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La Provincia - Diario de Las Palmas

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campechano

Lo micro y lo macro

Un telescopio es, en realidad, el microscopio del Universo. Todo depende de la lupa con que se mire. En Canarias estamos observando lo micro con telescopio y lo macro, con microscopio. Abundo en ello a colación de los asuntos de Estado cartón piedra que flotan a la deriva de las aguas archipielágicas entre micros y cianobacterias, en perfecta serpiente informativa veraniega.

De toda la vida, las microalgas (ya hasta le hemos cogido confianza) han sido parte del escaparate acuático de la lámina de agua marina en nuestras costas. El calentamiento global contribuye a su crecimiento y extensión, por lo que ha de ser analizada y estudiada su repercusión sobre el ser humano y en el medio marino.

Pero la pregunta es si las microalgas son un asunto macro para el devenir de la existencia de los isleños o, en realidad, lo verdaderamente macro son los miles de vertidos del "¡agua va!" que de manera incontrolada y desconocida para las autoridades autonómicas y locales, se están haciendo cada minuto sobre los 1.500 kilómetros de costa de las Afortunadas.

Entre enterococos, estreptococos, coliformes fecales, unido a las Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y, para más inri, los Enterobacter aerogenes o Citrobacter amalonaticus? se conforma un ungüento espeso y opaco, perfecto caldo de cultivo para el despiste de los asuntos vitales. Los acontecimientos son notarios incuestionables. La voluntad política ejerce la misma función que el principio de Arquímedes.

Sin embargo, el fenómeno de los accidentes acuáticos en Canarias, que en lo que va de año le ha costado la vida a 49 personas, apenas es la ac neglegere para algunos responsables públicos. Uno se siente hipando en el mar Negro cuando damos a conocer que los muertos en el medio acuático en Canarias (49) superan ya un 74% a los fallecidos en accidentes de tráfico (27).

Priorizar, dimensionar y analizar qué hacer para poner manos a la obra activando campañas de prevención y concienciación ciudadana, ¡ya!

Consciente de que las microalgas puede constituir una competencia de salud pública, no es posible ni es proporcional que una potencial urticaria dérmica acapare todo el protagonismo fagocitando la verdadera y rabiosa actualidad, frente a la pérdida de una vida por sumersión en una playa o piscina.

Ya se sabe que quien se ahoga no puede gritar; así retrasa, unos segundos, el desenlace irremediable. Considero que hay mucho grito de alarma ante lo micro y el silente punto ciego ante lo macro. Y es normal: el ahogado no hace ruido, no genera escenario, no rompe nada.

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