbe?

Compartir el artículo

stats