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Manolo Ojeda

Cartas a Gregorio

Manolo Ojeda

De pactos electorales y matrimonios de conveniencia

Querido amigo, cuando a veces pienso en las interminables discusiones a las que nos someten los partidos políticos, me pregunto si es posible que, una vez pasadas las elecciones, fueran todos capaces de ponerse a trabajar juntos por el interés de la comunidad. Pero, al parecer, están más ocupados en defender sus propios intereses que el de los demás ciudadanos.

En las últimas elecciones generales, el PSOE obtuvo más votos que ningún otro partido, pero insuficientes para formar gobierno, de modo que, a la vista de tal imposibilidad, decidió recabar el apoyo de Unidas Podemos que junto al de formaciones soberanistas y regionalistas construyeron un complejo acuerdo de gobernabilidad en coalición.

De esa forma, España se sumaba a otros países de su entorno donde ya gobiernan dos o más partidos en coalición que incluso pueden ser de ideología opuesta.

PSOE y Unidas Podemos estuvieron en desacuerdo durante mucho tiempo, e incluso Pedro Sánchez llegó a decir que no podría dormir tranquilo teniendo a Pablo Iglesias en un posible gobierno y que tampoco pactaría con soberanistas catalanes o vascos para gobernar, pero, después de intentarlo con todos, acabó pactando con la izquierda.

Ese pacto le está costando la crítica y la denuncia contundente del PP y las demás formaciones de la derecha, pero también podría haber sido lo contrario, y que socialistas y conservadores hubieran pactado como han hecho en algunos gobiernos regionales.

Lo que quiero decir, Gregorio, es que, si el PP no quería que el PSOE gobernara con independentistas y comunistas, podría haberse ofrecido para gobernar con Pedro Sánchez…, aunque los socialistas se vieran obligados a desenterrar a Franco para volver a llevarlo al Valle de los caídos, o enterrar para siempre la Ley de Memoria Histórica como quiere el PP.

O sea, que no es que Sánchez quiera gobernar con los separatistas, es que para poder gobernar no le queda otra opción.

Por otra parte, sería también la ocasión de darle un bofetón a la prepotencia del gobierno catalán, que vería frustrado de nuevo su proyecto independentista. Y es que, para eso, no es el PSOE el que depende del apoyo catalán sino lo contrario. La responsabilidad la tienen los conservadores, que han obligado al partido más votado a recabar cualquier apoyo para formar gobierno.

Está claro que, después de este primer gobierno de coalición, las mayorías absolutas van a ser difíciles de reeditar, así que, para bien de todos, tendremos que aceptar estos matrimonios de conveniencia, pero hay que evitar de cualquier forma estar todo el año en campaña electoral, y no solo por el dinero que nos cuesta, sino, también, porque agota la paciencia y la credibilidad en la gestión política de los ciudadanos.

Al fin y al cabo, los gobiernos duran a lo sumo cuatro años, y los partidos tienen que empezar a entender que una oposición responsable abre las puertas al gobierno siguiente.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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