Opinión | Reseteando

Fumar la pipa de la paz

El Gobierno y la Junta firman un acuerdo por Doñana.

El Gobierno y la Junta firman un acuerdo por Doñana. / EP

Ribera y Moreno se fueron a los humedales del Doñana y se sacaron fotos como la excepción nacional, que no la escopeta nacional. La ministro y el presidente de la Junta de Andalucía fumaron la pipa de la paz para salvar el espacio natural, sometido a extracciones clandestinas de agua para secar sus cimientos. La imagen de los dos políticos turnándose con los prismáticos para observar los pelícanos, el ave del altruismo, cayó en Madrid como un doloroso buche de aceite de ricino. Los buitres aletearon sus alas en busca de carroña fresca, que podría ser Moreno y su perfume pacificador bajo las balas de la amnistía y la discordia perruna del Poder Judicial. La foto era puro deseo ecológico, pero por sendos caminos: evitar que aristócratas y toreros metidos a empresarios agrícolas depredadores acaben con el parque succionando con sus pajillas insaciables. Y segundo, porque el aire que salía de la imágenes era fresco, positivo y constructivo, lo que muchos españoles desean para este país al que la crispación (ahora hiperventilación) lleva a absurdos como contratar como mediador con el independentismo catalán a un experto salvadoreño. No porque sea un latinoamericano que dañe el orgullo hispano, como da a entender Feijóo, sino porque pone en evidencia el bajo nivel de diálogo de los políticos españoles. Moreno y su disposición a negociar constituye un magisterio único para los chacales de su partido, aunque también la demostración para los socialistas que creen que los populares han roto todos los puentes y que se han entregado a conquistar esa ultraderecha a la que da de comer Vox. Personalmente, he visto ese encuentro en el Doñana como algo distinto, un paréntesis dentro de una espiral peligrosa. ¿Una puesta en escena bien meditada por los comunicadores? Da igual. Se ha conseguido un acuerdo para frenar una catástrofe contra una reserva maravillosa del orden natural. Ahora, no sabemos si de forma subrepticia informaban también de la falta de riego en la necesaria empatía, agónica y de culo por el frentismo y el ardor patrio.