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el mundo actual

La prensa local, bastión de la democracia

Las noticias locales publicadas con criterios veraces, plurales e independientes son una garantía del bien común: una barrera de protección para la democracia. Los países en los que ese blindaje no existe o sobrevive en precario carecen de una salud democrática estable y limpia de elementos tóxicos para la verdad y el rigor en la información que llega a la ciudadanía. El historiador norteamericano Timothy Snyder, catedrático de Yale, dedica su libro El camino hacia la no libertad a "los periodistas, los héroes de nuestro tiempo". Muy significativo. El autor de obras imprescindibles como Tierras de sangre (2011), Tierra negra (2015) o Sobre la tiranía (2017), que alertaba sobre el peligro de las noticias falsas y su influencia en el triunfo electoral de Donald Trump, subraya en una entrevista que "una de las formas más fáciles de manipular a las personas, de mantenerlas lejos de los datos, es dividir el mundo entre ellos y nosotros. Y a internet eso se le da fenomenal: haz clic en esta dirección y te sentirás estupendamente. Eso, por supuesto, nos devuelve al fascismo, que se basa en esa idea de ellos y nosotros".

De ahí que a Snyder le preocupe tanto el presente del periodismo: no basta con que haya libertad de expresión porque "lo que Putin y Trump comprenden es que puedes rellenar el espacio informativo enteramente con cosas que no son verdad". Ambos dirigentes, a los que el autor pone de vuelta y media y los dibuja como gente obsesionada con amasar dinero para ellos y su entorno, "tienen miedo de los periodistas y los odian porque comprenden algo que nosotros también hemos de entender: que los hechos son los que hemos de contar para ser libres. Si no contamos los hechos, si no creemos en ellos, no somos más que víctimas de cualquier basura que haya por ahí que nos guste más".

Es importante saber que Snyder viene de provincias (Ohio), creció en un mundo donde la prensa local era algo importante. Los periodistas de los distintos medios competían para conseguir las mejores informaciones: "Eso ya no existe. Cuando mueren las noticias locales, muere la democracia. Observar a Rusia en este sentido es también útil. Allí mueren las noticias locales antes que en otros países. Cuando mueren las noticias locales, la gente empieza a hablar de 'los medios', y cuando la gente habla así es que la cosa se ha ido de las manos, porque nadie se fía de 'los medios'. ¿Por qué, sentado en Nebraska, he de fiarme de un reportero de Los Ángeles o Nueva York que nunca viene a Nebraska?" Sin prensa local, la información se tiñe de sombras. Esas sombras alumbran la desconfianza.

Trump domina esa perversa habilidad para que sus simpatizantes generalicen sin pestañear: "Y dice: desconfíen de los medios, odien a los reporteros, fíense de los sentimientos. Y luego él te descubre cuáles son tus sentimientos: el miedo, el odio, la arrogancia". De ahí que Snyder conceda tanta importancia a los reporteros: su ausencia deja el camino libre a los gobiernos que se sirven de las debilidades de la democracia para hacerse más fuertes: "Cuando los periodistas se van, sobre todo los locales, se crea una oportunidad para que los autoritarios gobiernen desde la desconfianza. Gracias a los reporteros sabemos de la guerra global, de la desigualdad global. Para combatir la desigualdad global nada hay mejor que periodismo de primera mano".

Y volvemos al principio: los periodistas como héroes de nuestro tiempo, testigos y notarios de las injusticias y desmanes de los poderosos. Como dijo con lucidez la periodista mexicana Alma Guillermoprieto al recoger el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, "los reporteros hacemos falta porque dejamos constancia de lo que otros quieren tapar". Y ahí, en esa labor esencial, la prensa local se erige como un bastión de la democracia.

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