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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Bajo el volcán: sufrimiento

Si hay una expresión superlativa de la potencia destructora de un volcán es Timanfaya, en Lanzarote, una sensación que crece a medida que la guagua llena de turistas se sumerge entre la estrecha carretera de coladas perificadas. La fuerza bruta que allí se conjugó fue también el símbolo de orfandad de un pueblo, que desde la lejanía y la soledad tuvo que resucitar tras miles de días sometido al asedio de la lava. La Palma, en el siglo XXI, surge marcada por el contraste con ese pasado terrible: vivimos con Cumbre Vieja el nacimiento de un volcán en plena era de la alta tecnología, lo vemos en directo, casi en el momento exacto en que empieza a expulsar sus materiales. Teneguía, en blanco y negro, no fue así, las imágenes tardaban en llegar. Ahora vemos a una periodista que ofrece la crónica mientras su cara se descompone de terror al sentir bajo sus pies un fuerte temblor. Algo de espectáculo también hubo en El Hierro, ante el fenómeno del volcán que surgió de las entrañas del mar. La capacidad de poder calcular casi todo nos permite monitorizar hasta el mínimo detalle, pero la naturaleza siempre pide su margen. No a la misma altura de Pompeya, pero si reclamando la libertad para elegir el camino más conveniente para llegar al mar. Arrasará casas y cultivos mimados con el sacrificio del hombre insular, y volveremos a darnos cuenta una vez más de que no todo es previsible. Somos insulares, habitantes de unos terruños atlánticos surgidos de los misterios geológicos, los mismos que siguen habitando bajo nuestros pies dispuestos a darnos un sobresalto. La guagua sigue por la carretera cimbreante de Timanfaya, a punto de rozar enormes puntas amenazantes capaces de rasgar un trozo de carne. La mayoría de los turistas no saben el sufrimiento que hay detrás de tantas malformaciones rocosas, habitantes perdidos en el Atlántico, sin nada que llevarse a la boca tras la hecatombe. La Palma, la isla bonita, está sometida a los códigos internos que fluyen de la tierra. Una pesadilla pese a ser la gran noticia nacional e internacional.

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