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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Cartas al director

Aborto, PSOE y demás abortos

El PSOE nació bien. Al principio eran pobres, las pasaron canutas, sus primeros concejales fueron gente heroica, sus militantes ejemplares. No digamos el fundador de las Juventudes socialistas que desconocen todos los psoístas a quienes he preguntado, sí, lo desconocen; evidentemente no le han leído.

¿Psoísta será algún día sinónimo de traidor? Es posible. La lengua evoluciona. Por ejemplo el diccionario de la Academia incluye «hipócrita, disimulado» las acepciones de «jesuita», que no estaban al principio; es la tercera acepción, la cuarta es un pastel. Habrá pocos ejemplos de traición ¡a sus propios principios! como el de este partido. Quizá no haya otra realidad en España en que la etiqueta (el nombre) valga más que la realidad (sus hechos).

¿Estaba la promoción del aborto en el programa utópico del primer PSOE?, ¿lo estaba en su programa electoral primero?, ¿lo estaba en el más reciente? Creo que no. Espero a los historiadores, a esos historiadores que callan que el Gobierno del PSOE, durante la II República (sí, esa) se negó a la Ley del aborto de la anarquista ministra de Sanidad Federica Montseny. Aunque uno no admire a Federica hay que notar su limpia y justa intención: evitar la muerte de mujeres en abortos clandestinos; en eso tenía razón, eso no debe pasar. Pero eso es una cosa y levantar la bandera de tal derecho es otra, casi la contraria.

Pues bien, el gobierno socialista de la Segunda República, con Largo Caballero como presidente y el médico Juan Negrín en el Gabinete, se negó a una ley de aborto. ¿Atrasados?, ¿cabezones? Lo mismo es que eran socialistas. Esperamos a los historiadores tan sospechosamente silenciosos.

No estamos contra esta Ley porque estemos por principio contra este Gobierno. Aplaudimos la subida del salario mínimo realizada por el Gobierno gracias a la presión de Unidas Podemos. Esperamos que nos digan cómo van a resolver que tal subida se queda en agua de borrajas tras la subida de la inflación, que perjudica al mundo del trabajo.

Nuestra opinión es que el gobierno prefiere legislar aborto a corregir los efectos de la inflación sobre el salario mínimo. El gobierno prefiere aborto a que se hable de una reforma laboral fallida (https://encuentroysolidaridad.net/el-primero-de-mayo-de-2022-y-la-reforma-fallida) que realmente incumple la promesa electoral de «derogar la reforma laboral». Promesa incumplida.

Una verdadera reforma laboral sí que bajaría la cantidad de abortos que tienen causas laborales. Hay quien calcula el 80%. Recuerdo haberlo oído en reuniones de familias: «A mí el jefe me dijo si creía que era el mejor momento para quedarme embarazada». Ahora se estudia y conoce bien que las madres (y padres, por cierto) que abortan con frecuencia tienen duelo. Si tienen duelo es que normalmente no se hace por gusto. ¿Cómo va a ser un derecho? Hoy por hoy se plantea incluso el duelo de quien tiene embriones congelados a raíz de una fecundación in vitro.

Los contrarios al aborto no pedimos cárcel, pedimos: salario digno, vivienda asequible, combatir el negocio del aborto. Hasta en televisión ha salido ya el maltrato en las clínicas a las mujeres que abortan. No entiendo que de hacerse abortos se hagan en esas condiciones, si se hacen su lugar es la sanidad pública, pero algo de extraño, de antisanitario, tiene el aborto, cuando se recluye en esos antros en que las madres son sometidas a un nuevo sufrimiento.

Estaría bien que el PSOE fuera socialista y no burgués, que el PP fuera popular y no clasista, que Unidas Podemos fuera Unidad y no una jungla, que VOX diera voz a millones de españoles y no a las iras patrióticas heridas. Que los curas fueran servidores y no magos fetichistas, que los actores representaran la tragedia y no esbirros del dinero, que los sanitarios curaran y no estuvieran a su negocio, que los enseñantes enseñaran y no estuvieran esperando las vacaciones, que los sindicatos fueran trabajadores y no burócratas. ¿Es posible que la revolución hoy sea Ser lo que somos? Es posible. Seamos lo que somos.

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