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Entrevista | Jesús León Lima

"Tras la euforia de lograr la Universidad, la sociedad se ha ido alejando de ella"

"Hay que revisar el plantel de títulos de la ULPGC, y alcanzar en el rendimiento académico una mayor eficiencia?, señala el presidente del Consejo Social

Jesús León Lima, nuevo presidente del Consejo Social de la ULPGC.

Jesús León Lima, nuevo presidente del Consejo Social de la ULPGC. LP/DLP

¿Cómo asume el cargo al frente del Consejo Social?

Con ilusión. Yo soy un enamorado de mi trabajo que es la enseñanza. En su día, cuando me ofrecieron la Dirección General de Promoción Educativa dije, ¿por qué no?, todo lo que pueda aportar de mi experiencia como docente y en convencer de lo bueno que es nuestra enseñanza pública en cualquiera de sus ámbito, yo encantado. Lo mismo pensé cuando la consejera me llamó para ofrecerme el cargo de presidente del Consejo Social. Voy a seguir con el esfuerzo, ilusión y dedicación de siempre, desde la confianza que depositó primero Lothar Siemens conmigo durante diez años excelentes donde éramos uno, y también con Ángel Tristán. Por tanto no llego nuevo a esto y sigo defendiendo y defenderé siempre a nuestra Universidad.

¿Cuáles son los principales retos que se ha marcado en esta nueva etapa?

Hay algo que no podemos eludir y es que nosotros tenemos que cumplir con las competencias que la Ley sobre Consejos Sociales nos dice, fundamentalmente en tres ejes. El primero, sobre la programación y promoción de la eficiencia, estamos empeñados en que los títulos que la Universidad de Las Palmas imparte tienen que ir adecuándose a las necesidades sociales, por tanto hay que revisar el plantel de títulos, y lograr una mayor eficiencia en el rendimiento académico de los estudiantes. También vamos a seguir trabajando en la supervisión de la actividad económica, el servicio de control interno es un elemento fundamental que depende del Consejo Social, aunque es independiente, y tenemos que seguir dotándolo de medios, porque es la garantía de que los fondos públicos se inviertan dentro de la legalidad. Y la tercera es la interacción con la sociedad, donde queda mucho por hacer, porque después de aquella euforia de lograr la universidad, la sociedad se ha ido alejando de ella. Ambos conjuntos, universidad y sociedad, se han ido alejando y la intersección es cada vez más pequeña, tenemos que unirlos otra vez.

¿A qué cree que obedece ese distanciamiento?

En parte porque en la universidad nos metemos en nuestro mundo y pensamos que es el único que existe. Y en parte porque creo que la sociedad todavía no es consciente de lo importantísimo que es la universidad para diseñar el futuro de nuestra comunidad. Estamos formando a los que van a estar dirigiendo esta sociedad en cualquier ámbito en el futuro, y por tanto la sociedad no puede permanecer al margen. Por tanto uno de mis retos es un verdadero reconocimiento social de la Universidad, que no sólo digamos que es una universidad social porque nació de la movilización social, sino que veamos en ella y que seamos exigentes con ella también.

Los consejos sociales también asumieron el compromiso de captar financiación para la universidad. ¿Algún proyecto en este sentido?

Cuando decimos captar es poner en relación al mundo empresarial con la Universidad. Cuando contactamos con una empresa que tiene una necesidad, también le abrimos las puertas para que la Universidad pueda darle respuesta, y eso lo hemos conseguido. Lo que nos cuesta es que, el mundo interno (la universidad) exprese y venda todo lo que puede hacer; y el mundo externo se acerque más a ver que puede ofrecernos. La Universidad tiene una característica muy importante, es capaz de formar equipos multidisciplinares que puedan dar respuestas a una necesidad empresarial, institucional o social. Pero eso aún cuesta. También creo que la universidad tiene que implicarse más ante los acontecimientos que pasan a nuestro alrededor y dar su opinión científica, y eso falta. Tenemos profesionales excelentes, reconocidos internacionalmente, grupos de investigación punteros a nivel mundial en sus áreas de conocimiento, y en cambio nos cuesta que la sociedad reconozca ese valor. En esto voy a ayudar todo lo que pueda.

