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Prohibido salir en coche de Tamaraceite

Días atrás anunciaba el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través de su concejal de Urbanismo don Javier Doreste, que los problemas de tráfico en el barrio de Tamaraceite se iban a solucionar con una obra, a la que, por cierto, solo falta rellenar y asfaltar y que lleva cerrada desde hace más de dos años. Según anunciaba el edil capitalino, la obra arrancará a mediados de agosto o principios de septiembre, y consistirá en habilitar dos nuevos carriles que se incluirán a los que ya existen situados entre la Cruz del Ovejero y la rotonda de la gasolinera de San Lorenzo, llamada Avenida Antonio Abad Arencibia Villegas, con un presupuesto de algo más de seiscientos mil euros.

Para el que no es del barrio, y el concejal que es de nuestro distrito lo sabe, parece que va a llegar la solución a los quebraderos de cabeza con los que cada mañana los miles de trabajadores de la zona nos vemos por llegar a la Circunvalación.

Para los que son de fuera y lo entiendan, esto es como si en la calle Rafael Cabrera le habilitan dos carriles nuevos, pero todo el tráfico que confluye en una rotonda de una sola vía y a la que llegan vehículos de Teror, Valleseco, etc, por un lado, por otro los de San Lorenzo y los de Tamaraceite, para, finalmente, coger la Circunvalación "gota a gota" y entrar en ella a duras penas entre los vehículos que vienen de Tenoya y Arucas por la recientemente inaugurada IV Fase de la Circunvalación. ¡Imagínense el caos! ¡Me agobia hasta contarlo!

No, señores, esta no es la solución a los problemas. Esto es otro parche más, aunque en esta ocasión no sea más que una obra que no estaba finalizada y que no sabemos por qué se quedó a medio.

La solución al tráfico en Tamaraceite pasa por un estudio serio de movilidad, buscando alternativas o nuevos viales que descongestionen el embudo en el que se convierte cada mañana este punto negro de tráfico en nuestra ciudad.

Alternativas tiene que haberlas porque lo que se nos avecina en noviembre no va a tener nombre, porque el problema no va a estar solo en las mañanas sino en todo momento, ya que los viales que llevan al Centro Comercial Alisios no van a poder soportar tal afluencia de vehículos.

Lo que tenemos asumido los habitantes de Tamaraceite es que salir del barrio en horario comercial va a ser muy complicado y que como las llegadas de las dos multinacionales Leroy y Decathlon hace poco tiempo, no va a aportar nada a nuestra población, salvo quebraderos de cabeza.

Porque nos prometieron "carretas y carretones", que si esto iba a ser el boom para Tamaraceite, que si iba a traer trabajo, más zonas verdes, más parques, el Corredor Verde, etc, etc?Y al final se ha quedado todo en un espejismo y nosotros viéndolas venir.

Una alternativa que ya hemos apuntado en varias ocasiones es la prolongación del carril de aceleración a la Circunvalación por la salida de San Lorenzo, lo que prolongaría las posibilidades de acceso y disminuirían las posibilidades de retención con los más de 10.000 vehículos que proceden cada día del Norte.

El alcalde de la ciudad don Augusto Hidalgo ya ha dicho en alguna ocasión que el problema del tráfico que sufre Tamaraceite desde la apertura del último tramo de la GC-3 se ha agudizado y que una de las opciones que se baraja es ampliar o duplicar los carriles de aceleración de los barrios hacia la circunvalación, una operación que sería sencilla de aplicar, porque se haría sobre suelo público.

Hablando con los mayores de mi pueblo de Tamaraceite me lo dicen claramente: "Esto es una trampa para muchos conductores", "así no tendrán más remedio que quedarse en el centro comercial y alguna cosa caerá". Otros dicen que no va a ser buena publicidad para las tiendas y comercios, porque la gente preferirá ir a Triana, Siete Palmas, El Mirador o Las Terrazas, con tal de evitar estar atascado durante muchos minutos e incluso horas en el asfalto.

Pero con lo que sí que están todos de acuerdo es con que Tamaraceite Sur ha acabado con lo único verde que nos quedaba en nuestro territorio, y lo que en otro tiempo eran vergeles de palmeras y plataneras, hoy no es más que un mar negro de asfalto y cemento.

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