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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

¿Anticorrupción o 'Cuéntame'?

Anticorrupción debe estar hasta el hígado de los Alcántara y de Cuéntame cómo paso, una serie a la que somete a una petición sumarísima -más de dos décadas de grilletes- para sus protagonistas, Ana Duato y Imanol Arias, por un presunto y millonario fraude fiscal a través del despacho de un asesor. La Fiscalía no es consciente de que trata de meter entre rejas al sufrido país, que, como dice Manuel Vilas en Ordesa, difuminaba la pobreza con el traje de chaqueta y corbata durante una posguerra que no se acababa nunca. Desde el 2001, los Alcántara han hecho el guion de cómo los españoles alcanzaron la madurez con cimientos de cristal, aprendiendo sobre la vida, el sexo, la pareja y la democracia a base de golpes en la mandíbula o patadas en los testículos. Todos sabemos diferenciar entre la realidad y la irrealidad, pero la andanada de Anticorrupción no deja de ser otro capítulo más de un matrimonio deshilachado, unos hijos con problemas de identidad y una abuela que no acepta tanto desmoronamiento o modernidad alrededor suyo. Si usted se sienta hoy en una cafetería, con toda probabilidad oirá una conversación donde los estragos del coronavirus se combinan con lo mal que lo están pasando los Alcántara, perseguidos ahora con saña por Hacienda como si fuesen unos vulgares delincuentes. La señora, solapando, anuncia su despedida con la ilusión de que el próximo jueves se resuelva el entuerto y los Alcántara salgan airosos, como suele suceder casi siempre. Esta serie ha tenido la habilidad de incrustarse bajo la piel de esta cosa tan extraña que son los españoles, hasta el punto de que hay tramas que en su momento desnudaron las miserias de una gente (todavía no eran ciudadanos con derechos) que resultaba insoportable por su ignorancia y por su creencia de que eran excepcionales en el planeta: la autarquía cultural del franquismo. Es verdad que mientras más se acerca Cuéntame a la sociedad actual más decae su atractivo, porque el morbo está en los traumas, en la felicidad imperfecta, en los micromundos que salieron de la ciénaga. La petición a Duato y a Arias me parece una oportunidad para reavivar los rescoldos, incluso para apartar su fracaso matrimonial. ¡Perdón!, invado la ficción con realidad.

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