Opinión | Reseteando

Una Escuela de Arte al borde de la Autovía

Una de las nuevas aulas de 0 a 3 años abiertas por la Consejería de Educación. | | MARÍA PISACA

Una de las nuevas aulas de 0 a 3 años abiertas por la Consejería de Educación. | | MARÍA PISACA / Patricia Ginovés

Los planificadores suelen cometer estupideces con datos: una ciudad puede tener algunas o muchas pese a todos los informes que se piden, los peritajes que se practican y el pastón que se va en solicitar opiniones cualificadas que luego duermen en hoteles de 5 estrellas. Me imagino que así habrá ocurrido con la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASD) de Gran Canaria, donde el planificador se ha vengado de la sensibilidad de los jóvenes que han querido dedicarse a la creación. Y lo ha hecho con un edificio a pocos metros de la Autovía Marítima, a la altura de San Cristóbal, donde al sacar la cabeza por una de las ventanas puedes sentir en el rostro la ráfaga de aire del coche o la guagua en dirección sur. Es de una incompatibilidad absoluta la convivencia entre la contaminación acústica y la inspiración artística, pero al técnico que señaló el solar, muy residual, todo hay que decirlo, le dio igual. Total, este municipio es uno de los más ruidosos del estado español, por lo que los artistas del futuro no van a ser menos a la hora de disfrutar de los decibelios no recomendados. En tono justificativo, los planificadores dirán que no son los únicos que padecen la situación, aunque en verdad son los que más pegados están a la vía. ¿Sirve para algo explicarles que son jóvenes que se forman para ser artistas? Y que esas aulas tratan de forjar espíritus innovadores en la moda, en los espacios arquitectónicos, en la escultura, las artes plásticas... Y que todo ello no casa con el zumbido permanente de los neumáticos al rozar el asfalto. La EASD nació como una reivindicación por la carencia de una Facultad de Bellas Artes. Hubo que lucharla ante la Consejería de Educación. Un deseo que no impidió que el edificio se levantase en un lugar, que, con el tiempo, se ha visto que no es el ideal para el propósito. Estos días, alumnos y profesores tratan de gestionar las goteras del inmueble, aparte de buscar una solución para insonorizarlo. Hasta ahora siempre había creído que las escuelas de arte necesitaban de un sitio mágico. Pero aquí es todo lo contrario.