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Francisco Yáñez

Ciencia o ficción: tecnologías que se volvieron realidad

Ciencia o ficción: tecnologías 
que se volvieron realidad

Ciencia o ficción: tecnologías que se volvieron realidad

En los últimos tiempos se ha incidido mucho en la importancia de formar a nuestros jóvenes en las ramas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Pero recientemente se ha integrado a esta palabra una nueva letra, la “A” de arte. El concepto Steam incorpora ahora la creatividad a la fórmula. ¿El motivo? Las empresas que están desarrollando las nuevas tecnologías se han convencido de que, sin pensamiento creativo, los avances que consiguen son más modestos y predecibles, y menos disruptivos.

Nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, cada uno de estos tiene funciones específicas. Al hemisferio izquierdo se le atribuyen las habilidades para el lenguaje, la escritura, el pensamiento analítico y la lógica; es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, pero tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Al otro lado, en el hemisferio derecho, encontramos las habilidades espaciales y visuales, junto con la creatividad, la imaginación y las emociones; es el más artístico, original y rebelde de los dos.

Un buen equipo de trabajo debería reunir un grupo diverso de personas de los dos tipos, solo así se consigue romper moldes y el status quo de las cosas, y esto es algo de lo que son cada vez más conscientes las empresas tecnológicas. Pero no siempre fue así, y en los inicios de esta nueva era que estamos viviendo, las ideas para desarrollar productos innovadores llegaron a las empresas principalmente por la inspiración de obras literarias o películas de ciencia ficción, que, si bien al principio tenían mucho de ficción, ahora ya podemos afirmar que tienen más de ciencia y de realidad. Veamos algunos ejemplos:

Star Trek (1979, Robert Wise), inspiró el teléfono móvil.

Martin Cooper dirigió el equipo de Motorola que desarrolló el primer teléfono móvil portátil del mundo. A principios de la década de 1970, Cooper estaba preocupado porque el gran rival de Motorola, AT&T, estaba ganando una ventaja competitiva en el desarrollo de teléfonos para automóviles, que eran móviles solo en el sentido de que se movían cuando lo hacía el automóvil. A pesar de que AT&T era más grande que Motorola y tenía recursos de investigación mucho mayores, Cooper quería desafiar y superar al gigante. Y la gran inspiración le llegó al ver al Capitán Kirk usando su comunicador portátil en la serie Star Trek, en la cual la tripulación del USS Enterprise viaja por el universo para explorar nuevos mundos y encontrar nuevas civilizaciones. El equipo de Cooper tardó solo 90 días en 1983 en crear el primer prototipo de teléfono móvil portátil, y para darlo a conocer llamó a una multitud de periodistas, que se congregaron en la Sexta Avenida de la ciudad de Nueva York. La primera llamada la hizo en directo a Joel Engel, jefe de investigación de AT&T, para informar a su rival de que se estaban quedando atrás. Esa publicidad tuvo una repercusión enorme en aquel momento. El teléfono original Motorola DynaTAC 8000X, conocido como el ladrillo por sus dimensiones y forma cuadrada, pesaba casi un kilogramo y tenía un tiempo de conversación muy limitado, con lo que Cooper llegó a bromear años después: “La duración de la batería era de 20 minutos, pero eso no fue realmente un gran problema porque no se podía sostener el teléfono durante tanto tiempo”. En esta serie también se imaginó un futuro en el que se podría imprimir con el dispositivo Replicator una bandeja de comida completa en apenas segundos. En la actualidad se puede hacer, como casi cualquier cosa, con las impresoras 3D.

2001: Una odisea en el espacio (1968, Stanley Kubrick), anticipó el uso de las tablets.

En la película pudimos ver cómo los astronautas de la nave espacial Discovery One usaban el NewsPad, un dispositivo de mano que contenían toda la información digital que pudieran necesitar. También fueron visionarios con el asistente virtual HAL 9000, precursor de Siri y Alexa, el cual se va revelando contra sus creadores, e incluso llega a matar a varios miembros de la tripulación por considerarlos “mecanismos fallidos”.

Star Wars: Una nueva esperanza (1977, George Lucas), nos deslumbró con el uso de hologramas.

En esta película la princesa Leia era proyectada desde R2D2 para pedirle ayuda a Obi Wan Kenobi. Lo que en su momento nos pareció demasiado futurista, hoy es una realidad, y ya podemos incluso asistir a conciertos holográficos, como el protagonizado por rapero Tupac o la estrella del J-Pop Hatsune Miku.

Y la lista es todavía más extensa. Blade Runner (1982, Ridley Scott), inspiró las carteleras digitales. En Terminator (1984, James Cameron), pudimos ver por primera vez los drones militares, armas que hoy en día son parte vital y fundamental de los ejércitos. De forma más reciente, en la serie Black Mirror, se muestran drones abeja que habían sido desarrollados para evitar la desaparición de la especie pero que terminan siendo hackeados para utilizarlos en ataques dirigidos. Regreso al futuro II (1989, Robert Zemeckis), nos hizo soñar con los Hoverboards. En Dick Tracy (1990, Warren Beatty) descubrimos el SmarthWatch. Desafío total (1990, Paul Verhoeveen), predijo los sistemas de escáneres de seguridad que actualmente se utilizan en los aeropuertos de todo el mundo y también los coches autónomos. El cortador de césped (1992, Brett Leonard) y El demoledor (1993, Marco Brambilla) se anticiparon al uso de la Realidad Virtual. En Planeta Rojo (2000, Antony Hoffman) nos sorprendimos con las pantallas flexibles, capaces de enrollarse y guardarse con facilidad. Minority Report (2002, Steven Spielberg), anticipó la publicidad personalizada y en tiempo real, que hoy ya se aplica de forma normal en muchas redes sociales.

Sin lugar a duda, el viaje en el que nos embarca las nuevas tecnologías es apasionante e impredecible, como la mejor obra de ciencia ficción; y la nave que nos transporta debe ser pilotada por personas que piensen diferente, que sepan mirar diferente, y que vean más allá. Equipos humanos de hemisferios izquierdos y hemisferios derechos, ciencia y ficción, coliderando las empresas y las organizaciones, pues, como afirmaba el gran precursor Julio Verne: “Todo lo que una persona puede imaginar, otras pueden hacerlo realidad”.

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