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Fuego y sector primario, por una nueva gestión del territorio

Fuego y sector primario, por 
una nueva gestión del territorio

Fuego y sector primario, por una nueva gestión del territorio

El gran incendio forestal del verano de 2019 en Gran Canaria tuvo efectos catastróficos para nuestros ecosistemas y nuestro paisaje, pero también movilizó y sensibilizó a la población como no había ocurrido nunca. Apelando a esta importante reacción ciudadana y tras una larga reflexión con los principales actores del sector primario de las medianías y cumbres de Gran Canaria, pedimos una nueva gestión del territorio participada por los Ayuntamientos que impida los grandes incendios forestales, donde coexistan los valores ambientales, la biodiversidad y el sector primario.

La situación actual del territorio en Gran Canaria lo hace muy vulnerable a los grandes incendios forestales, aquellos que una vez iniciados no son posibles de extinguir hasta que las condiciones meteorológicas cambien, y la actual gestión de las Administraciones con competencia en el territorio se ha centrado en la protección de los valores naturales, sin potenciar de forma paralela las actividades agropecuarias propias del sector primario, la agricultura de montaña, el pastoreo y ganadería, o la selvicultura.

Esta gestión ha generado un continuo de vegetación altamente inflamable, con terrenos de cultivo, pastizales y zonas boscosas abandonadas, que posibilitan que el fuego se propague a gran velocidad y con mucha intensidad, y, como solución a este grave problema de abandono rural, que trasciende al de los grandes incendios forestales, las Administraciones están modificando los parámetros de Gestión Territorial en aras de conseguir un paisaje seguro, variado y donde se preserven los valores naturales y culturales, que garanticen los llamados Servicios Ambientales del Territorio: producción de agua de calidad, protección de suelos contra la erosión, fijación de CO2 atmosférico y mejora del clima, paisaje para turistas y ciudadanos.

Están en marcha proyectos que en los próximos años potenciarán las ayudas que permitan recuperar el sector primario en medianías y cumbres como herramienta complementaria a la gestión y preservación de las zonas del territorio con mayor presencia de valores naturales de flora y fauna, que conforman nuestra rica biodiversidad. Dado que es imposible gestionar la totalidad del territorio para prevención de incendios, las actuaciones se centrarán en los lomos y ejes de cresta, fondos de barrancos, bordes de carreteras, entorno de las líneas eléctricas, zonas agrícolas estratégicas y entorno de los asentamientos rurales.

Desde la Rseapgc queremos facilitar un espacio de encuentro para favorecer las alianzas pertinentes que favorezcan la optimización de recursos -públicos y privados- para convertir la amenaza de un nuevo incendio en la isla, en una oportunidad de regenerar la biomasa insular, reactivando la economía tradicional de los municipios con la innovación que aporta la inteligencia colectiva al servicio del bien común.

Sabemos que el abandono de los cultivos es un riesgo añadido en la gestión agroforestal de los municipios afectados, por lo tanto, la agricultura necesita un apoyo institucional y privado que rentabilice su actividad como “fijadora” de suelo, población y sumidero de carbono. La formación continua de los agricultores aporta valor a su esfuerzo individual: recuperación de semillas autóctonas, uso de técnicas agrícolas sostenibles y aplicación de conceptos de Economía Circular a la gestión de la materia orgánica.

Los residuos orgánicos propios de la actividad agropecuaria y de la gestión forestal son recursos valorizables tanto desde un compostaje seguro (certificable) hasta una biodigestión anaerobia que recircule la materia orgánica como fertilizante y energía. No solo convertimos en residuos los recursos que no han cerrado su ciclo de vida, también perpetuamos un modelo de economía lineal donde la materia orgánica acaba en un vertedero siendo un problema añadido de contaminación con lixiviados y emisiones de metano.

No podemos olvidar la importancia de una gestión resiliente del agua residual, tenemos tecnología local disruptiva que consigue un efluente depurado de calidad que cumple las normas más estrictas de saneamiento y permite recuperar el agua con garantías (las analíticas lo demuestran). En Acusa Seca tienen una depuradora que funciona sin combustible, sin olores, sin ruidos, sin emisiones, sin lodos, integrada en el entorno para el beneficio de la comunidad, sin externalidades negativas, por eso es resiliente.

Es pertinente sopesar indicadores económicos, ambientales y sociales a la hora de elegir un modelo de gestión de recursos u otro. Con transparencia y rendición de cuentas se puede conciliar la gestión pública y privada: privatizar beneficios y socializar pérdidas no es sostenible, ni justo. La Agenda 2030 nos da la oportunidad de visibilizar la complejidad del Desarrollo Sostenible en diecisiete objetivos; los municipios de la isla tienen el apoyo de las administraciones insulares y autonómicas para implementar este reto emergente, donde se incentive el pensamiento sistémico a la hora de tomar decisiones en temas con tantas aristas.

