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Al azar

'Joker', hombre del año

Cuando la revista Time nombraba Hombre del año al tirano Sadam Husein, se veía obligada a adjuntar una exculpación sobre la diferencia entre la influencia o la importancia y los criterios éticos. No se evalúa la bondad, sino el PIB de una persona. Con estas salvedades, Joker es el individuo de 2019. Simboliza la desesperación, ha reemplazado al Anonymous inspirado en Alan Moore como el rostro de las protestas planetarias. También titula la película más relevante del ejercicio que agoniza.

El desagradable Joker se ha convertido en el fetiche o mascota de la humanidad, el muñeco de fieltro que todo niño querría abrazar en sueños. Retrata a un payaso para no tomarlo a broma, el humor como último peldaño de la degradación. En pleno imperio de Netflix, las películas volvieron a superar en relevancia a las teleseries en 2019, y ayudaron modestamente a atrapar el estado de ánimo colectivo. Por primera vez en varios años, citar los títulos más destacados equivale a repasar los sesudos balances de gestión del planeta:

Apollo XI simboliza a la sociedad que ha marginado al Joker, y contra la que trama su venganza el personaje de Joaquin Phoenix. Este documental hipervitamínico y trepidante describe una sociedad deshumanizada con la excusa del primer viaje a la Luna, sin importar que las imágenes tengan medio siglo de antigüedad.

La coreana y berlanguiana Parásitos es la película más sorprendente del año, tal vez la mejor. En atención al icono mundial, debió titularse La familia Joker, unos buscones sin nada que envidiar al mejor Quevedo. Permite captar la desigualdad económica entre barriadas colindantes con mayor precisión que los libros y las tablas económicas de Piketty. Augura que el colapso será la conclusión pero no la solución, acompañada en esta tesis por Las niñas bien, la joya secreta mexicana de la cosecha anual.

Para saber de qué modelo de sociedad se burla el Joker, es necesario disfrutar de la magistral Érase una vez... en Hollywood. Aunque carece de un símbolo gráfico, los también geniales payasos DiCaprio y Brad Pitt explican que la situación global no mejora entre los presuntos triunfadores.

Cada año se ruedan una docena de películas que imitan vergonzantemente a Paolo Sorrentino (véase Las niñas bien más arriba), por lo que es obligado incluir su Silvio (y los otros) entre las mejores del año. Además de reivindicar que Berlusconi es el precursor de Trump, el Joker original surgió de aguas mediterráneas. Il Jolly, como lo llaman en italiano.

Una de las películas que beben generosamente de Sorrentino es la lograda Rojo, con un intachable Darío Grandinetti como el Joker bizantino, hierático. Si sorprende la inclusión en esta lista de la saga argentina que homenajea a Camilo Sesto, entonces esta lista ha cumplido con su cometido.

Roma es la película de la discordia, la caída del imperio hollywoodiense a manos de Netflix. Sin embargo, aquí sobresale por describir un mundo sin Jokers, que todavía se tomaba en serio. Y para que la polémica no ceda, la infancia de Cuarón resulta excelsa para quienes la disfrutan en salas pero ordinaria para sus telespectadores.El excelente reportaje de ficción Gracias a Dios narra la atormentada persecución social y judicial de los sacerdotes pederastas de Lyon.

El documental Tres idénticos desconocidos, sobre trillizos que se reencuentran décadas después, pudo titularse Jokers a la fuerza.

En El gordo y el flaco se procede a otra disociación del Joker en dos míticos payasos domesticados. El maniqueísmo condena a adjuntar las películas másdegradantes o frustradas del año, desde la cláusula que solo permite incluir en el índice de fracasos a las producciones con pretensiones. Vengadores: Endgame puede ser la peor película de la historia, y da la razón a Scorsese en cuanto negacionista del cine de superhéroes. Midsommar demuestra que una historia contra las sectas puede ser más peligrosa que la superchería. Holmes&Watson justificaría una moratoria sobre reinterpretaciones de Conan Doyle. La interracial Green book es peor que conmiserativa, simplificadora. Dolor y gloria es desde luego dolorosa para el espectador, a mayor glorificación del ególatra Almodóvar. ¡Shazam! es la película más cercana a la urgencia de abandonar el cine mediada su proyección, si no existiera Ventajas de viajar en tren. La despaciosa húngara Atardecer abomina de su excelente precursora, El hijo de Saúl. Cuesta distinguir María, reina de Escocia y La favorita, pero tampoco es imprescindible porque la hoguera las confundirá. Us traiciona la excelencia de Déjame salir para forzar un Joker invertebrado.

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