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Opinión

Olimpismo virtual

LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas abre todos los lunes un espacio de debate, en colaboración con eSport Talent Canarias, sobre la práctica de los deportes electrónicos (eSports) escritos por gamers, psicólogos, profesores, abogados, economistas, médicos y especialistas deportivos, en comunicación audiovisual y nuevas tecnologías, que ofrecerán un análisis exhaustivo y novedoso para conocer una actividad que no solo es deportiva sino que tiene importantes repercusiones educativas, económicas, jurídicas, culturales y sociales. 

A tenor de las últimas noticas sobre el futuro del Olimpismo y la implantación de los virtual sports, esports o gaming se ha abierto un panorama propio de este siglo integrador, digital y sostenible. La pandemia ha acelerado los procesos vitales de la convivencia humana, desde las nuevas formas de trabajar (teletrabajo) a la redefinición de la movilidad, la diversión, la práctica de ejercicio, el deporte o, simplemente, el juego.

La práctica del ejercicio físico y del deporte, en concreto, mejora la salud de los ciudadanos. Pero en esta cultura posmoderna las personas buscan diferentes y nuevas maneras de favorecer unos hábitos saludables: la propia inteligencia humana también se desarrolla de la mano de los avances tecnológicos. Los llamados juegos activos digitales, los exergames (exercise games), los videojuegos de simulación o de bailes nos llevarán a otra dimensión desde estos momentos de pandemia. El ser humano como ser lúdico conectará la pasión de jugar con su entorno digital.

Todos debemos ser protagonistas en el cambio que ahora se produce, y no los PAGADORES del cambio. Antes de esta transformación digital problemas como el del alcohol y el tabaco han generado nuevas enfermedades entre los jóvenes, como la borrachorexia (beber para divertirse sin tener en cuenta la salud), sin olvidar otros como la vigorexia o la anorexia, donde lo importante no es sentirse bien sino estéticamente delgado y ejemplar. Ahora tenemos que generar una nueva cultura digital para la mejora de la salud y el bienestar digital.

Necesitaríamos expertos en actividad física y deporte en este nuevo espacio digital, los digital health trainers. Definir y orientar sobre el buen uso de la realidad virtual, la realidad aumentada o la inteligencia artificial resultará crucial: marcará un nuevo rumbo. Una tecnología digital que empoderará nuestra vida diaria, nuestros patrones de pensamiento. Y que sin duda provocará la proliferación de nuevas alternativas deportivas. El proceso transhumano, los exo-esqueletos, las nano-tecnologías y las modificaciones genéticas abrirán incluso un nuevo debate ante el inimaginable concepto del atleta cyborg o el atleta aumentado.

Si el deporte es un lugar de socialización pues, evidentemente, se adaptará a una sociedad híbrida. La que conformaran dualidades como el trabajo y el teletrabajo, el comercio y el ecommerce, la salud y la nueva ehealth… Y el deporte y lo esports. En la actualidad, deportes como el ciclismo (en la plataforma Zwift) o el automovilismo (Simracing) ya organizan sus competiciones internacionales de manera virtual. El fútbol y el baloncesto se han trasladado en el ámbito de la competición de alto nivel al escenario de los esports: y han reforzado su condición de verdadero acontecimiento digital global en plena pandemia de la COVID-19.

Como bien dijo el creador de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, “el movimiento olímpico no es propiedad de una raza o una época”. En riguroso respeto a este espíritu fundacional, esto es lo que ha decidido el Comité Olímpico Internacional en la última sesión de su ejecutiva, en el pasado mes de marzo, publicando su agenda 2020+5. Las tendencias claves incluirán temas como la solidaridad, la digitalización y la sostenibilidad para un mundo post-coronavirus.

Así, el COI dio a conocer su hoja de ruta para los próximos cinco años, formalizando un lenguaje natural de convivencia con la cultura gaming. Entre un total de quince recomendaciones formuladas, dos son de especial interés en lo que aquí nos ocupa. Por una parte, se tiene ya como objetivo “fomentar el desarrollo de los deportes virtuales e involucrar más a las comunidades de videojuegos”. Y, por otra, también se establece como meta “conectar con nuevas audiencias más allá de la comunidad olímpica”. El Olimpismo quiere evolucionar en una cultura global cada vez más digital y en constante cambio. Puede ser, en efecto, un medio para promover el Movimiento Olímpico, sus valores, la participación deportiva y el desarrollo de relaciones directas con los jóvenes.

Desde mi visión, creo que en un futuro muy cercano esto se enfocará de entrada en los llamados, de forma redundante, esports deportivos, ante la proliferación de competiciones impulsadas desde determinadas federaciones. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, expuso que “si el COI quiere llegar a los jóvenes, tiene que interactuar directamente con los jugadores de los deportes virtuales para alentar su participación en la actividad física y promover los valores olímpicos”. Lo dice el fútbol, nada menos. El fútbol, que en último año ha generado más con el videojuego que son sus estadios sin público.

Durante esta pandemia el número de jugadores (gamers) ha crecido un 30% y la práctica de los esports, un 75%. El francés Jean Christophe Rolland, presidente de la Federación Internacional de Remo y ponente de esta tema en el COI, destacó la imparable digitalización de los deportes actuales como un fenómeno que abordar a la hora de ampliar la comunidad olímpica. Se deja muy claro, en todo caso, que este mundo del Gaming deberá respetar los valores olímpicos para su efectiva integración.

La historia tiene un gran valor: a menudo nos ayuda a entender la realidad. Personalmente, me quedo con la firma en 2018 de un acuerdo entre el Comité Olímpico Español (COE) y el Gobierno Canario para promover ese camino integrador con los esports. Alejandro Blanco, presidente del COE, manifestó entonces que el movimiento olímpico se estaba adelantado con los esports, porque se ha dado cuenta de que hay millones de personas de diferentes edades que los practican. “A nosotros no nos interesa saber quién es el campeón, sino recoger ese movimiento mundial digital que existe en la sociedad, y al cual el movimiento olímpico no puede ser ajeno”, afirmó con indudable visión de futuro.

El entonces presidente de Canarias, Fernando Clavijo, comentó que “o guiamos a los jóvenes en ese nuevo mundo y los formamos en esos valores que representan el deporte y la educación, o al final los dejaremos solos y las consecuencias no serán las deseadas”.

El acuerdo aquél ya avanzaba esto que en el 2021 parece una gran novedad.

Hoy no nos queda otra que crear redes y puentes entre el deporte actual y la escena digital, y atender menos a ese concepto desfasado de jerarquía deportiva institucional que, por otra parte, se ha alejado definitivamente de la realidad. Como bien señala el ingeniero canario José Cabrera, experto en innovación y liderazgo empresarial, “la redarquía (colaboración) debe estar por encima de la jerarquía (imposición)”.

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