El Cabildo de Gran Canaria ha abierto una línea de subvenciones para la roturación de terrenos agrícolas en desuso, con el fin de crear zonas de discontinuidad de la vegetación e intentar poner nuevamente en cultivo el mayor número de terrenos agrícolas. En 2020 la intervención se centró en los municipios de Moya, Valleseco y San Mateo, al concentrar estos municipios las zonas con mayor superficie de vegetación altamente inflamable. El presupuesto de la convocatoria fue de 200.000 euros. En 2021 se pretende ampliar esta línea de financiación a particulares, abarcando otros municipios sensibles a grandes incendios forestales.

El sector ganadero de la isla de Gran Canaria se ha visto seriamente afectado desde mediados del siglo XX a la actualidad. El desarrollo del sector turístico en la zona sur de la isla, las discrepancias con Medio Ambiente durante largos periodos de tiempo sobre el uso o paso de animales por cumbres y zonas protegidas, así como los diversos planes de uso del suelo de la isla, unidos a la normativa impuesta desde Europa sobre el diseño de las explotaciones ganaderas sin contemplar que el archipiélago canario es un territorio finito con sus peculiaridades propias, han contribuido al cierre de gran número de pequeñas ganaderías en la isla de Gran Canaria y al abandono y cierre de rutas de pastoreo, con la consecuente despoblación de zonas rurales de la isla de Gran Canaria.

Por suerte, en los últimos años ha habido un cambio radical, y, desde Medio Ambiente se está fomentando el pastoreo como para contribuir en la prevención de incendios forestales. Urgen estrategias para facilitar el desplazamiento de los animales desde explotaciones ganaderas hacia barrancos o fincas abandonadas, dado que la ubicación de la gran mayoría de ganaderías de Gran Canaria no está cercana a rutas de pastoreo, que conduzcan a zonas peligrosas para incendios a gestionar con ganado.

Desde la Rseap proponemos un plan estratégico en el cual se permita el traslado de animales hacia fincas abandonadas o fondos de barrancos en los que se pudiera pastorear y limpiar la maleza presente a las ganaderas y ganaderos de la isla de Gran Canaria de ganaderías intensivas que no se encuentren cercanas a zonas de pastoreo.

La mejor opción sería trasladar animales jóvenes durante su primer año -año y medio de vida, no sólo por tener mayor vigorosidad, sino porque es el único momento de su vida productiva en el que los animales no producen nada, y, suponen una fuerte inversión económica en alimentación para las ganaderas y los ganaderos.

Desde la RSEAP proponemos establecer medidas conjuntas entre Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería, contrastadas en todo momento con los Ayuntamientos, así como con el Cabildo de Gran Canaria. Creando sinergias entre todas estas partes, se podría contribuir al diseño de paisajes mosaico en la isla de Gran Canaria con mayor éxito.

Desde la Resap apoyamos la novedosa medida de fomento del pastoreo por parte del Cabildo de Gran Canaria implantando un pago a pastores por el servicio de limpieza y desbroce de pastizales. Los importes oscilan entre 80 y 100 € por hectárea pastoreada y posibilitará mejorar las rentas de los pastores, así como proteger gran parte del territorio cumbrero contra incendios forestales.

Hay asimismo intenciones de centrar la actividad selvícola de la Administración en los bosques públicos de repoblación en la sustitución de los pinos foráneos, muy vulnerables al fuego, y en la regulación de la densidad en los pinares canarios. Dado que el 80% del territorio es de titularidad privada, se implantará con cargo al Fondo Verde Forestal y con un presupuesto de 500.000 euros una línea de subvenciones para propietarios, para realizar labores de desbroce y repoblación, tanto con especies autóctonas, como con frutales forestales (castaño, nogal, almendro, etc.).

Para poder implantar una política transformadora, como la que se está poniendo en marcha, es fundamental la participación de los Ayuntamientos como vía de transmisión con la ciudadanía. La cercanía a los vecinos y la generación de confianza son fundamentales. Es imprescindible que desde los ayuntamientos se difundan las actuales líneas de financiación a profesionales del sector primario y a propietarios de terreno rústico. Ahora más que nunca es muy importante crear y afianzar el Sector Primario Rural, propiciando la creación de pequeñas empresas y cooperativas en el ámbito rural, para capitalizar la mayor parte de las ayudas y que éstas reviertan en la población local, evitando las contrataciones a grandes empresas de ámbito nacional o a empresas públicas, que no consiguen fijar población en el medio rural y por ende no contrarrestan el despoblamiento que sufren nuestras medianías y cumbres. Esto solo se conseguirá con la consolidación de medidas financieras que compensen y conserven los servicios ambientales, que se deberán ver incrementadas en próximos años, para conseguir un paisaje mosaico, donde coexistan los valores ambientales, la biodiversidad y el sector primario.

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