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Las docentes que construyen el futuro

Cuatro profesoras grancanarias figuran en la final de los premios Educa, que aspiran a ser los Goya de la Educación

Loida González Montenegro, abrazada por sus alumnos del CEIP Lajares.

Loida González Montenegro, abrazada por sus alumnos del CEIP Lajares. lp / dlp

Loida González Montenegro, María José Godoy Bellas, Yurena Ramos Castellano y Carolina Marrero Stürmer son los nombres de las cuatro profesoras de Gran Canaria finalistas a alzarse con el galardón a Mejor Docente de España 2019. González, Godoy y Ramos están en la lista de los diez finalistas al nivel educativo de Educación Primaria, mientras que Marrero se encuentra en la de los cinco finalistas de Formación Profesional. Las cuatro docentes isleñas han sido reconocidas y nominadas, tanto por su alumnado y/o por las familias del alumnado en caso de Educación Infantil o Primaria.

Las cuatro se encuentran en la recta final de los Premios Educa Abanca, cuyos ganadores se conocerán el próximo 10 de enero. Un reconocimiento a nivel nacional que confía en los principios de esfuerzo, disciplina, constancia, cooperación, empatía, altruismo, solidaridad, creatividad y dinamismo, para favorecer las buenas prácticas docentes y educativas.

Los Premios a Mejor Docente, promovidos por la Fundación Educa Abanca, han recibido este 2019 un total de 1.459 propuestas, de ellas 131 han sido propuestas para la etapa de Educación Infantil, 261 propuestas para Educación Primaria, 715 para Educación Secundaria y Bachillerato, 45 para Formación Profesional y 307 de Universidad. Luego, estas propuestas fueron valoradas a juicio del panel de expertos en Educación puntuando seis categorías. La primera de ellas es la calidad del docente respecto a la satisfacción del alumnado; la segunda es la proyección del docente en la sociedad; el tercer criterio es la investigación y la transferencia de conocimiento; la cuarta es la dimensión de formación y reciclaje de conocimientos; y la quinta es la transmisión de valores y la sexta es la innovación y TICs -Tecnologías de la Información y del Conocimiento-. Unas nominaciones que han dado como resultado diez finalistas en Educación Infantil, diez en Primaria, diez en Secundaria y Bachiller, y cinco en Formación Profesional.

Loida González Montenegro imparte clases en el CEIP Lajares desde el año 2012, actual directora y maestra de quinto de Primaria, disfruta de su tercera nominación consecutiva a estos galardones nacionales a la enseñanza. Su manera de ejercer como maestra se basa, tal y como ella afirma en "respetar los ritmos de todos los niños, dado que cada uno de ellos es diferente y no aprenden de la misma forma, y a partir de ahí, el colectivo educativo tiene muchos proyectos interesantes". Entre su metodología, se encuentran las matemáticas con el método Jump-Math, la robótica desde Infantil de tres años hasta sexto de Primaria, la realidad virtual y aumentada en las clases, el aprendizaje por retos y proyectos, el maquillaje corporal como herramienta de aula, y la educación emocional como motor de todo aprendizaje. Según la opinión de la maestra, "poco a poco se va valorando en mayor medida la forma de trabajar del profesorado".

Otra de ellas es María José Godoy Bellas, profesora desde hace más de una década en diversos centros de Gran Canaria y actual docente en el CEP Gutiérrez Rubalcava. En el 2017 comenzó a desarrollar varios proyectos educativos que parten de una iniciativa propia denominada Encuentros con el autor y en ellos, se trabajan los valores según la necesidad del docente, la ubicación del centro y de las características socio-familiares del alumnado.

Entre dichos proyectos impartidos destacan: el taller Escritor Tulipán, Los Rapocuentos, Rasgueando, Viaje a la creatividad y Silencio, se rueda. Todo ello, tras llegar a la conclusión de que los conocimientos académicos requerían ir un paso más allá, promoviendo la utilización del patrimonio social, cultural, histórico y ambiental del Archipiélago. Además, en ellos participan escritores, escultores, guionistas y cámaras, entre otros, profesionales mayormente canarios.

Y la tercera finalista en Educación Primaria es la grancanaria Yurena Ramos Castellano, quien tras comenzar a ejercer magisterio comprobó que carecía de las herramientas necesarias para hacer frente a los problemas que se producían en el centro educativo en el que daba clases. Un hecho que la llevó a continuar formándose, estudiando psicología, con el objetivo de aplicar en el aula todos los conocimientos que iba adquiriendo.

"En aquel momento", afirma Ramos, "me di cuenta que todo comenzó a mejorar y que las técnicas en el aula funcionaban considerablemente". Tras más de una década llevando a cabo este enfoque educativo, en ocho centros escolares, muy diferentes entre sí, el pasado curso impartió el proyecto Educar en positivo en Madrid, en el CEIP Juan Zaragüeta, con muy buenos resultados. Su enseñanza se basa en estrategias, herramientas y tecnologías de psicología cognitiva que producen mejoras académicas y de comportamiento significativas. Educar en positivo es un proyecto que se fundamenta en cambiar el foco de atención en el aula y centrarlo en las cosas positivas que se desarrollan en el día a día. Para ello, el profesorado no dirige el centro de atención hacia el castigo sino en los pensamientos, sentimientos, aprendizajes y decisiones de los niños. Para impartir sus clases utiliza el trabajo cooperativo, el cambio de roles, técnicas de coaching emocional y estrategias de programación neurolingüística, resolución positiva de conflictos en la zona de mediación, práctica del mindfulness, entre otras y, sobre todo destacando, el sentido del humor.

Por otro lado, en el nivel educativo de Formación Profesional, entre las finalistas se encuentra la docente Carolina Marrero Stürmer, o Frau Lina Stürmer, tal y como es conocida popularmente por sus alumnos y alumnas, quien ha dedicado su vida a los idiomas y quien ahora ve reconocida su labor, de cierta forma, gracias a esta nominación. Una propuesta que fue recibida tras impartir durante dos años clases de alemán en el Hotel Escuela Santa Brígida, donde trataba que sus alumnos aprendieran el idioma pero de una forma lúdica y dinámica.

En sus clases "intenta realizar actividades de forma entretenida y cercana para facilitar el aprendizaje a sus alumnos". Además, tal como expresa la docente, "implicarlos directamente en la materia y que tuviesen que hacer ejercicios en movimiento, en los que se expresaran en alemán, a modo de prácticas en el idioma".

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