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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Juntitos

Sin duda recordarán ustedes todas las gentiles salvaguardas con que los partidos políticos afinan cuando se trata de evaluar la dimisión de un cargo público denunciado o querellado en los tribunales. En el caso de las reglas del PSOE, por ejemplo, el cargo público debe dimitir en el momento en que se le abra procesamiento: ni al declarársele investigado ni en el instante de comunicarse la sentencia. Los psocialistas, en general, son bastante puntillosos en esta cuestión, con ciertos casos y matices vergonzantes. Lo realmente extraño, sin embargo, es que estas normas no las exigen jamás a sus socios políticos. Cuando se trata de aliados les dan absolutamente lo mismo sus estilos judiciales o sus hemorroides morales. Uno de los ejemplos más obvios es el del Puerto del Rosario, donde el alcalde del PSOE, Juan Jiménez, se sostiene en la poltrona gracias al apoyo de un sujeto llamado Yose Herrera Martell, condenado por acoso sexual a una asesora (y número dos de la lista que encabezaba) según sentencia judicial. Una sentencia que, por supuesto, es recurrible y que incluso según algunos ya ha sido recurrida en la Audiencia Provincial, pero una sentencia condenatoria clara y terminante, aunque al señor Jiménez se la traiga al pairo, y con él, a todos los militantes del PSOE de Fuerteventura. Qué cosas. ¿Qué pensará Nira Fierro cuando se entere de esto? Probablemente lo mismo que Noemí Santana, porque Podemos es la otra fuerza que apoya al alcalde de Puerto del Rosario, codo a codo con Herrera Martell, disidente de una Agrupación de Electores.

Así que ahí están en amor y compaña las fuerzas de la izquierda (ah, y una edil de Ciudadanos que pasaba por ahí, un caso de tereberasteguizacion) gobernando con un condenado por una juez por acosar sexualmente a una trabajadora y compañera de partido. Y sin ningún problema. A don Juan Jiménez, al menos que el concejal cariñoso le avise a él, nada le preocupa, y aún en esa hipótesis cabe recordar que todo es políticamente comprensible, negociable, consensuable, y que la prosperidad del municipio bien merece sacrificios.

Desgraciadamente no puedo evaluar ahora el impacto en la desaforada modernización de la ciudad y en el bienestar ciudadano que ha supuesto el gobierno municipal presidido por el señor Jiménez. Sin duda vale la pena esta sórdida y mezquina entrante en beneficio del cuerpo y alma de los vecinos. Porque imaginen ustedes, no sé, que volviera a gobernar Asamblea Majorera. Un espanto. Un acoso. Gracias a Jiménez y al psocialismo majorero la izquierda puede seguir nadando y guardando la ropa, ser feminista y gobernar con un condenado por acoso, pensar en todos los vecinos sin dejar de pensar, prioritariamente, en sí mismos.

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