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CARTAS A GREGORIO

Manuel Ojeda

Periodista

Salinetas, la playa de siempre

Querido amigo, el otro día me fui a Telde con mi hermano Claudio. Hacía un tiempo espléndido y aprovechamos para tomarnos el aperitivo en La Gabarra, el bochinche que tiene Antonio Benítez en la playa de Salinetas, que nos puso un plato de atún en adobo que estaba insuperable.

Allí nos encontramos con la muchachada de todos los veranos, y digo muchachada porque parece que no pasan los años por ellos y ellas.

En la mesa de al lado estaban Isolina, Rosa y Sisina Pulido con sus correspondientes cónyuges. Pedro Monzón está igual que siempre; con la misma cara y el mismo buen humor, y también estaba allí Juansi Brito con Pili, su mujer que, a pesar de haber pasado por una operación recientemente, la encontré recuperada y tan guapa como siempre.

El bochinche de Antonio Benítez es el centro de la playa de Salinetas y si no estuviera allí habría que inventarlo, porque Salinetas no sería lo mismo sin La Gabarra ni el bochinche sin la playa.

La terraza lleva abierta más de treinta años, y la montó Antonio con los restos de un barco que había encallado en San Cristóbal frente al Teatro Pérez Galdós.

Se llevó los restos del naufragio a Telde, y con lo que había sido el puente de mando construyó la barra, mientras que los baños están hechos con las chimeneas del barco?

Hay muy pocas playas tan familiares en la isla como la de Salinetas. Apenas se ven turistas y durante los meses de verano todo el mundo se conoce, porque la mayoría tiene allí su casa o su apartamento de toda la vida donde pasa al menos dos o tres meses al año.

Recuerdo que, allá por los años sesenta, pasamos muchas tardes en la playa tocando la guitarra hasta el anochecer y, como no, a Suso Monzón, uno de esos amigos inolvidables que un día se nos fue al lugar donde su sonrisa nunca se apagará?

Asiduos a La Gabarra de Salinetas son también Daniel Ramos y Antonio Peña con Isabel, su mujer.

Lo mejor, Gregorio, es que cuando llegamos a una edad descubrimos que la amistad no tiene por qué ser de relación diaria porque, siendo verdadera, pueden pasar los años que nos alegramos de volver a vernos tanto o más que cuando éramos críos.

Siempre pasa que, después de un tiempo, nos cuesta reconocernos, pero en solo unos segundos volvemos a ver al mismo niño que todos seguimos llevamos dentro, y eso nos hace feliz porque, de alguna manera, volvemos a ser los mismos niños de antes.

No hace mucho le preguntaba a una amiga que cómo se encontraba y me dijo: "Bien, pero sin entrar en detalles?"

Lo mismo pasa con las buenas amistades, que es mejor no entrar en demasiados detalles y compartir solamente las cosas buenas. Como, por ejemplo, un buen aperitivo en La Gabarra de Salinetas?

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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