Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista | Fernando García de Cortázar

"En cien años nadie negó la existencia de España, excepto ahora"

"He tocado todos los temas en mis libros, pero me faltaba contar a los españoles lo bello que es su país" señaló el historiador

"En cien años nadie negó la existencia de España, excepto ahora"

"En cien años nadie negó la existencia de España, excepto ahora"

Usted ha escrito numerosos libros sobre España, ¿cuál es la particularidad de este trabajo con respecto a los anteriores?

En mi obra he tocado casi todos los palos, pero me faltaba mostrar a los españoles lo hermoso que es nuestro país. Viaje al corazón de España es un libro vivido, un canto de amor a España y una invitación a descubrirla o redescubrirla sentimentalmente. La vida, la nación en permanente génesis, el sabor y el arte, están en sus páginas. No sólo hay geografía. Está el paisaje con la historia. Y es un equilibrio entre cambio y permanencia.

Afirma usted en el libro que las verdades del corazón nunca son objetivas y añade que en la escritura de este ensayo nunca ha pretendido ser objetivo.

Admiración y pasión: he ahí el estilo de Viaje al corazón de España. Pueden hacerse, claro está, otros viajes por nuestros caminos, pueblos y ciudades. Pero como dijera Pessoa, "la vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos". Cada uno, en fin, lleva la soledad de sus sueños. Y este libro es también el reflejo de mi vida, un viaje a mi España, la que Cervantes y Galdós, Tomás Luis de Vitoria y Falla, Velázquez y Goya, y tantos otros representantes de nuestra cultura universal me dieron a conocer.

En sus viajes por el país, ¿le han asombrado más las obras de la naturaleza o las del hombre?

Ambas son impresionantes. Y esa es, precisamente, la riqueza de España. Porque si la naturaleza es honda y sorprendente, ancha y múltiple, difícil de resumir -piense, por ejemplo, en el Parque Natural de Timanfaya o en las Lagunas de Ruidera, por citar dos maravillas- no lo es menos el paso de la historia, que no ha hecho más que acumular testimonios de pueblos y culturas. La mezcla de estilos arquitectónicos, producto de esa riqueza histórica, dan a nuestro país un aire único en el mundo. Roma y sus impresionantes obras de ingeniería o sus monumentales edificios públicos; las seductoras huellas visigóticas; la rudeza delicada del románico; la belleza del gótico; la armonía en piedra dorada del Renacimiento; la estructuración intelectual de una arquitectura lógica y ascética que tiene su origen en la gran piedra lírica de El Escorial, una obra perfecta menospreciada injustamente en función de maniqueas concepciones políticas; la gracia exquisita del Barroco; la razón confiada, satisfecha de sí misma, del Neoclásico; las arquitecturas modernas del siglo XX. Y al lado de todo ello, las aportaciones exóticas del arte árabe y del mudéjar, de una elegancia ornamental prodigiosa.

¿Qué lugar de Canarias lleva más presente en su vida?

La casa de Pérez Galdós, donde nació y vivió el escritor hasta su marcha a Madrid. Es un edificio muy estilo decimonónico que siempre que lo visito me devuelve a la adolescencia, cuando abrí uno de los libros paternos y me sumergí en las inolvidables aventuras de Gabriel, Inés, Amaranta, Soledad, Salvador? y tantos y tantos personajes creados para siempre por el genio poderoso de don Benito.

¿Comparte esa cita popular en las Islas que sostiene que los dos grandes errores de Canarias fueron no dejar entrar a Francis Drake y dejar salir a Franco?

Respecto a Franco, el gran error fue destinarlo a las islas, porque aquí conspiró a sus anchas hasta encontrar la ocasión de alzarse contra la República, aprovechándose de su retiro y de su prestigio en las guarniciones del Protectorado de Marruecos. En cuanto a Drake no veo error por ningún lado.

¿Cree factible la independencia de Cataluña en un corto o largo plazo de tiempo?

No soy profeta, pero me parece que es algo muy poco probable. De lo que no hay duda es de que el pulso secesionista ha convertido Cataluña en un lugar deprimido, políticamente desahuciado. ¿Se dan cuenta los independentistas y sus compañeros de viaje de todo lo que puede perderse? ¿Qué persiguen realmente? ¿Será, después de todo, que, como dice un personaje de Faulkner, cuando se tiene una buena dosis de odio, no hace falta la esperanza?

¿Cree que, al final, aprendemos alguna lección de la historia o más bien somos propensos a caer en los mismos errores?

Yo creo que aprendemos más bien poco. Pero lo peor, y esto es lo más preocupante, es que olvidamos muy pronto que el desarrollo, el progreso o la cultura son cosas frágiles, logros que pueden perderse o destruirse con facilidad. No hay nada más repetido a lo largo de los siglos que el lamento pronunciado por Próspero en La Tempestad, penúltima obra de Shakespeare: "No he acertado a ver la vil conspiración del bruto Calibán contra la vida".

El pasado mes de abril publicó España, entre la rabia y la idea . ¿Que aproximación a la Historia hacía desde esa obra?

En el libro recogía cien años de historia intelectual de España, en la que se confirma cómo los españoles de todo tipo, derechas e izquierdas, poetas y dramaturgos, sindicalistas y curas, tuvieron siempre una idea de España. Era distinta, sí, pero nadie negó la existencia de España. Es hoy cuando por vez primera se la niegan.

¿Qué es lo que más le duele de la España actual?

Me duele el estado de la Educación, y la pérdida progresiva de curiosidad intelectual. Me parece que España se está convirtiendo en un erial cultural con mucha más rapidez que otros países europeos. Y gran parte de la culpa está en los planes de estudio, que han arrinconado la Literatura entre los trastos inútiles para la vida actual, y convertido la Historia en un anaquel de relatos provinciales.

¿En qué zonas se España se encontraría más feliz?

En primer lugar el Bilbao de mis recuerdos, que ya no existe, la ciudad de la infancia, de la que puedo decir, con Unamuno, que es el hogar de mi alma. Después Salamanca, la ciudad renacentista por excelencia, memoria viva del Siglo de Oro. Y por último, Madrid, mi tercer hogar, un calidoscopio, un mosaico, de España, la capital del dolor y de la gloria, el punto donde se cruzan todos los caminos de la nación, donde se disuelven las crispadas y artificiales identidades milenarias.

Compartir el artículo

stats