Opinión | Reseteando

Dos ministras, los parados y el agujero negro

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Las ministras de Sumar Yolanda Díaz y la socialista Nadia Calviño estrenan legislatura con una fricción: ¿son los beneficiarios del paro unos parásitos que se acomodan a recibir todos los meses el dinero de las arcas estatales, y se niegan a abandonar voluntariamente dicha zona de confort para intentar buscar un empleo? Creo que a estas alturas del cotarro, con casi 3 millones de parados, punto arriba punto abajo, el ejecutivo de Sánchez (y sus inspectores) debería tener una fotografía lo más exacta posible sobre quiénes cobran el subsidio en la España del desempleo crónico. Ir puerta por puerta es la única manera de averiguar si existe una bolsa de fraude y una chorizada descomunal. O ocurre que la inutilidad de la burocracia sólo está para contabilizar, y no para conseguir de los parados el mejor perfil formativo para encontrar un puesto digno. Hasta tanto no se obtenga un diagnóstico claro, tendremos que oír a bocazas del pésimo tejido empresarial afirmar que no encuentran albañiles, yesistas, mecánicos frigoristas o camareros. Quizás la realidad es que tienen unos horarios de trabajo explosivos, que les importa un rábano la formación profesional de sus plantillas, y que utilizan malas mañas con los pagos a la Seguridad Social y con las horas extras. Claro que hay individuos en paro que se resisten a entrar en el mercado laboral, y que utilizan todo tipo de estratagemas para seguir estabulados en los claroscuros de la economía sumergida. Y hay que sacarlos a la luz del día. Pero la picaresca, la caradura o el parasitismo no es el único problema. La reforma que prepara el Gobierno debe ser una oportunidad para ir más allá: hay parados trufados de irregularidades, de la misma forma que abundan empresarios chupasangres interesados en que el acceso a un punto de trabajo digno se quede en la anécdota de un enfrentamiento entre dos ministras. No, hablamos de futuro, juventud frustrada, vejez precaria, FP sin dirección, ausencia de proyecto personal... Un fracaso absoluto. Urge conocer dónde se encuentra el verdadero agujero negro.