En los últimos años se ha puesto el foco en elevar la transparencia en la ULPGC

La transparencia es incuestionable, y el pleno del Consejo Social tiene plena facultad en el plan de auditoría, decide qué es lo que se audita, y ahí hay una transparencia máxima. Con el rector la relación es excelente y él también está empeñado en que la Universidad sea cada vez más transparente, porque el 80% de los fondos son públicos. Pero nunca he encontrado ningún obstáculo para que así sea, en el pleno del Consejo Social se discuten y presentan abiertamente todos los datos, desde rendimiento académico, económicos... Y tiene que seguir siendo así.

¿Prevé cambios en las Normas de Progreso y Permanencia?

Está claro que nosotros tenemos que mejorar en el rendimiento de los estudiantes, y flexibilizando las normas no lo vamos a conseguir. Los estudiantes saben que tienen que dedicarse al estudio, y que la sociedad ha puesto en sus manos una herramienta fundamental. Todos los ciudadanos y ciudadanas de Canarias están contribuyendo para que tengan los mejores medios y buenos profesores, y ellos tienen que cumplir también con ese compromiso a través del rendimiento. Las normas han ido cambiando a lo largo del tiempo, porque nada es inmutable y surgen circunstancias que nos estaban hace unos años y están ahora, y si hay alguna circunstancia que sea lógica y que haya que cambiar, nunca nos hemos negado a ello. Lo que está claro es que esto no está para que cada uno haga lo que quiera, se presente cuando quiera y vaya a clase cuando quiera, porque entonces está desaprovechando una oportunidad para la que la sociedad está invirtiendo bastante. Y lo mismo hablamos de la supervisión económica, y de los servicios académicos, por parte del que da la universidad y por parte del esfuerzo de los estudiantes.

¿Existe sintonía entre el Consejo Social y el equipo de gobierno de la ULPGC?

Yo con el actual rector mantengo una magnífica amistad que se fraguó desde que él era vicerrector de Títulos y yo presidente del Observatorio del Espacio Europeo de Educación Superior. No tengo nada que decir ni objetar sobre la relación con el rector y con su equipo, con unos vicerrectores más que con otros, porque tratamos más con unos que con otros en el Consejo Social por nuestras competencias, pero hasta ahora no he tenido nunca ningún problema. Sería absurdo, porque el objetivo final no son las cuestiones personales, la Universidad está por encima de nosotros y seguirá estándolo después de que nos vayamos. Por lo tanto es absurdo buscar desencuentros, todo lo contrario, tenemos que buscar el encuentro entre sociedad y universidad para que la intersección sea cada vez mayor. Eso sí cada uno dentro de sus competencias y respetando las de cada uno.

Usted ha apostado firmemente por trasladar a las Islas no capitalinas la formación superior, ¿qué queda por hacer en este sentido?

La ley de reorganización universitaria de Canarias da carácter y ámbito regional a las dos universidades, por lo tanto creo que el conocimiento no es patrimonio ni de una ciudad, ni de una isla, ni de un grupo de personas. El conocimiento que se genera en nuestra sociedad debe ser asequible a toda la sociedad, porque está plenamente demostrado que la universidad contribuye a su desarrollo económico y social. Ningún territorio puede quedar al margen, la universidad es de todos y ese es mi empeño. Lógicamente la gran demanda está en Gran Canaria y el peso mayor debe estar en Gran Canaria, pero igual que tenemos dos titulaciones en Lanzarote y una en Fuerteventura, y los cursos para mayores y de extensión universitaria están en ambas islas, la actividad cultural que genera la ULPGC también tiene que extenderse a Lanzarote y Fuerteventura, y si hay una demanda social específica en una isla, también la Universidad debe atenderla porque es la tierra donde vivimos.

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