Opinión | Memorias de agosto

Después de tantos años

Rama de Agaete 2023

Rama de Agaete 2023

El azar quiso que se reencontraran el cuatro de agosto mientras hacían cola para embarcar en el ferry que une por mar a Agaete con Santa Cruz de Tenerife, el mismo día en que se conocieron cuarenta y tantos años atrás durante una fiesta de La Rama cuando eran jóvenes, rebeldes y universitarios. Él, entonces militante comunista, es hoy un empresario de éxito, promotor de centros comerciales, complejos turísticos y todo lo que huela a negocio fácil. Está felizmente casado y tiene dos hijos, uno trabaja en una empresa financiera en Londres y el otro es traductor en Bruselas. Se le relacionó con casos de corrupción, pero nunca llegó a ser investigado. Ella, lectora compulsiva, tuvo que dejar la carrera de Filosofía por la precaria economía familiar y ahora trabaja en una biblioteca pública donde aconseja a los estudiantes de bachillerato los libros de Galdós, Machado o Rulfo. Está divorciada, vive en un piso humilde, tiene un hijo con un trabajo precario y sigue comprometida con los movimientos sociales con la misma ilusión que en su juventud. Su ética sigue intacta. Él llegó en una impecable berlina de alta gama y ella en un utilitario de segunda mano. Cuando se reconocieron hicieron memoria del tiempo pasado. Recordaron las reuniones clandestinas, la madrugada en que fueron a realizar pintadas («Amnistía y libertad») y acabaron haciendo el amor en el asiento trasero de un destartalado Citroen Dyane 6; comentaron entre risas el viaje que realizaron a la Cuba de Fidel como turistas revolucionarios y las incertidumbres que vivieron el día que murió el Caudillo. Después de la transición cada cual cogió su camino y no volvieron a encontrarse hasta ese cuatro de agosto. De pronto, guardaron un silencio sepulcral en medio del ajetreo de los vehículos porque ya no tenían nada que decirse y porque se dieron cuenta de la larga distancia que los separaba. Ella volvió a su utilitario, él a su berlina y se dirigieron a las entrañas del ferry que les llevaría a Tenerife. Durante la travesía no volvieron o no quisieron encontrarse. Cuando se acabe el mes de agosto volverán a la rutina diaria: él con la mente puesta en el siguiente pelotazo y ella recomendando a los estudiantes La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell.