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La Provincia - Diario de Las Palmas

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PIEDRA LUNAR

Mural cerámico (Miró Mainou)

La plasmación de un artístico mural realizado en cerámica a partir de un cuadro de Miró Mainou, y que luce en la pared en una calle de Artenara, se presta a la reflexión. Con esta obra, el municipio cumbrero enriquece su patrimonio de obra pública, formado por una decena de piezas que constituyen un deleite para la contemplación. La obra surge de una propuesta del ayuntamiento con el propósito de homenajear al pintor Miró Mainou quien, junto con su esposa Carmina, residió en la localidad durante doce años (1977-1989), donde pasaba los fines de semana y largas temporadas vacacionales. La integración de la familia en el pueblo fue intensa. El prudente carácter del artista contrastaba con la extroversión de su mujer que llenaba de alegría y de palabras el encuentro con los paisanos, tanto en la tienda como en plena plaza o alameda. Las visitas de amigos de la familia (artistas, políticos e intelectuales) que subían de Las Palmas, convirtieron su ocasional domicilio en escenario de privilegio para el intercambio de ideas y de expresiones lúdicas nacidas del encuentro de los creadores. Algunos pintores (Manolo Ruiz, Paco Presa...), arrastrando sus caballetes, acompañaban al pintor a puntos estratégicos para tomar apuntes del natural de aquellos paisajes abruptos. Tras la etapa cumbrera, el artista escoge Agaete como lugar de segunda residencia donde lleva a cabo la serie Bermejal. El Premio Canarias de Bellas Artes 1992 volvió a Artenara en pocas ocasiones, concretamente en agosto de 1997, para estar presente en un homenaje municipal que incluyó el descubrimiento de una placa en su memoria en la fachada de la casa donde residió durante más de una década. En la prolongación de esta fachada es donde se ubica desde agosto de 2016 el mural cerámico. La obra es resultado de un proyecto de final de ciclo superior de nueve alumnos de segundo ciclo de la Escuela de Artes y Diseño de Gran Canaria (sección cerámica artística), dirigidos por la profesora Ángela Jaizme Jerez. Hemos de poner en valor el proceso de elaboración que culmina en una obra de arte no convencional. Tras determinar el espacio de ubicación, se seleccionó el cuadro Cumbres (65 x 519), de Mainou, que se transforma en mural (307 x 200). Los alumnos visitan el lugar desde donde el pintor atrapó el fragmento de paisaje que luego lleva al lienzo, y se impregnan de la atmósfera de las cumbres con el fin de interpretar el espacio. No es pues una mimesis de la realidad ni del lienzo, sino que la obra se plasma en un lenguaje matérico propio formado por más de un centenar de teselas distribuidas en el interior del marco con lo que, junto con el colorido y la profundidad lograda en su colocación, se alcanza la factura de una obra original. A la cocción de las teselas a 1.200° en una primera fase, seguida de una segunda cocción de vidriado donde se aplica el color constituyen la parte técnica que nadie percibe pero que implica delicadeza y sorpresa en el resultado. Aquí se ha logrado con notable solvencia.

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